¿Por qué prefieren a Humala?
El que una porción del electorado peruano se incline por el candidato Humala, no es sino un reflejo claro del descontento ciudadano hacia la política en general. Pero detrás de ello, existe un factor educativo y social a tener en cuenta. Educativo, porque lamentablemente los ciudadanos peruanos, durante las últimas décadas, no han sido suficientemente educados como para generar una mayor conciencia crítica frente al acontecer político. Por tanto, lo único que hacen es dejar de pensar en cuál es la mejor propuesta para el país y simplemente adoptan la actitud de la mayoría. Está claro que de alguna u otra forma los políticos peruanos (y también sucede en América Latina) han permitido ese letargo educativo a fin de que el ciudadano no sea capaz de pensar por sí mismo en un escenario convincente para la democracia y la estabilidad política. Y esto seguirá sucediendo recursivamente hasta que no lleguen al poder, gente realmente comprometida, políticamente incorrecta, pero socialmente responsable.
Pero el problema no se queda allí, también es una consecuencia del descontento social. El peruano de los estratos socioeconómicos bajos está cansado que los políticos expresen que la macroeconomía se encuentra muy bien, y sin embargo ello no tiene ni un mínimo efecto en los bolsillos de los ciudadanos. Entonces es comprensible que cuando sale al escenario político un outsider como Humana, la población en general ve en él una suerte de solución inmediata para sus problemas. El nefasto error que comete el ciudadano es sumarse a la masa electoral sin pensar en su voto. Sin reflexionar en el porqué votar por uno u otro candidato.
No me sorprendería que en las próximas elecciones peruanas, Humala salga elegido como presidente porque la mayoría de los peruanos suele padecer de cierta amnesia política, ceguera social y una suerte de parálisis educativa que no les permite mirar más allá de lo que muestran las encuestas y los medios de comunicación. Y no lo hace, no porque no quiera, sino porque la educación que recibió no ha sido suficientemente convincente como para que le ayude a mirar con una agudeza crítica, las propuestas electorales de los distintos candidatos.
Ahora, tampoco se trata de "satanizar" la candidatura de Humala, porque por más dudosa que sea su procedencia militar y con un cierto matiz autoritario, toda persona humana es susceptible al cambio. El problema está en que si Humana llegara al poder, ese cambio tienda hacia el bien común y la estabilidad democrática. Pues la historia nos ha enseñado muchas veces que el candidato que veíamos en las campañas electorales, una vez llegado al poder, daba un cambio para mal, olvidándose del pueblo que lo eligió.
El reto que enfrenta la educación latinoamericana es, precisamente, formar la conciencia crítica del estudiante en temas de tanta relevancia cívica como son las elecciones de un país. Tenemos que formar pensando en ciudadanos más responsables.
Desde la perspectiva internacional está claro que resulta más conveniente que las elecciones peruanas sean ganadas por la derechista Flores que por Humala. Toda vez que esta situación favorecería las relaciones con Chile, en una supuesta elección de Bachelet. Situación que se tornaría antagónica si ganara Humala, quien suele apoyar un discurso nacionalista que resulta peligroso toda vez que se identifica con el reciente candidato electo Evo Morales en Bolivia. Este tipo de nacionalismo es riesgoso porque suele exacerbarse y con ello difícilmente lograríamos una sana integración en América Latina. De ganar Humala, las relaciones entre Perú, Bolivia y Chile se tornarían amargamente peligrosas y con una tensión inimaginable. Ojalá los ciudadanos peruanos se den cuenta de las consecuencias de su voto y de la responsabilidad que se le encarga al momento de pensar en un futuro político promisorio para América Latina.
calbertp@exalumno.udep.edu.pe
Pero el problema no se queda allí, también es una consecuencia del descontento social. El peruano de los estratos socioeconómicos bajos está cansado que los políticos expresen que la macroeconomía se encuentra muy bien, y sin embargo ello no tiene ni un mínimo efecto en los bolsillos de los ciudadanos. Entonces es comprensible que cuando sale al escenario político un outsider como Humana, la población en general ve en él una suerte de solución inmediata para sus problemas. El nefasto error que comete el ciudadano es sumarse a la masa electoral sin pensar en su voto. Sin reflexionar en el porqué votar por uno u otro candidato.
No me sorprendería que en las próximas elecciones peruanas, Humala salga elegido como presidente porque la mayoría de los peruanos suele padecer de cierta amnesia política, ceguera social y una suerte de parálisis educativa que no les permite mirar más allá de lo que muestran las encuestas y los medios de comunicación. Y no lo hace, no porque no quiera, sino porque la educación que recibió no ha sido suficientemente convincente como para que le ayude a mirar con una agudeza crítica, las propuestas electorales de los distintos candidatos.
Ahora, tampoco se trata de "satanizar" la candidatura de Humala, porque por más dudosa que sea su procedencia militar y con un cierto matiz autoritario, toda persona humana es susceptible al cambio. El problema está en que si Humana llegara al poder, ese cambio tienda hacia el bien común y la estabilidad democrática. Pues la historia nos ha enseñado muchas veces que el candidato que veíamos en las campañas electorales, una vez llegado al poder, daba un cambio para mal, olvidándose del pueblo que lo eligió.
El reto que enfrenta la educación latinoamericana es, precisamente, formar la conciencia crítica del estudiante en temas de tanta relevancia cívica como son las elecciones de un país. Tenemos que formar pensando en ciudadanos más responsables.
Desde la perspectiva internacional está claro que resulta más conveniente que las elecciones peruanas sean ganadas por la derechista Flores que por Humala. Toda vez que esta situación favorecería las relaciones con Chile, en una supuesta elección de Bachelet. Situación que se tornaría antagónica si ganara Humala, quien suele apoyar un discurso nacionalista que resulta peligroso toda vez que se identifica con el reciente candidato electo Evo Morales en Bolivia. Este tipo de nacionalismo es riesgoso porque suele exacerbarse y con ello difícilmente lograríamos una sana integración en América Latina. De ganar Humala, las relaciones entre Perú, Bolivia y Chile se tornarían amargamente peligrosas y con una tensión inimaginable. Ojalá los ciudadanos peruanos se den cuenta de las consecuencias de su voto y de la responsabilidad que se le encarga al momento de pensar en un futuro político promisorio para América Latina.
calbertp@exalumno.udep.edu.pe