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Por un modelo alternativo


En últimas fechas, importantes agrupaciones obreras o sindicales han venido adhiriéndose a la candidatura de Martín Torrijos. Este apoyo no es gratuito, sino el resultado de una intensa serie de discusiones. Entre esas organizaciones destacan la Confederación de Trabajadores de la República de Panamá (CTRP), la Federación Sindical de Trabajadores de la República de Panamá (FSTRP), la Central Nacional de Trabajadores de Panamá (CNTP), el grupo Convergencia Sindical y la Federación Nacional de Servidores Públicos (FENASEP).
El antecedente fue la invitación que el 6 de marzo la Coordinadora Unitaria de Trabajadores (CUT) le formuló a los tres candidatos presidenciales, para celebrar un encuentro con los dirigentes obreros del país donde sostener un diálogo crítico sobre sus respectivos proyectos de gobierno. Para esto la dirigencia obrera les presentó un documento contentivo de las demandas del movimiento sindical. Sólo Martín Torrijos mostró interés en esa oferta de debate directo y el evento se realizó con su participación el día 16 de marzo.
Previamente, las organizaciones que integran la CUT habían examinado las tres propuestas de gobierno, concluyendo que ninguna satisfacía los anhelos de la clase trabajadora. Sin embargo, al cabo del encuentro con Torrijos Espino determinaron que él había superado satisfactoriamente la omisión inicial que su plan de gobierno hacía de las demandas obreras. En efecto, al discutirse dichas demandas, el candidato señaló que existen "muchos puntos coincidentes entre su documento y la plataforma de gobierno de la Nueva Nación", lo cual "es saludable".
Como allí se planteó, para los sindicalistas es de prioritaria importancia que el próximo gobierno nacional se comprometa a: respetar las normas y convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y, en general, todos los derechos de los trabajadores; rediscutir seriamente, y con participación del movimiento sindical, el tema del arbitraje obligatorio; no privatizar el IDAAN; no negociar o facilitar bajo cualquier forma la presencia de bases militares extranjeras; revisar el salario mínimo con base en la situación económica y laboral de la familia panameña; respetar las tradiciones panameñas respecto a los "días puente"; fortalecer al poder popular; y regresar al método de la consulta permanente.
Contestando a los dirigentes obreros, Torrijos Espino hizo suyas las principales reivindicaciones del documento. Al respecto dijo: "el marco conceptual y la visión estratégica de ustedes, como son la erradicación de la pobreza extrema en nuestro país, la consolidación de la independencia y la soberanía nacionales, el desarrollo y transformación de los recursos humanos, la recta administración de justicia, el desarrollo social, cultural y tecnológico en concordancia con el respeto y conservación del medio ambiente y el patrimonio ecológico, todas esas cosas son de coincidencia al cien por ciento", pues son ideas que asimismo figuran en la propuesta de Nueva Nación.
Como lo sintetiza un documento de la CTRP, tras un intercambio de críticas y opiniones Torrijos se comprometió a sostener una relación de consulta permanente entre su gobierno y los sindicalistas; a que los recursos provenientes de las áreas revertidas se destinen a programas de desarrollo social; a estudiar la sindicalización en el sector público e instrumentar plenamente la Carrera Administrativa; a centralizar la educación sindical en un ente autónomo y a crear la Universidad Obrera; a uniformar el salario mínimo legal; a cumplir los convenios de la OIT referentes a sindicalización, derecho de huelga, convención colectiva y salario mínimo legal; a luchar sin cuartel contra la corrupción y a buscar alternativas para pagar las partidas del XIII mes adeudadas a servidores públicos.
Por lo demás, Torrijos acogió los principios generales presentados por la dirigencia sindical, puntualizando que éstos guiarán las relaciones entre su gobierno y el movimiento obrero. Además, propuso mecanismos permanentes de consulta, y ofreció iniciar otros diálogos similares con las organizaciones que no estaban presentes, como la SUNTRACS.
Al cabo, las dirigencias sindicales resolvieron "recomendar a todos sus afiliados y organizaciones de bases, sindicatos y federaciones, apoyar la candidatura del Licdo. Martín Torrijos, por ser la que mejor recoge e interpreta las reivindicaciones y aspiraciones de la clase obrera y del movimiento sindical".
En otro documento, los sindicalistas reconocen la capacidad del candidato para el diálogo y la concertación encaminados a construir soluciones de largo plazo, observando que él cree en el ideario de su padre y tiene su habilidad de escuchar y recoger opiniones, y de ejercer la dirección colectiva, para elaborar un modelo alternativo de desarrollo nacional.
Estas mismas cualidades explican que Martín Torrijos haya sido el único candidato presidencial dispuesto a concretar ese diálogo constructivo con el movimiento obrero.

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