Politiquería y demagogia
Hasta el presente se han definido cuatro candidaturas presidenciales por parte de los partidos políticos burgueses neoliberales. Estas candidaturas son las de Martín Torrijos, Guillermo Endara, José Miguel Alemán y Ricardo Martinelli.
Martín Torrijos, del PRD (Partido Revolucionario Democrático), apoyado por el PP (Partido Popular, antigua Democracia Cristiana), ha tenido que enfrentar en los últimos tiempos las desavenencias internas surgidas por la conducción del CEN (Comité Ejecutivo Nacional) y el cambio de varios de sus legisladores a las filas del oficialismo, provocando una crisis que le ha significado una nueva derrota en el Legislativo, por el control de la presidencia de ese órgano del Estado. A pesar de que al PRD las encuestas le dan la primera opción, le cuesta a éste atraer a otros sectores a una alianza electoral. Salvo el caso del PP, que se ve amenazado con desaparecer en el próximo torneo, no ha podido entrar en negociaciones con algunas fuerzas de importancia. Incluso, la alianza con el PP le ha supuesto el descontento de varias figuras que fueron relegadas en las primarias.
Bajo la conducción de Torrijos, el PRD en la práctica se ha convertido en la oposición leal a Mireya Moscoso, aprobando en la Asamblea Legislativa medidas lesivas a los sectores populares, callando en otros casos y si acaso levantando tímidamente la voz, pero sin realizar acciones concretas ni movilizar a los más de 400 mil adherentes que se jactan poseer.
Por el lado del Partido Arnulfista (PA) en el poder, se proclamó la candidatura del ex canciller, José Miguel Alemán, en una convención donde el dedo de la presidenta Mireya Moscoso fue determinante, dejando en evidencia la falta de democracia interna y los mecanismos de imposición que persisten de parte de los gamonales del partido.
La candidatura de Alemán no logra despertar mayor simpatía en la ciudadanía, ni siquiera a lo interno del partido. Ha creado descontento en ciertos elementos, como el caso de uno de los derrotados en la convención, el legislador Marco Ameglio, quien luego de fracasar en su intento por obtener la candidatura presidencial del PA, pretendió ocupar la presidencia de la Asamblea Legislativa, pero la línea oficial del partido se decidió por el veterano Jacobo Salas en alianza con los partidos MOLIRENA (Movimiento Liberal Republicano Nacionalista) y Liberal. La poca receptividad de la candidatura de José Miguel Alemán, que tiene tras de sí el apoyo de fuertes sectores económicos, no le ha permitido consolidar una alianza con el resto de los partidos de Gobierno (MOLIRENA y Liberal). Pesa contra esta candidatura el hecho de ser claramente la continuidad del desgastado y desprestigiado gobierno de Mireya Moscoso.
Guillermo Endara, el presidente post invasión, luego de enfrentamientos a lo interno del PA, con la presidenta Mireya Moscoso, decidió postularse por el Partido Solidaridad (PS), al venirse abajo la candidatura de Arturo Vallarino en este conglomerado político. Por ende, Endara pretende ser el heredero del caudal de la llamada "tercera fuerza". El representante de un gobierno pasado, abiertamente pro patronal y entreguista, se presenta con un nuevo discurso, procurando canalizar el desprestigio de los principales bloques burgueses neoliberales y atraer a la mayoría de los partidarios del arnulfismo y del resto de los partidos de gobierno, así como de alguno que otro peerredista.
Por último, tenemos la candidatura del empresario Ricardo Martinelli, por el partido Cambio Democrático (CD), de su propiedad. El ex director de la Caja de Seguro Social durante el gobierno de Ernesto Pérez Balladares, PRD (a quien apoyó en su fracasado intento reeleccionista), ¿Será capaz de ofrecerse como candidato independiente, por su participación muy reciente en sucesivos gobiernos?
Mientras, el gobierno profundiza su política neoliberal en desmedro de los intereses de las grandes mayorías: se firma un TLC con Taiwan y El Salvador, se aplican las reformas tributarias, se legisla a favor del gran capital financiero internacional, se busca un TLC con Estados Unidos y se insiste en los proyectos del ALCA y Plan Puebla Panamá, que constituyen una ofensiva contra los derechos de la clase trabajadora y significarán mayor miseria y atraso, pues colocarán los intereses de las transnacionales por encima de los intereses de la nación.
