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Por una filosofía antropológica


El vocablo antropología proviene del griego anthropos, hombre y logos, estudio, ciencia e investigación. Si esta ciencia se refiere al estudio humano, podríamos destacar algunas áreas específicas, tales como: La antropología física, que se interesa por la anatomía o constitución fisiológica del individuo; la antropología cultural, que destaca la conducta socio-cultural del hombre, y la antropología criminal, que investiga las características somáticas y psicofísicas de los delincuentes.
Por otra parte, para que la filosofía tenga un veraz "sentido común y una trascendental predisposición mundológica, bioética, panhumanista y psicocivilizante, debe referirse exclusivamente a los principios vitalicios del quehacer intelectual del hombre, en el hombre y para el hombre en el "Cosmos". Así la filosofía antropológica, enmarcada en la historia del pensamiento cognoscitivo, nos expondría el esfuerzo por comprender el Universo, y la situación del hombre dentro de él, y lo que el mismo hombre representa.
La filosofía antropológica comprende la preocupación del hombre por entender lo que él mismo es, o sea, la esencia humana. Este siglo XXI, el de los talentos, los ingenios, los creativos y del desarrollo tecnológico, puede bien ubicarse como la época antropológica. Filosofía y antropología, integradas en el contexto de las Ciencias Sociales, podrían delinear aspectos como: el modus vivendi, existencia y esencia del hombre, la enajenación, la explotación y la visión cósmica del hombre, y para el hombre.
La tecnología y la imaginación libre, creadora, productiva y revolucionaria, amplifica nuestro desarrollo educativo, cultural, sociológico, económico y hasta el ámbito político. El III milenio, que nos corresponde sobrevalorar, es en esencia una época para especular acerca del hombre y su supervivencia en el enfoque hacia la "transformación radical" del ser humano en su estilización laboral, en el devenir socio-histórico para las actividades económicas que le permitan dejar de ser un "homocus" (hombre-objeto). De esta manera, con la ayuda primordial de la "filosofía antropológica, se enarbola una sociedad mundial psicocivilizada, a través del intelecto innovador, y se da génesis a la creación del "Hombre Nuevo", que disponga de un perfeccionamiento físico, una pureza moral, un eficaz desarrollo del intelecto y una riqueza espiritual.
Finalmente, exhorto a toda la población mundial del primer, segundo, tercer o cuarto mundo, para que atiendan específicamente, la ubicación esencial y existencial del hombre en el cosmos, para plasmar la transmutación de hombre como ente regulador y eficaz en la biodiversidad. Ya se esta elaborando esta profilaxis mundial, para rubricar la futura sociedad antiesclavista y libertaria para que imperecen principios progresistas tales como: la paz, la solidaridad, la igualdad de oportunidades y la ayuda mutua (la sociedad del mutuo dar es la más perfecta y civilizada).

101 años de Panamá América

 
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