¿Por qué sube el costo de la vida?
Lo que viene primero a la mente es: Por culpa del petróleo. Sí y no. Hay mucha culpa en el precio del petróleo, ya que su aumento es la razón, muchas veces -y la excusa otras tantas-, para el incremento del precio de otros bienes de consumo, pero también hay que preguntarse por qué ha subido. La respuesta no se reduce a la avaricia de Chávez, de los sauditas o de Irán; en realidad, ellos no controlan los mercados de consumo. Tampoco es sólo por el aumento desenfrenado del consumo en China e India, ya que hoy se produce más petróleo que nunca y no hay desabastecimiento; no podemos atribuirlo a una disminución de las reservas probadas, pues constantemente se descubren nuevos depósitos, se revalúan las reservas de áreas ya explotadas y se descubren nuevas tecnologías para explotar reservas que antes no era factible aprovechar.
¿Cuál es, pues, el elemento que causa tal espiral en los precios? La respuesta está más cerca de la Bolsa que de los campos de petróleo. Hay gran especulación producto del miedo. Miedo a nuevas guerras en el Golfo Pérsico, a que gobernantes desquiciados o maquiavélicos cierren el suministro de petróleo a grandes mercados de consumo pero, sobre todo, a la política monetaria de los EE.UU.
La causa más raizal de la espiral de aumento de los precios del petróleo es que su mercado se transa en dólares y que el dólar cada vez vale menos. Es un ciclo perverso que se retroalimenta: se debilita el dólar, sube el precio del petróleo, la economía norteamericana se debilita aún más, baja más el dólar, sube nuevamente el precio del petróleo, etc. Algunos dirán que esta situación es inédita y no hay precedentes para afrontarla. Tal vez debieran revisar la década del ‘70 y evaluar qué pasó cuando EE.UU. abandonó el "Patrón Oro" y su moneda se puso a "flotar". Inflación desenfrenada, petróleo por las nubes, una guerra interminable, ¿suena familiar?