¿Por qué el silencio?
La Embajada de Estados Unidos en Panamá no se ha pronunciado sobre la actuación del Agregado Jurídico David Wattley, quien entregó documentación sin ningún valor jurídico a las autoridades panameñas sobre la investigación que efectuó, a nombre del FBI y del gobierno estadounidense, en el caso del inspector Franklin Brewster.
El hecho ha sido denunciado públicamente, con pruebas certeras y autenticidad jurídica, sin embargo, la Embajada parece haber olvidado uno de sus propios lemas; transparencia, justicia y combate en la lucha contra el crimen. No hay que dejarse llevar por aguas mansas, puede que el silencio no sea un síntoma de olvido; tal vez no quieren abrir la puerta para no revelar el desorden que hay dentro.
¿Dónde están los derechos humanos de los detectives que pasaron dos años de su vida privados de libertad por “la opinión” de un supuesto agente del FBI que realizó exámenes de poligrafía? ¿Cómo constatar dicha opinión si las gráficas no están en el expediente? ¿Por qué no existen originales en el FBI de los exámenes de laboratorio efectuados en Quántico Va? Aún no hay autores del crimen identificados.
Por las pruebas recopiladas da la impresión que esta serie de comportamientos podrían acarrear serias características delictivas enmarcadas en el código norteamericano, que me permito reproducir en su idioma original; “conspiracy to commit offense or to defraud United States, obstruction of criminal investigations, Destruction, alteration, or falsification of records in Federal investigations and bankruptcy, acknowledgment of appearance or oath”, podrían ser solo algunos ejemplos.
La fortaleza de una institución también descansa en su depuración. Sanear es evitar la descomposición que muchas veces se origina en los propios compuestos químicos de los cuerpos, diminutas células capaces de destrozar hasta los organismos más resistentes. Desconocer, para preservar la credibilidad e institucionalidad de una organización, podría ser la causa de un colapso mayor.