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Por una patria nueva


En estos últimos días he tenido la feliz oportunidad de leer la magistral conferencia del Dr. Carlos Bolívar Pedreschi: "El Derecho Constitucional Panameño, 1968-1989". También fue magistral la charla del Cardenal Oscar Rodríguez Madariaga sobre "Etica y Política". Ambas representan para esta nación, próxima a cumplir un centenario de vida independiente, una voz de alerta para que políticos, empresarios, trabajadores, instituciones gubernamentales, en fin, la sociedad civil, se disponga de una vez por todas a rescatar los valores perdidos, situación que tanto daño ha causado a los principios democráticos, de libertad y de justicia social; a trabajar incansablemente, por una Patria nueva en donde el amor al país, la honestidad, la responsabilidad, la solidaridad, el bien común y el espíritu patriótico sean el sello que adorne las actuaciones de todos los que tenemos el compromiso de salvaguardar los intereses sagrados de la República.
El mensaje del Dr. Pedreschi habla de los males de una dictadura de 21 años, en los cuales el país vivió un período de inversión de valores. "Recuérdese que el 11 de octubre de cada año se celebró en esa época como la verdadera fiesta nacional. Las verdaderas fiestas patrias pasaron a menos ante las fanfarrias de cada 11 de Octubre. Recuerdo haber dicho el 28 de noviembre de 1987, día de nuestra independencia de España, que nuestras verdaderas fechas históricas quedaron convertidas en velorio de tercera". El Estado panameño, que el próximo 3 de noviembre cumple sus 100 años de existencia, no celebra, sin embargo, 100 años de República. El gobierno republicano se interrumpió por 21 años, cediendo espacio a un gobierno autocrático, de autocracia absoluta. La soberanía, que en todo gobierno republicano reside en el pueblo, pasó a residir en la persona del dictador de turno que controló con soberbia implacable todo el palpitar de una joven nación.
222 El gobierno republicano se interrumpió por 21 años, cediendo espacio a un gobierno autocrático, de autocracia absoluta.La soberanía, que en todo gobierno republicano reside en el pueblo, pasó a residir en la persona del dictador de turno...
La exposición de Oscar Rodríguez Madariaga, según El Panorama Católico, fue magistral, interrumpida por aplausos de dirigentes políticos, magistrados, legisladores, sacerdotes y fieles. Hizo un llamamiento para refundar las políticas y establecer un programa del país que aspiramos para lograr los cambios estructurales que logran una nación auténticamente democrática.
Señaló, Rodríguez Madariaga, que en el marco del centenario de la República de Panamá, y al aproximarse el torneo electoral, los políticos panameños pueden dar ejemplo a otras naciones si estrenan el servicio al bien común a que los llama el auténtico significado de la política.
En reiteradas ocasiones insistió, basándose en la doctrina social de la Iglesia, que no podemos construir la democracia sin demócratas, que deben ser formados y ésta es una responsabilidad de todos. Lograr que los partidos políticos dentro de sus plataformas tengan como base la verdad, la justicia, la libertad, el amor, ayudará a construir la paz en nuestras naciones latinoamericanas para lograr, eficazmente, la eliminación de la pobreza.
Tanto la conferencia del Dr. Carlos Bolívar Pedreschi como la del Cardenal Oscar Rodríguez Madariaga, son de obligante lectura y reflexión para todos y cada uno de los que aspiramos un mejor futuro para Panamá, sobre todo para los dirigentes políticos; para los que aspiramos un reencuentro con nuestros valores y abogamos por una reestructuración de nuestras instituciones gubernamentales que, dolorosamente, no están llegando como debe ser, al dolor del pueblo, a su miseria, a sus aspiraciones de una vida mejor, de una sociedad más solidaria, más justa y más llena de oportunidades para los que nacimos en este suelo.

101 años de Panamá América

 
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