Por un nuevo amanecer
Pareciera que los panameños somos insensibles a los problemas de nuestro diario acontecer. Los políticos no sólo no aceptan críticas, sino que reaccionan como si quienes intentamos aconsejarlos somos sus enemigos.
Los medios de comunicación, correos de Internet, giran en torno al holocausto de nuestro sistema de seguridad y de justicia; sin embargo, sólo nos manifestamos en las calles buscando soluciones a lo personal, pero ante los verdaderos problemas nacionales seguimos en nuestra rutina sin hacer nada.
Pareciera que el impresionante auge económico nos tira una cortina de humo. La empresa privada actúa muy tímida, los trabajadores aprovechando se conforman con negociar mejores salarios, los funcionarios haciendo de las suyas con el dinero de los contribuyentes y los partidos de oposición actuando indiferentes.
Suponemos, entonces, que el próximo gobierno las podrá resolver y que las mafias importadas eventualmente volverán a sus países de origen. Nada más lejos de la realidad; nos engañamos si pensamos que no nos tocará a nosotros o que algún otro vendrá a hacer esta limpieza por nosotros, dejamos el queso al cuidado de los ratones y pretendemos que esté "bien cuidao".
Sin Justicia y sin seguridad pública el caos gobernará y el hampa hundirá todavía más sus raíces y cuando la curva de la bonanza comience a descender y los globos se comiencen a desinflar el poder económico y político perderá la poca credibilidad que les queda y saldrán los falsos profetas de carne y hueso de los que habla la Biblia, que ya surgen a nuestro alrededor.
¿Qué podemos hacer? Pues participa en forma activa en agrupaciones o gremios que se preocupan por el bienestar de los ciudadanos, la defensa de la libre empresa y la democracia. Si ya estás inscrito en algún partido político, manifiesta tu descontento por la forma como se están haciendo las cosas. Actívate como candidato a alguna posición donde puedas influir para lograr cambiar lo que está mal. Entusiasma algún amigo o vecino que tenga valores morales y ofrécele tu apoyo decidido para que él lleve la palabra por ti.
Si la gran mayoría silenciosa de este país se decide a que en las próximas elecciones no se reelijan los causantes de tantos males, de los que nos quejamos, y elegimos candidatos nuevos con valores éticos, morales y responsabilidad social, de seguro podremos ver un nuevo amanecer.