Por qué sí a las relaciones con China
A raíz de la agresión de Estados Unidos a Panamá el 9, 10 y 11 de enero de 1964, el más sólido apoyo a la causa panameña fuera de la región la dio la República Popular China. El presidente Mao Tzé Dong reunió a más de un millón de habitantes (equivalente a la población total de Panamá) en la Plaza Tiennamen. Allí el presidente y poeta Mao Ze Dong manifestó lo siguiente el 10 de enero:
"La marejada de indignación de los pueblos del mundo entero contra los agresores norteamericanos es irresistible. La lucha de los pueblos del mundo contra el imperialismo norteamericano y sus lacayos logrará indefectiblemente victorias aún mayores."
Desde entonces, y aún sin mantener relaciones diplomáticas con Panamá, China siempre ha apoyado la justa lucha de nuestro pueblo.
Durante la reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en Panamá, en marzo de 1973, el canciller Juan Antonio Tack nos asignó la responsabilidad de atender a varias delegaciones, entre ellas, a la del Perú, que era nuestro enlace con países del Tercer Mundo y No Alineados, y a la República Popular China, miembro permanente del Consejo de Seguridad. Los contactos se llevaron a cabo tanto en la sede de la reunión, en el Palacio Legislativo, como en isla Contadora.
La delegación china estaba presidida por el embajador Huang Hua, quien luego fue Ministro de Relaciones Exteriores y Vicepresidente de la Asamblea Nacional, y secundado por el señor Chou Nan, quien fue viceministro de Relaciones Exteriores y jefe de las negociaciones con Gran Bretaña para la devolución de Hong Kong a China. Durante la revolución china, Huang Hua había sido intérprete y brazo derecho de Chou En Lai, Primer Ministro, y uno de los más grandes estadistas del mundo durante el pasado siglo. Chou Nan llegó a visitar varias veces a Panamá y se entrevistó con el general Omar Torrijos.
La delegación china atendió siempre con simpatía y apoyo todas las consultas que les hicimos en torno a las diversas propuestas que se elaboraron en el curso de la reunión, y ellos mantenían contacto con su gobierno central en Beijing. El señor Huang Hua nos conversó (en piyamas) durante horas en Contadora sobre el origen y desarrollo de la revolución china.
Recuerdo aquella mañana cuando el embajador Chou Nan nos convocó a una reunión con el señor Huang Hua en las oficinas que le habían asignado a China. Allí, de manera solemne, Huang Hua nos informó que habían recibido un telegrama directamente del presidente Mao Zé Dong, en el cual autorizaba a la delegación china "aprobar cualquier resolución" que Panamá presentara al Consejo de Seguridad, desde la más tibia hasta la más radical. Le preguntamos al embajador Huang Hua: "¿Esa autorización incluiría una solicitud por parte nuestra del retiro inmediato de las bases militares de Estados Unidos en Panamá?" "Sí," fue su respuesta.
Inmediatamente, le comunicamos al canciller Tack la plena disposición de China para apoyar a Panamá en lo que pidiésemos, un logro muy importante por tratarse de un miembro permanente del Consejo de Seguridad y, como tal, con derecho a veto. Además valoramos altamente dicho apoyo porque estábamos conscientes de las implicaciones geopolíticas que pudieran derivarse de una polarización del debate sobre la Zona y el Canal entre Estados Unidos, China y la Unión Soviética, que también apoyó a Panamá.
También era de gran significado para Panamá el apoyo de China, por cuanto nuestro país no contaba con un servicio exterior amplio y eficiente y China tenía prestigio e influencia en casi todos los países del Tercer Mundo, cuyo apoyo-a nivel del Consejo de Seguridad-China consolidó a favor de Panamá con la extraordinaria ayuda del canciller peruano, el general Miguel Angel De la Flor Valle.
También recuerdo que China estaba dispuesta a presentar la moción (sugerida por nosotros) de que ni Panamá ni Estados Unidos podían tomar parte en la votación porque ambos eran parte en la controversia; algo que, de haberse realizado, hubiera sido un enorme triunfo para Panamá porque neutralizaba el veto de Estados Unidos. Pero esta iniciativa no fue aprobada por Panamá, y Estados Unidos vetó la resolución.
