Por la democracia
Evitar el hiperpresidencialismo y fortalecer los parlamentos para dar más solidez a los partidos políticos fue la conclusión a la que llegó el Índice de Desarrollo Democrático de América Latina patrocinado por la Fundación Konrad Adenauer y Politat.com, en el que Panamá ocupa el cuarto lugar de un total de 17 países con un índice de 6.452 en una escala de 1 al 10. De otro lado, el Latinobarómetro 2007 refleja que el 38% de los panameños está satisfecho con la democracia, mientras que el 41% considera la economía de mercado como lo mejor para el país.
El 76% considera no tener un acceso equitativo a la justicia y el 63% está satisfecho con la educación.
La democracia adquiere mayor significado cuando los gobernantes establecen canales de comunicación continua para que los ciudadanos puedan participar con proyectos, propuestas e iniciativas legislativas. Los jóvenes tienen el desafío de participar en la política a fin de corregir sus fallos, devolverle dignidad y cortar con el círculo vicioso de la corrupción que obstaculiza el desarrollo. Por eso la democracia también depende de la calidad de las personas que nos gobiernan, y de las que pretenden serlo en el futuro. Muchos gobiernos desaciertan al permitir que se acumule la riqueza en manos de unos pocos, retrasando la distribución y sus beneficios en todos. La sociedad adquiere madurez política cuando el ciudadano deja de pensar en su beneficio personal y presta su talento al servicio de los demás, con libertad y responsabilidad, a fin de construir un país más estable, donde se respete la propiedad privada, se fomente la inversión nacional y extranjera, y haya estabilidad jurídica. Eso se alcanza con una educación de calidad, gobernantes y ciudadanos coherentes en su actuar cívico y democrático. Si queremos que el país crezca, debemos involucrarnos todos.