Prctica ingrata y costosa
Se va haciendo, casi ya con frecuencia, el desplazamiento del equipo y personal de la Lotería Nacional de Beneficencia fuera de su sede para efectuar sus sorteos dominicales en otras comunidades.
Si nos preocupa tanto la pobreza y pregonamos que hay que combatirla, no vemos con simpatía que se gaste dinero en forma tan baladí como la mencionada. Eso hubiera sido aceptable hace 50 años, no hoy día.
Los sorteos, cada vez que se llevan a cabo, se transmiten por televisión y en todo el país se pueden ver con claridad.
Suponemos que además del gasto de gasolina de los autos que tienen que llevar el equipo y el alojamiento del personal, o al menos su alimentación, significan erogaciones que aunque no sean cuantiosas, bien podrían destinarse a mejores propósitos.
A esa práctica le ha seguido ya el Consejo de Gabinete y no sabemos, al paso que vamos, qué otras instituciones podrían hacer lo mismo en adelante.
La sana crítica y el buen juicio ojalá conduzcan al desistimiento de la práctica de los desplazamientos y a evitar gastos superfluos.