¿Por qué son necesarios los cambios en Salud?
DESDE QUE el Presidente nombró a un grupo de profesionales de la salud, del que soy parte, para hacer las recomendaciones sobre los cambios estructurales que necesita nuestro sistema de salud, han estado escuchando sobre un sistema único de salud y un nuevo modelo de atención. Es conveniente explicar qué significa esto, cuáles son sus bondades y qué pasa si no se hacen.
Un sistema único de atención de salud es responsabilizar a un solo ente para que él sea el proveedor de salud, para ser más eficientes con los recursos financieros que se aportarán al sector. En el país esto no sucede.
Hoy día tenemos que la Caja de Seguro Social (CSS) y el Ministerio de Salud (MINSA) ejercen similares funciones en lo referente a la atención de salud, que nos ha llevado a tener las aberraciones como en Las Tablas, donde el MINSA construyó un hospital y en el patio, la CSS contruyó otra estructura para atender pacientes; en Boquete, en una esquina hay una instalación del MINSA y enfrente, una de la CSS. Y son sólo algunos ejemplos. Con esto no se consigue una mejor atención a los pacientes, pero sí un mayor gastos, sin tener los resultados proporcionales a éste.
Es verdad que a inicio de los años 70 se realizó una experiencia para tener un sistema único de atención y fracasó. Ello, porque no hubo planificación, no sé hicieron procesos de evaluación y cada una de las cabezas, o sea el Ministro de salud y el Director de la CSS, estabán más preocupados por su "poder político" que por desarrollar este sistema en beneficio del país. Hubo protagonistas que cuando fueron ministros decían que era el Ministerio el que debía estar a cargo del sistema, pero cuando pasaron a ser directores de la CSS, entonces era ésta la que debía manejarlo.
Hemos perdido más de 30 años, hemos gastado e invertido miles de millones de balboas en Salud, y no tenemos los resultados favorables. Costa Rica, con menos gasto per cápita en salud que Panamá, tiene mejores índices que nosotros, y allá se tiene más de 10 años en ese sistema. Ese país vecino también tuvo un primer intento igual que nosotros, que fracasó; regresaron al sistema bicéfalo, se dieron cuenta que no funcionaba, y retornaron al sistema único de atención perfeccionado.
En Panamá, el Hospital del Niño y el Instituto Oncológico, funcionan como un sistema único de salud. En ambos centros se atienden pacientes asegurados y no asegurados. Otro ejemplo lo tenemos en la ciudad de David, donde el Hospital José D. De Obaldía, del MINSA, atiende a todos los niños, y el Rafael Henández, de la CSS, atiende a todos los adultos.
Lo que necesitamos es una ley en la que un sólo ente provea la atención de salud, financiada por el gobierno central y la CSS, con los fondos del Programa de Enfermedad y Maternidad y no se den las aberraciones que mencioné al inicio. Existe una gran aprensión de que el gobierno central no aporte su parte financiera que le corresponde, y todos los "Garantes" involucrados en este tema, tenemos muy claro esto. En la ley que surja se dejará muy claro la responsabilidad financiera de cada uno, para que ninguna entidad salga afectada; pero de no hacerlo, sí estoy seguro que todos saldremos perjudicados.
Es importante tener claro, primero, que el MINSA no va a desaparecer, sino que realizará sus funciones de rector, supervisor, promotor de salud, para que el país sea menos vulnerable a las tragedias que han sucedidos. Segundo, la CSS tampoco desaparecerá; seguirá como la entidad de pensiones, riesgos profesionales y prestaciones económicas del asegurado. Esto es en lo referente al aspecto macro de la política de salud pública. En lo micro, y probablemente lo que más le interesa al usuario, es el Modelo de Atención. El actual está basado en la búsqueda de la consulta médica espontánea, descontrolada, que es la causa de las largas fila de madrugada, con el riesgo de no encontrar el cupo deseado, que sólo nos lleva a una mayor insatisfacción del usuario, donde los gastos en medicina, examen de laboratorio y radiografía son exagerados, y donde no existe la forma de aplicar una medicina preventiva; y donde, además, es imposible de hacer una medición objetiva y razonable del servicio brindado.
Vayamos hacia un modelo de atención personalizado y humanista. Esta es la única forma de poder satisfacer al usuario. Este modelo tienen como base el médico cabecera, que tendrá bajo su responsabilidad directa una cantidad de pacientes. Así existirá una relación médico-paciente íntima, que nos llevará a que haya un más control del paciente por parte del profesional, y se podrá, de manera objetiva, evaluar la calidad de atención. Debemos tener claro ciertas premisas.
1. Estos son procesos que nos llevarán, mínimo, siete años implementarlos por completo, y tendrán que hacerse evaluaciones para hacer los ajustes necesario; el cambio de actitud de los prestadores del servicio y de los usuarios debe cambiar. Tenemos que comenzar.
2. De no realizar los cambios hacia un sistema único de salud, seguiremos desperdiciando recursos financieros sin obtener resultados, y seremos más vulnerables a que se repitan los sucesos que tanto hemos lamentado y han costado vidas humanas.
3. El modelo de atención debe cambiar, sino seguirá la insatisfacción del usuario y la baja calidad de atención.
Tenemos una buena oportunidad, y a los profesionales que se nos ha pedido presentar estos cambios lo tenemos bien presente. Estamos haciendo todos los esfuerzos para lograrlos y en los próximos días consultaremos a todas las agrupaciones y personas que estén interesadas de presentar ideas y así, en un corto tiempo, incluso menor del que el Presidente nos ha dado, podamos presentarle al país la nueva política de salud.
