Por qué baja popularidad de Toledo
Toledo recibe el desembalse de exigencias críticas como creación de nuevas fuentes de empleo, mejoras salariales de los que tienen empleos, un sector productivo con problemas financieros y tributarios de gran peso, la virtual paralización del sector agropecuario.
En el plano político la herencia dejada por Fujimori no es menos opresiva. El gobierno se ha visto obligado a enfrascarse en la reorganización integral de instituciones fundamentales como las fuerzas armadas, el poder judicial y el sistema electoral, carcomidos por la corrupción atizada por la dupla Fujimori- Montesinos. En vez de concentrarse en la creación de alicientes para impulsar la inversión privada y disminuir el aparato estatal desmesurado, el Congreso se ha dedicado a investigar los latrocinios de militares, magistrados, funcionarios civiles, duplicando en varios casos el accionar del poder judicial.
Por otro lado, el profesor de economía lanzado a la lid política que es Toledo improvisó a la carrera un partido político y también organizó el gabinete ministerial, mezclando abogados y financistas de empresas norteamericanas con militantes de grupos marxistoides. La incoherencia del partido Perú Posible es visible con sus guerrillas internas, lo mismo que el doble lenguaje de moderación y agresividad de los ministros. Así, pues, mientras el gobierno dedica buena parte del tiempo que debiera adjudicarse a reformas económicas a arreglar su propia casa, el pueblo desespera por la atención que no llega a sus problemas apremiantes.
El resultado es la merma mensual de la popularidad del gobierno.
¿ Cómo levantar la economía de un país en el que la mayoría de las empresas privadas están al borde de la quiebra y no pagan impuestos por lo mismo; el sistema bancario soporta una pesada cartera de morosidad; las legiones de desocupados de la capital y el interior organizan huelgas, paros, bloquean carreteras, lanzan piedras a los policías? Reglas simples y sencillas: atraer inversiones, crear nuevos puestos de trabajo, garantizando la estabilidad jurídica de los contratos y convenios. Mientras se recupera el consumo interno, el Perú debe salir agresivamente al mercado internacional con una combinación de exportaciones tradicionales y no tradicionales. El gobierno cuenta con un experimentado financista como Pedro Pablo Kuczinsky que logró colocar bonos soberanos por 1.500 millones de dólares en una operación saludada por el mercado bursátil internacional, pero discutida por una oposición que no entiende de finanzas modernas y quiere politizarlo todo. Lo que le falta a Toledo es un gran promotor de comercio internacional para vender un país como el Perú, rico en materias primas y con una mano de obra subutilizada por la recesión. La concertación política que propugna el mandatario debe tener como meta primordial la selección de los mecanismos de la reactivación económica para exportar en grande hasta que el consumo interno se recupere lentamente.
En el plano político la herencia dejada por Fujimori no es menos opresiva. El gobierno se ha visto obligado a enfrascarse en la reorganización integral de instituciones fundamentales como las fuerzas armadas, el poder judicial y el sistema electoral, carcomidos por la corrupción atizada por la dupla Fujimori- Montesinos. En vez de concentrarse en la creación de alicientes para impulsar la inversión privada y disminuir el aparato estatal desmesurado, el Congreso se ha dedicado a investigar los latrocinios de militares, magistrados, funcionarios civiles, duplicando en varios casos el accionar del poder judicial.
Por otro lado, el profesor de economía lanzado a la lid política que es Toledo improvisó a la carrera un partido político y también organizó el gabinete ministerial, mezclando abogados y financistas de empresas norteamericanas con militantes de grupos marxistoides. La incoherencia del partido Perú Posible es visible con sus guerrillas internas, lo mismo que el doble lenguaje de moderación y agresividad de los ministros. Así, pues, mientras el gobierno dedica buena parte del tiempo que debiera adjudicarse a reformas económicas a arreglar su propia casa, el pueblo desespera por la atención que no llega a sus problemas apremiantes.
El resultado es la merma mensual de la popularidad del gobierno.
¿ Cómo levantar la economía de un país en el que la mayoría de las empresas privadas están al borde de la quiebra y no pagan impuestos por lo mismo; el sistema bancario soporta una pesada cartera de morosidad; las legiones de desocupados de la capital y el interior organizan huelgas, paros, bloquean carreteras, lanzan piedras a los policías? Reglas simples y sencillas: atraer inversiones, crear nuevos puestos de trabajo, garantizando la estabilidad jurídica de los contratos y convenios. Mientras se recupera el consumo interno, el Perú debe salir agresivamente al mercado internacional con una combinación de exportaciones tradicionales y no tradicionales. El gobierno cuenta con un experimentado financista como Pedro Pablo Kuczinsky que logró colocar bonos soberanos por 1.500 millones de dólares en una operación saludada por el mercado bursátil internacional, pero discutida por una oposición que no entiende de finanzas modernas y quiere politizarlo todo. Lo que le falta a Toledo es un gran promotor de comercio internacional para vender un país como el Perú, rico en materias primas y con una mano de obra subutilizada por la recesión. La concertación política que propugna el mandatario debe tener como meta primordial la selección de los mecanismos de la reactivación económica para exportar en grande hasta que el consumo interno se recupere lentamente.