Políticos panameños no saben tratar a las mujeres
Habría que empezar estableciendo una verdad incuestionable: la cultura está más relacionada con lo femenino que con lo masculino. Y no determino esta verdad de un modo caprichoso: las palabras cultivo y cultura están emparentadas y es por todos conocido que, casi todas las civilizaciones, relacionan a la tierra con la mujer.
Por eso la cultura rechaza al hombre si éste no sabe cortejarla, si no dedica el tiempo necesario para seducirla, si quiere gozar de sus encantos pero no le tiene paciencia… Y es que ??" esto no puede ser cuestionado por nadie en su sano juicio ??" si el avance del caballero no es pausado y amoroso, ninguna mujer se entrega verdaderamente. Veamos un poco de por qué los políticos panameños no saben tratar a las mujeres.
Escritores, entre los que me incluyo, nos hemos comunicado con diferentes candidatos y precandidatos a la presidencia de la república y les hemos preguntado, de diferentes formas, qué piensan hacer para cortejar a nuestra cultura.
Lo que responden, en el mejor de los casos, es que realizarán eventos "multitudinarios". En el peor, dicen que se ocuparán de ese tema una vez hayan superado los verdaderos retos: vencer los argumentos de campaña de sus contendores y sentarse en la silla presidencial ??" no piensen que se refirieron a la inseguridad o a la inflación.
Han solicitado, además, que les regalen libros. Y bueno, uno que otro ha defendido con vehemencia que si la educación mejora, la cultura mejorará, siendo que esto funciona exactamente al revés.
La dama que compite, siendo que ella mejor que nadie debería saber lo que una chica necesita, nos ignoró olímpicamente. Podría ser un asesor quien no le deja conectarse con su lado femenino y apoyar a las suyas.
En fin, nosotros, los escritores que nos hemos dado a la tarea de preguntar a los políticos el modo en que cortejarán a nuestra descuidada musa, solo apuntamos que éste no puede ser un proyecto coyuntural en el que se harán ricos de la noche a la mañana, éste es un proyecto en el que deben demostrar fidelidad para obtener fidelidad. Y que no crean que pueden prescindir de esta dama: la necesitan para criar esa familia que llamamos país, para que Panamá no sea borrado de la faz de un planeta globalizado. Si no se dan cuenta, supongo que no merecerán sus encantos ni su sombra protectora ni sus mimos, no merecerán haber nacido en ninguna parte, de ningún vientre de mujer o patria ninguna, y andarán por ahí como parias, sin un lugar en el que recostar la cabeza.