El tema de las relaciones diplomáticas entre China y Panamá fue abordado, no solamente por el canciller Tack sino también, personalmente, por el general Omar Torrijos. En Contadora, el general Torrijos invitó al embajador Huang Hua para sostener conversaciones y nos pidió que fungiéramos como intérpretes, pero no acudimos por tener otra asignación.
Se llegó a la conclusión de que Panamá sí estaba interesada en establecer relaciones con China, pero que era necesario esperar la culminación de las negociaciones con Estados Unidos. China manifestó estar interesada en las relaciones diplomáticas, pero que comprendía la importancia de las negociaciones y estaba dispuesta a esperar.
Terminaron las negociaciones hace 23 años, y todavía Panamá no se decide a establecer relaciones diplomáticas con China. Las razones para no hacerlo recorren una gama de excusas inaceptables, que van desde la ley de la pereza y la ignorancia, pasando por el oportunismo y la rebusca personal; transitando por el servilismo, el complejo colonial de inferioridad y la cobardía, hasta llegar a la genialidad tropical del anterior gobierno, que ha legado al de la presidenta Mireya la gran "originalidad" (según Ritter) de mantener relaciones diplomáticas con Taiwán y una oficina comercial con China, cuando el resto del mundo-incluido Estados Unidos-mantiene relaciones diplomáticas con China e intereses comerciales limitados con Taiwán. A los panameños, al parecer, nos encanta hacer el ridículo.
Hemos sido ingratos con varios países que firmemente apoyaron a Panamá (China, Unión Soviética, Cuba, Libia, Yugoslavia, entre otros).
El señor Ju Yijie, representante de la Oficina de Desarrollo Comercial Chino-Panameña y uno de los chinos más brillantes que han llegado a Panamá desde el siglo antepasado, culmina hoy su misión y regresa a China. Cuando lo vi por primera vez, en su residencia, le agradecí el apoyo permanente de China a Panamá y le recordé aquellos millones de chinos que se solidarizaron con Panamá el 10 de enero y que sólo en la Plaza de Tiennamen superaban el millón. "Lo sé," me dijo: "Yo formé parte de ese millón". ¡Gracias, Ju Yijie, en nombre de los panameños agradecidos!
"La marejada de indignación de los pueblos del mundo entero contra los agresores norteamericanos es irresistible. La lucha de los pueblos del mundo contra el imperialismo norteamericano y sus lacayos logrará indefectiblemente victorias aún mayores."
Desde entonces, y aún sin mantener relaciones diplomáticas con Panamá, China siempre ha apoyado la justa lucha de nuestro pueblo.
Durante la reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en Panamá, en marzo de 1973, el canciller Juan Antonio Tack nos asignó la responsabilidad de atender a varias delegaciones, entre ellas, a la del Perú, que era nuestro enlace con países del Tercer Mundo y No Alineados, y a la República Popular China, miembro permanente del Consejo de Seguridad. Los contactos se llevaron a cabo tanto en la sede de la reunión, en el Palacio Legislativo, como en isla Contadora.
La delegación china estaba presidida por el embajador Huang Hua, quien luego fue Ministro de Relaciones Exteriores y Vicepresidente de la Asamblea Nacional, y secundado por el señor Chou Nan, quien fue viceministro de Relaciones Exteriores y jefe de las negociaciones con Gran Bretaña para la devolución de Hong Kong a China. Durante la revolución china, Huang Hua había sido intérprete y brazo derecho de Chou En Lai, Primer Ministro, y uno de los más grandes estadistas del mundo durante el pasado siglo. Chou Nan llegó a visitar varias veces a Panamá y se entrevistó con el general Omar Torrijos.
La delegación china atendió siempre con simpatía y apoyo todas las consultas que les hicimos en torno a las diversas propuestas que se elaboraron en el curso de la reunión, y ellos mantenían contacto con su gobierno central en Beijing. El señor Huang Hua nos conversó (en piyamas) durante horas en Contadora sobre el origen y desarrollo de la revolución china.