Martín Torrijos, del PRD (Partido Revolucionario Democrático), apoyado por el PP (Partido Popular, antigua Democracia Cristiana), ha tenido que enfrentar en los últimos tiempos las desavenencias internas surgidas por la conducción del CEN (Comité Ejecutivo Nacional) y el cambio de varios de sus legisladores a las filas del oficialismo, provocando una crisis que le ha significado una nueva derrota en el Legislativo, por el control de la presidencia de ese órgano del Estado. A pesar de que al PRD las encuestas le dan la primera opción, le cuesta a éste atraer a otros sectores a una alianza electoral. Salvo el caso del PP, que se ve amenazado con desaparecer en el próximo torneo, no ha podido entrar en negociaciones con algunas fuerzas de importancia. Incluso, la alianza con el PP le ha supuesto el descontento de varias figuras que fueron relegadas en las primarias.
Bajo la conducción de Torrijos, el PRD en la práctica se ha convertido en la oposición leal a Mireya Moscoso, aprobando en la Asamblea Legislativa medidas lesivas a los sectores populares, callando en otros casos y si acaso levantando tímidamente la voz, pero sin realizar acciones concretas ni movilizar a los más de 400 mil adherentes que se jactan poseer.
Por el lado del Partido Arnulfista (PA) en el poder, se proclamó la candidatura del ex canciller, José Miguel Alemán, en una convención donde el dedo de la presidenta Mireya Moscoso fue determinante, dejando en evidencia la falta de democracia interna y los mecanismos de imposición que persisten de parte de los gamonales del partido.
La candidatura de Alemán no logra despertar mayor simpatía en la ciudadanía, ni siquiera a lo interno del partido. Ha creado descontento en ciertos elementos, como el caso de uno de los derrotados en la convención, el legislador Marco Ameglio, quien luego de fracasar en su intento por obtener la candidatura presidencial del PA, pretendió ocupar la presidencia de la Asamblea Legislativa, pero la línea oficial del partido se decidió por el veterano Jacobo Salas en alianza con los partidos MOLIRENA (Movimiento Liberal Republicano Nacionalista) y Liberal. La poca receptividad de la candidatura de José Miguel Alemán, que tiene tras de sí el apoyo de fuertes sectores económicos, no le ha permitido consolidar una alianza con el resto de los partidos de Gobierno (MOLIRENA y Liberal). Pesa contra esta candidatura el hecho de ser claramente la continuidad del desgastado y desprestigiado gobierno de Mireya Moscoso.
Guillermo Endara, el presidente post invasión, luego de enfrentamientos a lo interno del PA, con la presidenta Mireya Moscoso, decidió postularse por el Partido Solidaridad (PS), al venirse abajo la candidatura de Arturo Vallarino en este conglomerado político. Por ende, Endara pretende ser el heredero del caudal de la llamada "tercera fuerza". El representante de un gobierno pasado, abiertamente pro patronal y entreguista, se presenta con un nuevo discurso, procurando canalizar el desprestigio de los principales bloques burgueses neoliberales y atraer a la mayoría de los partidarios del arnulfismo y del resto de los partidos de gobierno, así como de alguno que otro peerredista.
Por último, tenemos la candidatura del empresario Ricardo Martinelli, por el partido Cambio Democrático (CD), de su propiedad. El ex director de la Caja de Seguro Social durante el gobierno de Ernesto Pérez Balladares, PRD (a quien apoyó en su fracasado intento reeleccionista), ¿Será capaz de ofrecerse como candidato independiente, por su participación muy reciente en sucesivos gobiernos?
Mientras, el gobierno profundiza su política neoliberal en desmedro de los intereses de las grandes mayorías: se firma un TLC con Taiwan y El Salvador, se aplican las reformas tributarias, se legisla a favor del gran capital financiero internacional, se busca un TLC con Estados Unidos y se insiste en los proyectos del ALCA y Plan Puebla Panamá, que constituyen una ofensiva contra los derechos de la clase trabajadora y significarán mayor miseria y atraso, pues colocarán los intereses de las transnacionales por encima de los intereses de la nación.