Portillo debiera tener un plan con Washington
Todo presidente está más que claro de la importancia que tiene Estados Unidos en el mundo, y ya no se diga en Latinoamérica. Después de todo, Estados Unidos es la única superpotencia del mundo que queda, una vez que fue desmantelada la Unión Soviética.
Días después de haber asumido la presidencia de Guatemala, Alfonso Portillo dejó saber a sus más allegados, que buscaría una cita con el presidente Bill Clinton para tratar temas de suma importancia para su país. Seis meses después, el Presidente Portillo, todavía está a la espera.
¿Qué pasa? Bill Clinton está en los últimos meses de su mandato presidencial, ya que entregará el poder el primero de enero del 2001, ya sea al actual vicepresidente Al Gore o al Gobernador de Texas, George Bush. Esto significa que Clinton tiene una agenda muy apretada y que sólo está concediendo audiencias a presidentes de países europeos o aliados estratégicos latinoamericanos como México y Brasil. En la escala de importancia de la administración Clinton, Guatemala está en lo más bajo.
A la situación de la agenda de Clinton hay que añadirle que el Departamento de Estado es de la opinión que el general Efraín Ríos Mont, ejerce demasiado control en el gobierno guatemalteco. Como el general Ríos Mont (justa o injustamente es señalado como violador de derechos humanos)
El Departamento de Estado ha recomendado a la Casa Blanca no ver al presidente Portillo hasta que la situación política en Guatemala esté más clara y se determine quién es el que verdaderamente gobierna Guatemala.
¿Qué debiera hacer el presidente Portillo? Sin duda alguna, no tirar la toalla y seguir adelante con una estrategia clara y precisa de que su gobierno debe de tener mejores relaciones con y en Washington. Hay que entender que el poder en la capital del mundo no sólo está concentrado en la Presidencia, sino que en el Congreso y Senado de EEUU y desde luego la Prensa.
Influencian al Presidente de Estados Unidos: el Departamento de Estado (vía la embajada de EEUU en Guatemala); el Departamento de Comercio (el cual quiere implementar la ley ICC); el Pentágono (quien quiere mejorar las relaciones con el Ejército de Guatemala); la DEA (que quiere mejorar las relaciones con el Ejército de Guatemala); la DEA (que quiere erradicar la droga y el narcolavado) y el Departamento de Justicia (para evitar que más Guatemaltecos emigren ilegalmente a EEUU). Estos ministerios, con la excepción del Departamento de Estado están contentos con la actuación que ha tenido Portillo desde que asumió el Poder.
El Congreso y el Senado de Estados Unidos, que están en manos del Partido Republicano, (los enemigos a muerte de Clinton) son sin duda alguna, parte clave para cualquier esfuerzo que quisiera hacer el Presidente Portillo en Washington. En ambas Cámaras, el Presidente Portillo goza de simpatía.
El otro poder importante en Washington es la prensa, y es aquí donde la administración del Presidente Portillo tiene su mayor problema, por que la prensa de Washington sigue siendo hostil a cualquier administración guatemalteca y en especial a la del Presidente Portillo por su relación con el general Ríos Montt.
Esta animosidad de la prensa contra los gobernantes guatemaltecos es ampliamente conocida por la Casa Blanca y explica la recomendación del Departamento de Estado de no darle cita al mandatario guatemalteco.
No debiera de preocupar al presidente Portillo el hecho que Bill Clinton no lo reciba. En enero vendrá un nuevo Presidente y quien lleva la ventaja al día de hoy en todas las encuestas, el gobernador George Bush, ha expresado que es amigo de Guatemala, al igual que su padre, el expresidente George W. Bush, y que con gusto recibiría a Portillo en la Casa Blanca.
Roberto J. Arguello fue Miembro de la Comisión Hispana Republicana del Senado de EEUU 1988-1996.
Días después de haber asumido la presidencia de Guatemala, Alfonso Portillo dejó saber a sus más allegados, que buscaría una cita con el presidente Bill Clinton para tratar temas de suma importancia para su país. Seis meses después, el Presidente Portillo, todavía está a la espera.
¿Qué pasa? Bill Clinton está en los últimos meses de su mandato presidencial, ya que entregará el poder el primero de enero del 2001, ya sea al actual vicepresidente Al Gore o al Gobernador de Texas, George Bush. Esto significa que Clinton tiene una agenda muy apretada y que sólo está concediendo audiencias a presidentes de países europeos o aliados estratégicos latinoamericanos como México y Brasil. En la escala de importancia de la administración Clinton, Guatemala está en lo más bajo.
A la situación de la agenda de Clinton hay que añadirle que el Departamento de Estado es de la opinión que el general Efraín Ríos Mont, ejerce demasiado control en el gobierno guatemalteco. Como el general Ríos Mont (justa o injustamente es señalado como violador de derechos humanos)
El Departamento de Estado ha recomendado a la Casa Blanca no ver al presidente Portillo hasta que la situación política en Guatemala esté más clara y se determine quién es el que verdaderamente gobierna Guatemala.
¿Qué debiera hacer el presidente Portillo? Sin duda alguna, no tirar la toalla y seguir adelante con una estrategia clara y precisa de que su gobierno debe de tener mejores relaciones con y en Washington. Hay que entender que el poder en la capital del mundo no sólo está concentrado en la Presidencia, sino que en el Congreso y Senado de EEUU y desde luego la Prensa.
Influencian al Presidente de Estados Unidos: el Departamento de Estado (vía la embajada de EEUU en Guatemala); el Departamento de Comercio (el cual quiere implementar la ley ICC); el Pentágono (quien quiere mejorar las relaciones con el Ejército de Guatemala); la DEA (que quiere mejorar las relaciones con el Ejército de Guatemala); la DEA (que quiere erradicar la droga y el narcolavado) y el Departamento de Justicia (para evitar que más Guatemaltecos emigren ilegalmente a EEUU). Estos ministerios, con la excepción del Departamento de Estado están contentos con la actuación que ha tenido Portillo desde que asumió el Poder.
El Congreso y el Senado de Estados Unidos, que están en manos del Partido Republicano, (los enemigos a muerte de Clinton) son sin duda alguna, parte clave para cualquier esfuerzo que quisiera hacer el Presidente Portillo en Washington. En ambas Cámaras, el Presidente Portillo goza de simpatía.
El otro poder importante en Washington es la prensa, y es aquí donde la administración del Presidente Portillo tiene su mayor problema, por que la prensa de Washington sigue siendo hostil a cualquier administración guatemalteca y en especial a la del Presidente Portillo por su relación con el general Ríos Montt.
Esta animosidad de la prensa contra los gobernantes guatemaltecos es ampliamente conocida por la Casa Blanca y explica la recomendación del Departamento de Estado de no darle cita al mandatario guatemalteco.
No debiera de preocupar al presidente Portillo el hecho que Bill Clinton no lo reciba. En enero vendrá un nuevo Presidente y quien lleva la ventaja al día de hoy en todas las encuestas, el gobernador George Bush, ha expresado que es amigo de Guatemala, al igual que su padre, el expresidente George W. Bush, y que con gusto recibiría a Portillo en la Casa Blanca.
Roberto J. Arguello fue Miembro de la Comisión Hispana Republicana del Senado de EEUU 1988-1996.