Por un plan de desarrollo urbano
Les agradezco las observaciones y recomendaciones aparecidas en El Pulso de Panamá del 9 de agosto. Sin duda, las preocupaciones expuestas tienen una validez indiscutible en cuanto a los problemas generados por medidas y políticas de desarrollo urbano que han afectado a un sector de la comunidad.
En este sentido me place informar que la Comisión de Vivienda como parte de la Comisión de Transición del actual al nuevo gobierno, ha tomado nota de la situación del desarrollo urbano en la ciudad de Panamá y el resto del país, y tomó la decisión de recomendar al gobierno entrante que el Ministerio de Vivienda (MIVI) asuma la responsabilidad que le señala su ley orgánica en cuanto a su rol como ente rector del desarrollo urbano. Para lograr esto se procurará emitir medidas basadas en el Plan de Desarrollo Urbano de las Areas Metropolitanas del Atlántico y el Pacífico, en la Ley 9 de 1973, que crea el MIVI, y en las normas derivadas de la aplicación de esta ley.
En cuanto a la Ley 78 de 1941, hemos realizado amplias consultas con destacados expertos en planificación urbana, con la CAPAC, con la SPIA y con la APEDE. Estos organismos designaron a sus representantes, quienes asistieron a reuniones de la Comisión de Vivienda y estudiaron y aprobaron el texto de un anteproyecto de ley, que si bien deroga algunos artículos de la Ley 78, en su aspecto más importante crea una comisión que tendrá la tarea de proponer una nueva normativa en materia de desarrollo urbano, para promover su renovación integral, de forma transparente y con una amplia participación ciudadana.
Es alentador que El Panamá América, que tiene gran influencia en la opinión pública nacional, se ocupe de manera destacada en este asunto que preocupa a un amplio sector de la comunidad. Todas las medidas que tomemos se basarán en criterios técnicos y legales respaldados por la más amplia consulta, dirigidos a subsanar los errores que se puedan haber cometido y a ordenar lo relativo al desarrollo urbano en el país.
Atentamente,
Ing. Balbina Herrera Araúz
A todo esto, huelga decir que la pobreza y hasta la indigencia, han aumentado sensiblemente en nuestros campos, así como la incertidumbre y el desconcierto no solamente entre los productores y campesinos, sino entre los profesionales.
Pero como bien señaló el Ing. Carlos Salcedo al resumir el Congreso, " no hay tiempo, ni espacio para quejas, ni querellas; ahora hay que actuar y hacerlo rápido y bien; recuperar el tiempo perdido y los dineros malgastados".
Igualmente, han sido oportunas las palabras del Ministro designado, Lic. Cortizo, dentro de los ejes programáticos, de "trabajo, capacitación y transparencia".
En otras palabras, interpreto que al sector público agropecuario le espera intensas jornadas de reingeniería humana, tendientes a recuperar la autoestima y el autorespeto; el valor del trabajo honrado, el desempeño laboral; y lo que es muy importante, el compromiso de transformar el sistema productivo y su gente de manera sostenible.
Corolario: No fue casual entonces, que el llamado de los gremios de médicos veterinarios, ingenieros agrónomos, Fundación de Animales Sanos, ANAGAN, ANAVIP, y otros, fuera acogido con tanto entusiasmo, confraternidad y esperanzas sinceras, como pocas veces lo he palpado en los últimos años.
En suma, y tal como se contiene en el Acta de Azuero, consignada por más de 40 organizaciones de todo el país en este memorable Congreso Nacional Agropecuario, se asume el compromiso público de hacer de nuestros campos un lugar donde bien valga la pena vivir.
(adagal43@hotmail.com)
En este sentido me place informar que la Comisión de Vivienda como parte de la Comisión de Transición del actual al nuevo gobierno, ha tomado nota de la situación del desarrollo urbano en la ciudad de Panamá y el resto del país, y tomó la decisión de recomendar al gobierno entrante que el Ministerio de Vivienda (MIVI) asuma la responsabilidad que le señala su ley orgánica en cuanto a su rol como ente rector del desarrollo urbano. Para lograr esto se procurará emitir medidas basadas en el Plan de Desarrollo Urbano de las Areas Metropolitanas del Atlántico y el Pacífico, en la Ley 9 de 1973, que crea el MIVI, y en las normas derivadas de la aplicación de esta ley.
En cuanto a la Ley 78 de 1941, hemos realizado amplias consultas con destacados expertos en planificación urbana, con la CAPAC, con la SPIA y con la APEDE. Estos organismos designaron a sus representantes, quienes asistieron a reuniones de la Comisión de Vivienda y estudiaron y aprobaron el texto de un anteproyecto de ley, que si bien deroga algunos artículos de la Ley 78, en su aspecto más importante crea una comisión que tendrá la tarea de proponer una nueva normativa en materia de desarrollo urbano, para promover su renovación integral, de forma transparente y con una amplia participación ciudadana.
Es alentador que El Panamá América, que tiene gran influencia en la opinión pública nacional, se ocupe de manera destacada en este asunto que preocupa a un amplio sector de la comunidad. Todas las medidas que tomemos se basarán en criterios técnicos y legales respaldados por la más amplia consulta, dirigidos a subsanar los errores que se puedan haber cometido y a ordenar lo relativo al desarrollo urbano en el país.
Atentamente,
Ing. Balbina Herrera Araúz
A todo esto, huelga decir que la pobreza y hasta la indigencia, han aumentado sensiblemente en nuestros campos, así como la incertidumbre y el desconcierto no solamente entre los productores y campesinos, sino entre los profesionales.
Pero como bien señaló el Ing. Carlos Salcedo al resumir el Congreso, " no hay tiempo, ni espacio para quejas, ni querellas; ahora hay que actuar y hacerlo rápido y bien; recuperar el tiempo perdido y los dineros malgastados".
Igualmente, han sido oportunas las palabras del Ministro designado, Lic. Cortizo, dentro de los ejes programáticos, de "trabajo, capacitación y transparencia".
En otras palabras, interpreto que al sector público agropecuario le espera intensas jornadas de reingeniería humana, tendientes a recuperar la autoestima y el autorespeto; el valor del trabajo honrado, el desempeño laboral; y lo que es muy importante, el compromiso de transformar el sistema productivo y su gente de manera sostenible.
Corolario: No fue casual entonces, que el llamado de los gremios de médicos veterinarios, ingenieros agrónomos, Fundación de Animales Sanos, ANAGAN, ANAVIP, y otros, fuera acogido con tanto entusiasmo, confraternidad y esperanzas sinceras, como pocas veces lo he palpado en los últimos años.
En suma, y tal como se contiene en el Acta de Azuero, consignada por más de 40 organizaciones de todo el país en este memorable Congreso Nacional Agropecuario, se asume el compromiso público de hacer de nuestros campos un lugar donde bien valga la pena vivir.
(adagal43@hotmail.com)