Recuerdo aquella mañana cuando el embajador Chou Nan nos convocó a una reunión con el señor Huang Hua en las oficinas que le habían asignado a China. Allí, de manera solemne, Huang Hua nos informó que habían recibido un telegrama directamente del presidente Mao Zé Dong, en el cual autorizaba a la delegación china "aprobar cualquier resolución" que Panamá presentara al Consejo de Seguridad, desde la más tibia hasta la más radical. Le preguntamos al embajador Huang Hua: "¿Esa autorización incluiría una solicitud por parte nuestra del retiro inmediato de las bases militares de Estados Unidos en Panamá?" "Sí," fue su respuesta.
Inmediatamente, le comunicamos al canciller Tack la plena disposición de China para apoyar a Panamá en lo que pidiésemos, un logro muy importante por tratarse de un miembro permanente del Consejo de Seguridad y, como tal, con derecho a veto. Además valoramos altamente dicho apoyo porque estábamos conscientes de las implicaciones geopolíticas que pudieran derivarse de una polarización del debate sobre la Zona y el Canal entre Estados Unidos, China y la Unión Soviética, que también apoyó a Panamá.
También era de gran significado para Panamá el apoyo de China, por cuanto nuestro país no contaba con un servicio exterior amplio y eficiente y China tenía prestigio e influencia en casi todos los países del Tercer Mundo, cuyo apoyo-a nivel del Consejo de Seguridad-China consolidó a favor de Panamá con la extraordinaria ayuda del canciller peruano, el general Miguel Angel De la Flor Valle.
También recuerdo que China estaba dispuesta a presentar la moción (sugerida por nosotros) de que ni Panamá ni Estados Unidos podían tomar parte en la votación porque ambos eran parte en la controversia; algo que, de haberse realizado, hubiera sido un enorme triunfo para Panamá porque neutralizaba el veto de Estados Unidos. Pero esta iniciativa no fue aprobada por Panamá, y Estados Unidos vetó la resolución.
El tema de las relaciones diplomáticas entre China y Panamá fue abordado, no solamente por el canciller Tack sino también, personalmente, por el general Omar Torrijos. En Contadora, el general Torrijos invitó al embajador Huang Hua para sostener conversaciones y nos pidió que fungiéramos como intérpretes, pero no acudimos por tener otra asignación.
Se llegó a la conclusión de que Panamá sí estaba interesada en establecer relaciones con China, pero que era necesario esperar la culminación de las negociaciones con Estados Unidos. China manifestó estar interesada en las relaciones diplomáticas, pero que comprendía la importancia de las negociaciones y estaba dispuesta a esperar.
Terminaron las negociaciones hace 23 años, y todavía Panamá no se decide a establecer relaciones diplomáticas con China. Las razones para no hacerlo recorren una gama de excusas inaceptables, que van desde la ley de la pereza y la ignorancia, pasando por el oportunismo y la rebusca personal; transitando por el servilismo, el complejo colonial de inferioridad y la cobardía, hasta llegar a la genialidad tropical del anterior gobierno, que ha legado al de la presidenta Mireya la gran "originalidad" (según Ritter) de mantener relaciones diplomáticas con Taiwán y una oficina comercial con China, cuando el resto del mundo-incluido Estados Unidos-mantiene relaciones diplomáticas con China e intereses comerciales limitados con Taiwán. A los panameños, al parecer, nos encanta hacer el ridículo.
Hemos sido ingratos con varios países que firmemente apoyaron a Panamá (China, Unión Soviética, Cuba, Libia, Yugoslavia, entre otros).
El señor Ju Yijie, representante de la Oficina de Desarrollo Comercial Chino-Panameña y uno de los chinos más brillantes que han llegado a Panamá desde el siglo antepasado, culmina hoy su misión y regresa a China. Cuando lo vi por primera vez, en su residencia, le agradecí el apoyo permanente de China a Panamá y le recordé aquellos millones de chinos que se solidarizaron con Panamá el 10 de enero y que sólo en la Plaza de Tiennamen superaban el millón. "Lo sé," me dijo: "Yo formé parte de ese millón". ¡Gracias, Ju Yijie, en nombre de los panameños agradecidos!