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Por una Constituyente Paralela


Grande fue nuestra sorpresa al leer que la nueva presidenta del PRD afirmó que si los arnulfistas insisten en convocar una Constituyente, ellos propondrían un "gobierno de transición" que ordenaría la derogación de los tres órganos del Estado y convocaría a nuevas elecciones generales dentro de un período de dos años (Ver El Panamá América, 11/8/99, Portada).
Sinceramente esperábamos una actitud más astuta que indicara una vuelta de página para el PRD. La nueva presidenta del PRD ha evolucionado y ha demostrado ser inteligente. En este caso, sin embargo, se le fue la liebre y se "pasó de viva". Descartamos su desplante como una estrategia política carente de la sutileza que esperábamos de ella. Consideramos que cuenta con suficiente perspicacia como para corregir este desliz.
Es más que evidente que muchos sectores creen que es necesaria una Constituyente, ya que la actual Carta Magna fue un engendro de la narcodictadura. Opinamos que además del Colegio Nacional de Abogados, muchos otros sectores y ciudadanos, como el Dr. César Quintero, uno de nuestros más reconocidos constitucionalistas, abogan por la convocatoria de una Asamblea Constituyente. Si mal no recordamos, el Dr. Quintero y el Dr. Mario Galindo han sugerido que se nombre una comisión de notables que redacte un proyecto de constitución, para luego proceder a elegir los miembros de la Constituyente y someter el resultado de sus deliberaciones a la decisión soberana del pueblo en un plebiscito. Muchos respaldamos esta idea, particularmente los independientes.
Nosotros en varias ocasiones hemos apoyado esta sugerencia y hemos tenido el cuidado de especificar que la Constituyente deberá ser paralela a la Asamblea Legislativa que entrará en funciones el 1 de septiembre próximo. Nos parece que la presidenta del PRD trató de hacer uso de los recesos que sentimos muchos ciudadanos por las argucias utilizadas por dicho partido-llámese PARVIS, FES, compra de votos, etc., con el beneplácito del gobierno que fenece, para favorecer a sus prosélitos- para afirmar que el arnulfismo considera que las elecciones de los legisladores no fueron legítimas. No podemos ni queremos hablar por los arnulfistas. Muchos creemos que hubo triquiñuelas que engrosaron la bancada legislativa PRD. Igual, siempre nos mortificó la forma como se interpreta la asignación de residuos en la Asamblea.
A pesar de esta opinión, dudamos que nadie quiera derogar la Asamblea Legislativa. Esto sería tan traumático para el país como hubiera sido el triunfo de la reelección inmediata en el referendo. Lo que es categórico-imperativo es acabar con los resabios de 26 años de narcodictadura, la cual abarcó, entre muchas acciones negativas, crímenes tan horrendos como los de Gallego, Spadafora, Van Kleef y Giroldi, para mencionar unos pocos, y la defenestración de un magistrado de la Corte Suprema de Justicia, sin poder probar su culpabilidad, en justicia, valga la redundancia.
Nos sentimos seguros de que el Ejecutivo y el Legislativo que fueron"ungidos" el pasado 2 de mayo, más la Corte Suprema de Justicia, en su mayoría digitalizada por el mandatario PRD, pueden y deben funcionar sin problemas. Mientras tanto, opinamos que las fuerzas vivas del país, principalmente los independientes, deberemos continuar nuestros esfuerzos por dotar a este país tan querido con una Carta Magna que se reconcilie con los anhelos de las grandes mayorías que queremos un Panamá más democrático, más digno y más generoso hacia sus ciudadanos irredentos.

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