Por un periodismo social
"¿Informan bien los medios de comunicación cuando se trata de derechos humanos?". Esta es la pregunta que abre el informe Periodismo y Cobertura Informativa de los Derechos Humanos, elaborado por el Consejo Internacional de la organización estadounidense Human Rights. El informe se nutre de estudios y encuestas realizadas a 70 periodistas, editores y productores de medios informativos influyentes de Nueva York, Washington, Londres, París y Ginebra, así como a expertos de derechos humanos que trabajan en colaboración con los medios.
Una de las conclusiones más destacadas es que "los derechos humanos son percibidos en los países del Norte, y por los medios de comunicación, como un asunto extranjero que afecta a países menos poderosos". Por el contrario los periodistas del Sur observan que la cobertura internacional de los derechos humanos es "inadecuada, superficial y susceptible de ser sesgada", debido a que los países del Norte eluden aplicar principios de derechos humanos a sus propias sociedades.
El informe advierte que muchas veces los derechos humanos aparecen en los medios únicamente como noticias impactantes y sangrientas: mujeres lapidadas, asesinatos por motivos políticos, niños explotados, etc. Su dramatismo, sobre todo cuando hay imágenes audiovisuales, convierte estas informaciones en espectáculo y sensacionalismo. Incluso las violaciones de derechos humanos acaban relegándose a las secciones de sucesos o a programas de televisión cuyo objetivo es captar audiencias ávidas de crónicas rojas. La complejidad de las informaciones se reduce a su espectacularidad, se omiten contextualizaciones y se prescinde de la explicación a problemas que forman parte de un amplio entorno político, económico y social que debería ser meditado por los ciudadanos. Se crean debates baldíos por simple gusto a la retórica y a la polémica que confunden y entorpecen el necesario fluir de las informaciones relevantes. Por ejemplo, se hacen debates a favor y en contra de la inmigración, como si emigrar no fuera un derecho reconocido por la Declaración Universal de Derechos Humanos, en vez de profundizar en las causas reales por las que las personas se ven obligadas a marcharse de sus hogares; se cuestiona que las libertades estén por encima del concreto de "seguridad"; se debate incluso si el trabajo infantil es legítimo, pues beneficia las economías de los países pobres. Se refuerza la tendencia a la superficialidad y los temas de derechos humanos se convierten en "historias de interés humano". Según los propietarios de los medios analizar estas informaciones en profundidad y con rigor costaría demasiado tiempo, esfuerzo y dinero.
111...es necesario recuperar un periodismo social más acorde con los grandes retos a los que se enfrenta la humanidad. Un periodismo crítico y analítico...
El informe de Human Rigths destaca cómo la calidad de las noticias ha ido mermando y está limitada por la concentración de los medios informativos en pocas manos. Recortar costes y personal, aunque la calidad informativa agonice, es práctica usual en las grandes corporaciones. Ya no hay tiempo para verificar fuentes, contrastar información, contextualizar, analizar con detenimiento. Hay que ser los más rápidos en dar la información y hacer lo que sea por ganar audiencias y fidelizar lectores u oyentes. El buen hacer periodístico está en crisis. El objetivo es la ganancia económica; la información es una mercancía más que hay que rentabilizar en el mercado internacional. "Reducir, entontecer e infroentretener", serían las tendencias actuales de los grandes medios.
Por eso, es necesario recuperar un periodismo social más acorde con los grandes retos a los que se enfrenta la humanidad. Un periodismo crítico y analítico, que abra espacios a los temas sociales de relevancia, a los países de los que nunca se habla, a las propuestas alternativas a este modelo de desarrollo. Un periodismo donde la actualidad y las primeras páginas no correspondan siempre al cruce de declaraciones políticas que más bien aportan muy poco al debate social.
* Del Centro de Colaboraciones Solidarias.
(caravantes@tsai.es)
Lo que cabe enfatizar, dicho en otras palabras, es la irremisible relación entre el funcionamiento del Canal y el desarrollo de Panamá, así como la insoslayable necesidad de darle a esta relación un tratamiento cuidadoso, responsable y acertado, sin subordinar la preeminencia del interés nacional de Panamá, al interés de lucro de los usuarios del Canal.
Fuentes: ANAM, 1999c y cálculos de los autores.
* Incluye el consumo de agua del sector público, comercial e industrial.
