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Por un modelo de enseñanza


En un mundo de constantes cambios científicos y tecnológicos, que ofrece un nuevo producto cada segundo y la capacidad creativa de sus científicos desborda el sistema tradicional de educación, ¿vale la pensa continuar educando bajo el fundamento del qué de las cosas?
La enseñanza de las ciencias y las matemáticas implican una armónica relación entre la alta calidad y el profundo conocimiento de la materia de parte del docente y la activa participación del estudiante, capaz de construir su propio conocimiento.
Esa calidad y conocimiento del profesor se logra a través de una educación continúa, una constante capacitación que se traduce en diplomados y cursos de verano donde se le enseñe cómo integrar la tecnología en la enseñanza de las matemáticas y las ciencias. Una manera de ajustarse a los profundos transformaciones científicas y tecnológicas, y no enseñar viejos, obsoletos y anticuados modelos a los alumnos.
En la construcción de su propio conocimiento, el estudiante completerá una trilogía que va desde el qué, pasa por el cómo y termina en el por qué debe interesarse por un tema en particular. El facilitador, el docente, sólo aportará las herramientas necesarias para que lleve a cabo semejante edificación, reflejada adecuadamente en su insersión en el mercado laboral.
Es una idea del pronunciamiento del Consejo Académico de la Universidad de Panamá sobre la enseñanza de las Ciencias y Matemáticas para el siglo 21, preparado por el doctor Enrique Mendoza, el representante del Ministerio de Educación ante la entidad universitaria.
En Panamá, hace falta todo eso, incluyendo un agresivo programa de reclutamiento de maestros y profesores, un cuerpo de voluntarios formado por científicos, investigadores, empresarios y profesionales que den conferencias en los colegios secundarios y el establecimiento de la Academia de la Enseñanza de las Ciencias y las Matemáticas. ¿Hay compromiso por el cambio? Comencemos por lo más alto, el Estado. Si no hay un verdadero interés y voluntad políticas para invertir en Investigación y Desarrollo, los científicos graduados simplemente emigrarán hacia otros países (fuga del recurso humano) o se incorporarán a universidades con bajo presupuesto en esas áreas.
En un estudio sobre ciencia y tecnología publicada en la revista Tecnociencia, el profesor universitario Eduardo Flores dice que "los recursos disponibles para el desarrollo de la Ciencia y Tecnología en nuestros países constituyen un factor crítico. Estos recursos están muy por debajo de los valorers correspondientes a los países industrializados".
La empresa privada tampoco invierte apropiadamente en este aspecto. El único empleador en nuestros países de los científicos constituye el Estado. En la industria prácticamente no existen departamentos de Investigación y Desarrollo (I+D).
En la medida que el gobierno panameño aplique una política de incesntivo fiscal a las empresas que hagan inversión en Investigación y Desarrollo, como Costa Rica, se ampliará el margen de desarrollo económico y la expectativa de vida de la población.
Los programas tradicionales en la educación media, de mucho contenido y poca práctica, darán paso a otro, de menos contenido pero más actividades por lección, con el que el estudiante de ciencias y matemáticas obtendrá un mejor rendimiento y un mayor aprendizaje de los conceptos científicos y matemáticos.
Entre 1999 y 2001, la Secretaría Nacional de Ciencias, Tecnología e Innovación (SENACYT) aplicó el proyecto piloto "Esquema de Aprendizaje Científico y Tecnológico (PEACYT)" a jóvenes que recibieron sus clases desde IV hasta VI año en el Instituto Fermín Naudeau.
En una evaluación preliminar realizada por un grupo de científicos del departamento de Física de la Universidad de Panamá, se observó que la mayoría (62%) del conjunto experimental logró aprobar la prueba de conceptos, mientras que sólo el 23% del control, estudiantes que siguieron el sistema tradicional, logró pasarlo.

101 años de Panamá América

 
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