(*) Miembro del Comité de Garantes de Salud.
Un sistema único de atención de salud es responsabilizar a un solo ente para que él sea el proveedor de salud, para ser más eficientes con los recursos financieros que se aportarán al sector. En el país esto no sucede.
Hoy día tenemos que la Caja de Seguro Social (CSS) y el Ministerio de Salud (MINSA) ejercen similares funciones en lo referente a la atención de salud, que nos ha llevado a tener las aberraciones como en Las Tablas, donde el MINSA construyó un hospital y en el patio, la CSS contruyó otra estructura para atender pacientes; en Boquete, en una esquina hay una instalación del MINSA y enfrente, una de la CSS. Y son sólo algunos ejemplos. Con esto no se consigue una mejor atención a los pacientes, pero sí un mayor gastos, sin tener los resultados proporcionales a éste.
Es verdad que a inicio de los años 70 se realizó una experiencia para tener un sistema único de atención y fracasó. Ello, porque no hubo planificación, no sé hicieron procesos de evaluación y cada una de las cabezas, o sea el Ministro de salud y el Director de la CSS, estabán más preocupados por su "poder político" que por desarrollar este sistema en beneficio del país. Hubo protagonistas que cuando fueron ministros decían que era el Ministerio el que debía estar a cargo del sistema, pero cuando pasaron a ser directores de la CSS, entonces era ésta la que debía manejarlo.
Hemos perdido más de 30 años, hemos gastado e invertido miles de millones de balboas en Salud, y no tenemos los resultados favorables. Costa Rica, con menos gasto per cápita en salud que Panamá, tiene mejores índices que nosotros, y allá se tiene más de 10 años en ese sistema. Ese país vecino también tuvo un primer intento igual que nosotros, que fracasó; regresaron al sistema bicéfalo, se dieron cuenta que no funcionaba, y retornaron al sistema único de atención perfeccionado.
En Panamá, el Hospital del Niño y el Instituto Oncológico, funcionan como un sistema único de salud. En ambos centros se atienden pacientes asegurados y no asegurados. Otro ejemplo lo tenemos en la ciudad de David, donde el Hospital José D. De Obaldía, del MINSA, atiende a todos los niños, y el Rafael Henández, de la CSS, atiende a todos los adultos.
Lo que necesitamos es una ley en la que un sólo ente provea la atención de salud, financiada por el gobierno central y la CSS, con los fondos del Programa de Enfermedad y Maternidad y no se den las aberraciones que mencioné al inicio. Existe una gran aprensión de que el gobierno central no aporte su parte financiera que le corresponde, y todos los "Garantes" involucrados en este tema, tenemos muy claro esto. En la ley que surja se dejará muy claro la responsabilidad financiera de cada uno, para que ninguna entidad salga afectada; pero de no hacerlo, sí estoy seguro que todos saldremos perjudicados.
Es importante tener claro, primero, que el MINSA no va a desaparecer, sino que realizará sus funciones de rector, supervisor, promotor de salud, para que el país sea menos vulnerable a las tragedias que han sucedidos. Segundo, la CSS tampoco desaparecerá; seguirá como la entidad de pensiones, riesgos profesionales y prestaciones económicas del asegurado. Esto es en lo referente al aspecto macro de la política de salud pública. En lo micro, y probablemente lo que más le interesa al usuario, es el Modelo de Atención. El actual está basado en la búsqueda de la consulta médica espontánea, descontrolada, que es la causa de las largas fila de madrugada, con el riesgo de no encontrar el cupo deseado, que sólo nos lleva a una mayor insatisfacción del usuario, donde los gastos en medicina, examen de laboratorio y radiografía son exagerados, y donde no existe la forma de aplicar una medicina preventiva; y donde, además, es imposible de hacer una medición objetiva y razonable del servicio brindado.
Vayamos hacia un modelo de atención personalizado y humanista. Esta es la única forma de poder satisfacer al usuario. Este modelo tienen como base el médico cabecera, que tendrá bajo su responsabilidad directa una cantidad de pacientes. Así existirá una relación médico-paciente íntima, que nos llevará a que haya un más control del paciente por parte del profesional, y se podrá, de manera objetiva, evaluar la calidad de atención. Debemos tener claro ciertas premisas.
1. Estos son procesos que nos llevarán, mínimo, siete años implementarlos por completo, y tendrán que hacerse evaluaciones para hacer los ajustes necesario; el cambio de actitud de los prestadores del servicio y de los usuarios debe cambiar. Tenemos que comenzar.
2. De no realizar los cambios hacia un sistema único de salud, seguiremos desperdiciando recursos financieros sin obtener resultados, y seremos más vulnerables a que se repitan los sucesos que tanto hemos lamentado y han costado vidas humanas.
3. El modelo de atención debe cambiar, sino seguirá la insatisfacción del usuario y la baja calidad de atención.
Tenemos una buena oportunidad, y a los profesionales que se nos ha pedido presentar estos cambios lo tenemos bien presente. Estamos haciendo todos los esfuerzos para lograrlos y en los próximos días consultaremos a todas las agrupaciones y personas que estén interesadas de presentar ideas y así, en un corto tiempo, incluso menor del que el Presidente nos ha dado, podamos presentarle al país la nueva política de salud.
(*) Miembro del Comité de Garantes de Salud.