PRD, entre rivales políticos
La decisión de la candidata oficialista Balbina Herrera, de anunciar sorpresivamente la designación de Juan Carlos Navarro como su compañero a la vicepresidencia en la nómina del PRD, sugiere que se cansó de esperar el "visto bueno" de su copartidario Martín Torrijos, Presidente de la República, quien a su vez es Secretario General de su partido. Con esta jugada Balbina pretende atender las corrientes que procuran alejarse de las políticas erráticas y no resueltas del gobierno de Torrijos y, en cambio, ha decidido apoyarse en la base electoral navarrista conformada por gente pragmática, empresarial y centrista.
La elección de su principal rival político a lo interno del PRD, al que ella venció con dificultad en las pasadas primarias, si bien le podría ganar cierto apoyo electoral entre los miembros que amenazaban con abandonarla, también le representará numerosos disgustos a un gran número de sus simpatizantes, entre los que se esforzaron para ganarle a Navarro precisamente por lo que éste representa, y que ella ahora valora frente a la vulnerable posición en que la colocan las últimas encuestas frente al opositor Ricardo Martinelli.
El anuncio de Balbina abre importantes interrogantes: ¿Fue Torrijos sorprendido en medio del Atlántico por la designación de Navarro dentro de la nómina del PRD? ¿Qué negoció Navarro luego del "chantaje político" al Presidente Torrijos? Mientras se resuelvan estas y otras preguntas muchos consideran que la compatibilidad entre la fuerza tradicional que apoya a Herrera y la que representa Navarro no está garantizada, pues seguramente el alcalde no está dispuesto a subordinarse a la "línea" tradicional del PRD. Un partido que sobrevive gracias a una oculta fuerza de contención para frenar las turbulentas aguas de la división. Es posible que Balbina haya disparado la crisis y que el PRD entre ahora en terreno movedizo con plazos vencidos.