Por una mejor opción
No está muy lejos la fecha en que el pueblo panameño tendrá que enfrentar la grave responsabilidad de escoger la nómina presidencial que ha de regir los destinos de la nación a partir del 2OO9; a los diputados de la Asamblea Nacional; a los alcaldes y a los representantes de corregimiento del país.
Se trata de escoger hombres y mujeres que depongan todo interés personal a los de la patria, con espíritu de trabajo, honradez acrisolada, panameños con cualidades de verdaderos líderes que estén dispuestos a sacrificarse por colocar a Panamá en el puesto que le corresponde como nación libre e independiente, que frente al reto del futuro, elaboren y ejecuten programas de gobierno en beneficio de las masas populares, sin comprometer la dignidad e independencia de este suelo.
Contrario a este modelo de dirigentes que está necesitando el país con toda urgencia, surge en el panorama nacional nombres de posibles candidatos que, a nuestro juicio, no son la respuesta a un país agobiado por graves crisis sociales y que irán comprometidos con el o los partidos políticos que los postulen y, de esa manera, continuará el futuro de la nación en manos de una oligarquía que siempre ha venido financiando agrupaciones políticas que se han quedado muy atrás frente al desarrollo de nuevas corrientes que aspiran la total y democrática participación del pueblo en la gestión de gobierno.
Los partidos políticos deben responder a las necesidades del país y así deben comprenderlo las mayorías nacionales, y utilizar esa arma poderosa del voto con plena conciencia ciudadana y con la responsabilidad suprema de escoger a aquellos que verdaderamente, trabajarán por los altos intereses de la nación. El país está sufriendo una grave crisis de liderazgo, porque faltan hombres como Harmodio Arias Madrid, Arnulfo Arias Madrid, Eusebio A. Morales, Juan Demóstenes Arosemena, Roberto F. Chiari, etc.
Necesitamos, con urgencia, una nueva opción conformada por las fuerzas vivas del país, por aquellos panameños con plena conciencia de que a la Patria se le sirve y no se sirve de ella, por los hombres y mujeres que aspiran un Panamá fortalecido en sus valores éticos y morales y con plena conciencia de su responsabilidad ciudadana.