** El consumo de agua urbano y directo refleja únicamente una porción del flujo total, debido a una fuga considerable y a desperdicios en el sistema de distribución. Las altas pérdidas de agua de más del 45 por ciento en los sistemas urbanos sugieren una importante fuente potencial de ahorro de agua (www.cepis.org).
Una de las conclusiones más destacadas es que "los derechos humanos son percibidos en los países del Norte, y por los medios de comunicación, como un asunto extranjero que afecta a países menos poderosos". Por el contrario los periodistas del Sur observan que la cobertura internacional de los derechos humanos es "inadecuada, superficial y susceptible de ser sesgada", debido a que los países del Norte eluden aplicar principios de derechos humanos a sus propias sociedades.
El informe advierte que muchas veces los derechos humanos aparecen en los medios únicamente como noticias impactantes y sangrientas: mujeres lapidadas, asesinatos por motivos políticos, niños explotados, etc. Su dramatismo, sobre todo cuando hay imágenes audiovisuales, convierte estas informaciones en espectáculo y sensacionalismo. Incluso las violaciones de derechos humanos acaban relegándose a las secciones de sucesos o a programas de televisión cuyo objetivo es captar audiencias ávidas de crónicas rojas. La complejidad de las informaciones se reduce a su espectacularidad, se omiten contextualizaciones y se prescinde de la explicación a problemas que forman parte de un amplio entorno político, económico y social que debería ser meditado por los ciudadanos. Se crean debates baldíos por simple gusto a la retórica y a la polémica que confunden y entorpecen el necesario fluir de las informaciones relevantes. Por ejemplo, se hacen debates a favor y en contra de la inmigración, como si emigrar no fuera un derecho reconocido por la Declaración Universal de Derechos Humanos, en vez de profundizar en las causas reales por las que las personas se ven obligadas a marcharse de sus hogares; se cuestiona que las libertades estén por encima del concreto de "seguridad"; se debate incluso si el trabajo infantil es legítimo, pues beneficia las economías de los países pobres. Se refuerza la tendencia a la superficialidad y los temas de derechos humanos se convierten en "historias de interés humano". Según los propietarios de los medios analizar estas informaciones en profundidad y con rigor costaría demasiado tiempo, esfuerzo y dinero.
111...es necesario recuperar un periodismo social más acorde con los grandes retos a los que se enfrenta la humanidad. Un periodismo crítico y analítico...
El informe de Human Rigths destaca cómo la calidad de las noticias ha ido mermando y está limitada por la concentración de los medios informativos en pocas manos. Recortar costes y personal, aunque la calidad informativa agonice, es práctica usual en las grandes corporaciones. Ya no hay tiempo para verificar fuentes, contrastar información, contextualizar, analizar con detenimiento. Hay que ser los más rápidos en dar la información y hacer lo que sea por ganar audiencias y fidelizar lectores u oyentes. El buen hacer periodístico está en crisis. El objetivo es la ganancia económica; la información es una mercancía más que hay que rentabilizar en el mercado internacional. "Reducir, entontecer e infroentretener", serían las tendencias actuales de los grandes medios.
Por eso, es necesario recuperar un periodismo social más acorde con los grandes retos a los que se enfrenta la humanidad. Un periodismo crítico y analítico, que abra espacios a los temas sociales de relevancia, a los países de los que nunca se habla, a las propuestas alternativas a este modelo de desarrollo. Un periodismo donde la actualidad y las primeras páginas no correspondan siempre al cruce de declaraciones políticas que más bien aportan muy poco al debate social.
* Del Centro de Colaboraciones Solidarias.
(caravantes@tsai.es)
Lo que cabe enfatizar, dicho en otras palabras, es la irremisible relación entre el funcionamiento del Canal y el desarrollo de Panamá, así como la insoslayable necesidad de darle a esta relación un tratamiento cuidadoso, responsable y acertado, sin subordinar la preeminencia del interés nacional de Panamá, al interés de lucro de los usuarios del Canal.
Fuentes: ANAM, 1999c y cálculos de los autores.
* Incluye el consumo de agua del sector público, comercial e industrial.
** El consumo de agua urbano y directo refleja únicamente una porción del flujo total, debido a una fuga considerable y a desperdicios en el sistema de distribución. Las altas pérdidas de agua de más del 45 por ciento en los sistemas urbanos sugieren una importante fuente potencial de ahorro de agua (www.cepis.org).