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Por una justicia que nos dignifique


Cuánta falta le está haciendo al país una Constituyente que reemplace a la desfasada Constitución de 1972, plagada de vicios que han llegado a la comunidad nacional a un estado de postración política, económica y social, y que ha venido siendo un obstáculo para el libre juego de las ideas democráticas, tan necesarias para alcanzar al fortalecimiento de nuestros valores éticos y morales, la transparencia en la gestión gubernamental y el desarrollo integral de la nación.
Esta urgente necesidad de una Constituyente la están indicando los grave hechos acaecidos en los últimos años y en donde, la credibilidad, honestidad y prestigio de instituciones como la Asamblea Nacional, la Corte Suprema de Justicia y otras, se han visto envueltas en supuestos actos de corrupción que debieran ser investigados hasta las últimas consecuencias.
Los momentos que vive la República son muy delicados, ya que de una entidad del Poder Judicial de tanta importancia como lo es la Corte Suprema de Justicia, han surgido acusaciones entre algunos magistrados sobre actos de supuesta corrupción que hacen mucho daño a la imagen de esta institución llamada a salvaguardar y a honrar la justicia en Panamá.
El país no puede continuar su marcha hacia el futuro con instituciones en donde sus funcionarios están dando lugar a que el pueblo los señale como malos ejemplos para las presentes y venideras generaciones; no podemos aceptar que actos de supuesta corrupción y falta de honorabilidad se estén dando en instituciones gubernamentales de un régimen que aspira "Cero Corrupción" y una Patria Nueva en donde la justicia llegue a todos por igual y sea inspiración sacrosanta para quienes son los responsables de aplicarla.
Es preciso detener el avance de este virus y corresponde a un pueblo, debidamente organizado, en el cual participen todas las organizaciones sociales, políticas, empresariales, cívicas, educativas, etc., solicitar, respetuosamente, al Sr. Presidente de la República, la renuncia de todos aquellos funcionarios de esta magna corporación que se han visto envueltos en situaciones que son una vergüenza para la imagen de la nación. Debe surgir un movimiento patriótico en donde no estén presentes los intereses partidistas y personales, el juego vivo; en donde exista, como prioridad, la honradez, la dignidad, la vocación de patria y la verdad por un país que está confrontando graves problemas que le impiden despegar hacia el progreso.
El Presidente, asesorado por dignos representantes del gobierno y de la comunidad nacional, pudiera encontrar una fórmula para llevar a esas posiciones a los mejores. Aquí no debe privar el partidismo político, el amiguismo, el nexo familiar y la componenda. Son aquellos profesionales que han dado pruebas de honradez, capacidad, deseos de trabajar por la justicia, los que deben ser tomados en cuenta para esta gran responsabilidad. Sin dudas, mucho ha de ganar la presente administración si se decide a dar este paso de trascendencia en busca del prestigio, la credibilidad y la buena imagen de la Corte Suprema, hoy sumida en el más grande desprestigio.
Ya en el mes de octubre de 2003, habíamos solicitado, a través del diario "El Panamá América", renuncias e investigaciones frente a los acontecimientos provocados por el tan cacareado caso CEMIS y por las declaraciones del magistrado Alberto Cigarruista, en el sentido de que su nombramiento había sido producto de un soborno.
"A veces los oyentes quieren que hablemos de ciertos temas y tenemos que estar pendientes para comentar lo que el público quiere", indicó.
Reiteró que ellos preparan siempre su programación, pero permiten que el oyente cambie el rumbo del programa, porque así se manejan con más naturalidad.
En lo personal, a Wyznick le encanta hablar de temas que la gente tiene pena de tratar en público y para ella es lo que diferencia a la emisora Wao de las demás estaciones.
Una de las particularidades de la Wyznick y Charlie Stuart es la manera amistosa comos e llevan con sus oyentes.
"Yo percibo que la diferencia entre nosotros y otras personas es que tratamos de ser lo más normal posible, y eso hace que la gente tenga más química con nosotros", manifestó.
Indicó que algunas personas cuando llegan a la cima de su carrera se olvidan de sus raíces y esta situación provoca que los oyentes se alejen de ellos.
"Nosotros seguimos siendo las mismas personas, saludamos a los demás, llegamos a cualquier lugar y esto permite que la gente se identifique con nosotros", concluyó.

101 años de Panamá América

 
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