Por qué la eliminación de las partidas circuitales
El Gobierno Nacional, dentro de su gestión pública, tiene la feliz oportunidad de eliminar de una vez por todas las partidas circuitales, al haber logrado consignar con determinación y sensatez en el presupuesto general de rentas y gastos de la nación para el 2002, esta sensible aspiración de la mayoría del pueblo panameño.
Esta toma de decisión del Organo Ejecutivo viene a significar, ni más ni menos, el cumplimiento de una de las promesas más importantes de campaña de la señora presidenta de la República, Doña Mireya Moscoso.
Los que se empecinan en mostrar antagonismo a tan importante decisión del Organo Ejecutivo, quieren desconocer que dicha propuesta está concebida en el documento "Nuestro compromiso para el cambio" de la Alianza Unión por Panamá, por lo que no es producto de la improvisación, sino de un análisis prolongado y fructífero, y de un proceso de sana reflexión y discusión serena, en que intervinieron muchas personas de la alianza y de ciudadanos independientes en pro del adecentamiento de la cosa pública.
Si hubiera la oportunidad de someter a consulta pública entre todos los sectores de la vida nacional, la eliminación de las partidas circuitales, no dudaríamos que la opinión generalizada sería la ratificación de la eliminación de las mismas, como resultado del interés colectivo que anima a la población panameña en este sentido.
La experiencia nos está indicando por un lado, que no es competencia de los señores legisladores el desarrollo de las múltiples tareas que conlleva el manejo y administración de este recurso económico que crea, sin lugar a dudas, la dispersión negativa de los mismos, recurso que a través de los años ha aumentado de manera astronómica para beneficio de los legisladores.
Por otro lado, las partidas circuitales han significado una evidente manifestación de desigualdad en el plano político. Nos referimos a que los posibles futuros aspirantes a candidatos a elección de legisladores, que se perfilan para el próximo período electoral, siempre están en desventajas con relación a los que ejercen este cargo, porque con los recursos de las partidas circuitales, logran sin duda, una gran publicidad al mantener planillas de empleados con las consabidas donaciones desarrollando, de igual manera, proyectos en las comunidades de su circuito, los cuales deben ser ejecutados por los ministerios u otras agencias del gobierno de turno, según sea la naturaleza de los mismos.
Esto a todas luces representa en principio, un estado desventajoso en la contienda política, con relación al adversario. Por lo tanto esta situación no resulta equitativa dentro de un proceso democrático, toda vez que a la ciudadanía se le impide ejercer con transparencia su derecho a elegir en igualdad de condiciones.
Estas son las causas por las cuales en el debate público y en el parlamento legislativo, se debería concluir con la eliminación definitiva de las partidas circuitales, tal y como lo ha plasmado con razonamiento crítico y de valor, el "rgano Ejecutivo, por la salud de nuestro pueblo. Sería penoso y desafortunado que algunos legisladores de gobierno no estuvieran de acuerdo con esta determinación del Ejecutivo.
Esta toma de decisión del Organo Ejecutivo viene a significar, ni más ni menos, el cumplimiento de una de las promesas más importantes de campaña de la señora presidenta de la República, Doña Mireya Moscoso.
Los que se empecinan en mostrar antagonismo a tan importante decisión del Organo Ejecutivo, quieren desconocer que dicha propuesta está concebida en el documento "Nuestro compromiso para el cambio" de la Alianza Unión por Panamá, por lo que no es producto de la improvisación, sino de un análisis prolongado y fructífero, y de un proceso de sana reflexión y discusión serena, en que intervinieron muchas personas de la alianza y de ciudadanos independientes en pro del adecentamiento de la cosa pública.
Si hubiera la oportunidad de someter a consulta pública entre todos los sectores de la vida nacional, la eliminación de las partidas circuitales, no dudaríamos que la opinión generalizada sería la ratificación de la eliminación de las mismas, como resultado del interés colectivo que anima a la población panameña en este sentido.
La experiencia nos está indicando por un lado, que no es competencia de los señores legisladores el desarrollo de las múltiples tareas que conlleva el manejo y administración de este recurso económico que crea, sin lugar a dudas, la dispersión negativa de los mismos, recurso que a través de los años ha aumentado de manera astronómica para beneficio de los legisladores.
Por otro lado, las partidas circuitales han significado una evidente manifestación de desigualdad en el plano político. Nos referimos a que los posibles futuros aspirantes a candidatos a elección de legisladores, que se perfilan para el próximo período electoral, siempre están en desventajas con relación a los que ejercen este cargo, porque con los recursos de las partidas circuitales, logran sin duda, una gran publicidad al mantener planillas de empleados con las consabidas donaciones desarrollando, de igual manera, proyectos en las comunidades de su circuito, los cuales deben ser ejecutados por los ministerios u otras agencias del gobierno de turno, según sea la naturaleza de los mismos.
Esto a todas luces representa en principio, un estado desventajoso en la contienda política, con relación al adversario. Por lo tanto esta situación no resulta equitativa dentro de un proceso democrático, toda vez que a la ciudadanía se le impide ejercer con transparencia su derecho a elegir en igualdad de condiciones.
Estas son las causas por las cuales en el debate público y en el parlamento legislativo, se debería concluir con la eliminación definitiva de las partidas circuitales, tal y como lo ha plasmado con razonamiento crítico y de valor, el "rgano Ejecutivo, por la salud de nuestro pueblo. Sería penoso y desafortunado que algunos legisladores de gobierno no estuvieran de acuerdo con esta determinación del Ejecutivo.