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Politizando la ayuda al campo


Ninguno de los editoriales que hemos publicado sobre la problemática
del campo ha sido tan ilustrativo de la realidad de su gente, que la reciente
carta que dirigieran al presidente de la República un grupo de humildes
campesinos de las comunidades de El Cristo, San Juan, El Gatú, El
Quinol, Los González, Los Pardos, Naranjal y La Perdiz Abajo, de
Veraguas.

Agrupados en la Asociación Cívica del Corregimiento de
San Juan, -lo que de por sí implica un esfuerzo para organizarse-,
los vecinos de dichas comunidades se refieren al Fenómeno del Niño, que los ha dejado sin medios de sustento, por lo que piden que no se politicen
los programas de ayuda alimentaria que adelanta el Ejecutivo.

Mencionan como antecedente lamentable el caso del programa de autoayuda
PARVIS del Ministerio de Vivienda, consistentes en préstamos y donaciones
de materiales para mejorar la vivienda rural, el cual, "a pesar de
que el programa es para la clase marginada, la consecuencia de los mismos
depende de la línea ideológica de quienes lo soliciten y esto
es una lástima además de la maldad, pues todos somos ciudadanos
y con muchas necesidades".

Agrega la carta que a pesar del esfuerzo del representante y el legislador
del Circuito para proveer ayuda alimentaria a las familias más necesitadas de las 350 que integran dichas comunidades, "sólo se brinda
ayuda a los más allegados a sus personas".

En materia de Salud, agregan, ni el Hospital Regional de Veraguas, ni
el Centro de Salud de San Francisco, cuentan con el cuadro básico
de medicinas, ni con equipo de laboratorio adecuado, ni con otros implementos,
hasta el punto que la gente que acude a ellos se ve presionada a comprarlo
todo, desde bisturí hasta gazas, esparadrapo, jeringuillas y medicamentos.
Y rematan: "no es solo esto sino la forma lenta de tratar y atender
a los pacientes".

Pero también Obras Públicas, el MIDA y los tecnócratas
del Producto Interno Bruto, reciben su parte, cuando dicen los remitentes
que "a pesar de que no vivimos en una ciudad y que los de aquellas
nos miren como campesinos, sí hemos sufrido en carne propia la crítica situación".

Añaden: "Sí, es cierto que no somos comunidades de
gran producción, pero sentimos la necesidad de que se proyecten caminos"
que "auxilian a la juventud que sale a estudiar y a los educadores
que entran a las escuelas; también facilitarían la entrada
de los técnicos del MIDA para conservar y orientar a los productores
y así tener más comida". Los funcionarios del MIDA, dicen,
"no están dándole la debida atención al hombre
del campo para mejorar sus cuadros de producción".

En fin, ningún detalle escapa a la contundente carta por cuyas
líneas parecen clamar millón y cuarto de compatriotas que
viven del campo.



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