Polo derretido
Al inicio de este milenio la tendencia continental era a favorecer la emergencia de nuevos movimientos masivos o gobiernos constitucionales de izquierda. Sin embargo, Colombia ha marchado en una corriente contrapuesta habiendo transformado a Uribe, el presidente más pro-EE.UU. de Sudamérica, en uno de los más populares del hemisferio.
Hasta hace un año los 5 países que rodean a Colombia tenían mandatarios que se reclamaban de una forma ‘revolucionaria’ o ‘moderada’ de la izquierda. Fruto del clima regional surgió el mayor partido izquierdista de la historia colombiana (el Polo Democrático) quien ganó las dos últimas elecciones municipales de Bogotá y que en las pasadas elecciones presidenciales del 2006 quedó segundo con un 22% de los votos válidos.
Sin embargo, en los comicios legislativos colombianos del 14 de marzo el Polo se derritió. Pasó de segundo a séptimo puesto y fue ampliamente superado por los liberales como la cabeza de la oposición. Obtuvo un 8% de los votos válidos y perdió varias bancadas.
El retroceso del Polo es una victoria de la estrategia de Uribe. A contrapelo de lo que pasa en Quito y Caracas donde los gobernantes adoptan políticas ‘rojas’ el Polo que dirige la alcaldía de Bogotá tiene una bandera amarilla y Petro, su nuevo candidato presidencial, condena a Chávez y acusa a las FARC de terroristas. El Polo está condenado a ser sobrepasado por el centro y a fraccionarse, mientras que muchos de sus militantes o electores se verán tentados en las presidenciales a no votar por Petro.