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Por un gobierno decente y capaz


Pese a que los panameños hoy estamos bajo la égida de un régimen democrático; lamentablemente, el gobierno constitucional que nos rige se caracteriza por su incapacidad, negligencia, codicia, nepotismo y por la suma cotidiana de escándalos públicos y de corrupción. No obstante, vivimos momentos de transformación. Principios políticos y sociales se abren paso por entre tradiciones y realidades. ¡Aún persisten muchos intereses creados, no siempre legítimos, que urge derribar! Por eso la resolución y el coraje de hombres y mujeres tenaces deben acelerar el vuelco.
Frente al reto del futuro, y la dura tarea a desarrollar por el adecentamiento de la administración pública, necesitamos la concurrencia de capacidades recias y voluntades indomables para vencer obstáculos provenientes de la ajena incomprensión o de la maldad apenas disimulada por los gobernantes de turno. Asumimos el compromiso de denunciar la habilidad simuladora usada por los dirigentes del Gobierno de "Unión por Panamá", cuya política de absurdos, corrupción y nepotismo consiste en manosear todos los intereses, herir todas las conciencias, hollarlo todo, y no allanar dificultad alguna ni resolver cuestiones pendientes.
Ante esto, es deber de los panameños conscientes, con visión de patria, preparar la opinión pública y señalarle el sendero que hemos de seguir para no caer en nuevos engaños y decepciones. Porque la salvación del país no depende sino de la coordinación de factores materiales y morales capaces de producir condiciones de vida útiles y decorosas: más y mejor educación, salud, trabajo, democracia participativa, justicia, ejercicio de la soberanía popular y normas constitucionales y legales claras e inviolables. Pero este prodigio no puede salir sino de un concierto sincero de capacidades y voluntades creadoras. De la incumbencia ineludible de un gobierno decente, justo y capaz, que es lo que merecemos los panameños, hoy y siempre.

101 años de Panamá América

 
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