Por qué agredirnos
Pensar que sólo las personas y autoridades que viven en forma directa del turismo o de cualquier actividad económica son las responsables de la promoción y desarrollo de las mismas es un error y limita su evolución. Esta es una tarea que compete a todos, gobierno, empresa privada y sociedad civil. Lo anterior pareciera un discurso muy gastado sobre el cual nadie debería dedicarse a escribir, porque ya lo han hecho muchos y ha sido ampliamente discutido en todos los foros posibles; mas es necesario no descansar y hacer observaciones cuando se presenten situaciones que ameriten, como la que voy a tratar a continuación.
"Estoy dolido..." fue el rugido visceral con el cual inició uno de los pilotos del Canal su intervención en una emisora cuando, como consecuencia del derrame de petróleo en una esclusa, se apresuraran a pasar juicios rápidos e irresponsables endilgando la causa del accidente al "relajamiento de la disciplina de los pilotos ahora que se han ido los gringos". Yo no sé cuál es la causa del accidente, quizá sea un error humano de un piloto, pero lo que yo no puedo aceptar, bajo ningún concepto, es el hecho de que se ataque al grupo y se les menosprecie, tal como se hizo, cuando nunca he escuchado por radio, una caricia positiva a todo el personal de la Autoridad del Canal que con tanta preocupación y diligencia trabaja para que la actividad canalera se desarrolle en forma eficiente.
Desde hacen muchos años estoy ligada emocionalmente a los pilotos del Canal, porque siempre he estado muy orgullosa de ser prima hermana de Jeremías De León, quien fue el primer piloto que contrataron los gringos y que dejara en muy alto honor el nombre y la capacidad de los panameños para desempeñar tan delicada función. Hoy está jubilado, y como los buenos, siempre dispuesto a asesorar a los que le siguieron, en caso de necesidad.
No es denigrando al profesional panameño como vamos a sacar adelante al país. Tenemos que reconocer los méritos a quienes los tengan, y este grupo los tiene. No es mordiéndonos los unos a los otros como ayudaremos a mejorar las condiciones del país. No es trepándonos en la cabeza del que se está ahogando como surgiremos, sino es tratando de que el que tiene puesto el pie en tierra firme, estire su mano y poco a poco, con cuidado, ayude a salir al que está en peligro; es tratando de disminuir la vulnerabilidad y la inseguridad humana; es apoyándonos los unos a los otros, es trabajando con tesón, en fin, largando la piel en el empeño, como lo lograremos.
La eterna vigilancia hace que el país progrese, tenemos que ser críticos de las cosas que no se hacen bien, pero no seamos irresponsables denigrando el trabajo del panameño sin tener un fundamento sólido. Demos caricias positivas... ¡cuestan tan poco!... a quienes se las merecen y yo creo ciertamente que los pilotos del Canal lo están haciendo muy bien.
"Estoy dolido..." fue el rugido visceral con el cual inició uno de los pilotos del Canal su intervención en una emisora cuando, como consecuencia del derrame de petróleo en una esclusa, se apresuraran a pasar juicios rápidos e irresponsables endilgando la causa del accidente al "relajamiento de la disciplina de los pilotos ahora que se han ido los gringos". Yo no sé cuál es la causa del accidente, quizá sea un error humano de un piloto, pero lo que yo no puedo aceptar, bajo ningún concepto, es el hecho de que se ataque al grupo y se les menosprecie, tal como se hizo, cuando nunca he escuchado por radio, una caricia positiva a todo el personal de la Autoridad del Canal que con tanta preocupación y diligencia trabaja para que la actividad canalera se desarrolle en forma eficiente.
Desde hacen muchos años estoy ligada emocionalmente a los pilotos del Canal, porque siempre he estado muy orgullosa de ser prima hermana de Jeremías De León, quien fue el primer piloto que contrataron los gringos y que dejara en muy alto honor el nombre y la capacidad de los panameños para desempeñar tan delicada función. Hoy está jubilado, y como los buenos, siempre dispuesto a asesorar a los que le siguieron, en caso de necesidad.
No es denigrando al profesional panameño como vamos a sacar adelante al país. Tenemos que reconocer los méritos a quienes los tengan, y este grupo los tiene. No es mordiéndonos los unos a los otros como ayudaremos a mejorar las condiciones del país. No es trepándonos en la cabeza del que se está ahogando como surgiremos, sino es tratando de que el que tiene puesto el pie en tierra firme, estire su mano y poco a poco, con cuidado, ayude a salir al que está en peligro; es tratando de disminuir la vulnerabilidad y la inseguridad humana; es apoyándonos los unos a los otros, es trabajando con tesón, en fin, largando la piel en el empeño, como lo lograremos.
La eterna vigilancia hace que el país progrese, tenemos que ser críticos de las cosas que no se hacen bien, pero no seamos irresponsables denigrando el trabajo del panameño sin tener un fundamento sólido. Demos caricias positivas... ¡cuestan tan poco!... a quienes se las merecen y yo creo ciertamente que los pilotos del Canal lo están haciendo muy bien.