PRD: Omar les diría, ¡Renuévense sin miedo, deleguen o morirán!…
Omar pudo ser, sin duda alguna, “el gran y eterno dictador de Panamá”. No me echan cuentos sobre “Torrijismo”, estuve con el actor principal 20 años. A Omar jamás le hubieran dicho “Váyase General”. (“Si ustedes mismos muchachos observan que me quedo en el poder para favorecerme y hacer negocios personales, sáquenme incluso con violencia”). Lo que hoy pasa en el PRD es una lección dura, fuerte, escarmentadora, no solo para los actuales miembros del CEN, que están siendo abucheados, todos, sino para todos los partidos. El líder, decían los sabios chinos antiguos, no son los que se sientan adelante para recibir aplausos, líder es el que facilita más el desarrollo de los demás. Eso es lo que está faltando en el partido más grande de la historia y más heterogéneo. Falta absolutamente desprendimiento que a Omar le sobró. Y lo otro, ¡dejen que por combustión espontánea, no por señalamientos directos o indirectos (lo que todos los partidos de Panamá han hecho y hacen hasta hoy) se ubiquen “los líderes”; dejen que haya una guerra interna, pero positiva, guerra de elegir internamente, guerra de escoger sus dirigentes locales, regionales y luego los nacionales. No tengan miedo, miembros actuales del CEN y cúpulas. Si la guerra es honesta, pro activa, libre, pensante, será una guerra buena, porque entonces el ejercicio interno, democrático, será positivo, y quienes queden en los puestos de dirección, ganados con las coronas del convencimiento, tendrán una genuina representación. No le teman al caos, del caos inicial han salido los grandes movimientos transformadores de los países, pero no intenten dirigirlo, con millones o con macalusias. Lo digo con autoridad: todo el PRD “oficial” no solo se fue en contra mía, sino que me insultaron y trataron de traidor en junio de 1987 y hasta alguien muy sonoro me ha dicho recientemente que yo provoqué una “involución” en el partido. ¿Qué demostró la historia, la digna? Que irme contra ese dictador vulgar, narcómano, no era traición, sino todo lo contrario, rescate de la dignidad y traer democracia. Noriega mismo dijo: ”mis millones son del pago de la CIA”. ¿Entonces quién tenía razón patriótica? Lo que imperaba era el frulo, el terror de poner los huevos en la mesa y abandonar la portaviandas. Hoy, si se aferran a estar en mesas principales, no solo no sería torrijismo real, sino que irían contra ellos mismos. Noriega fue un farsante y provocó los miles de muertos y heridos de esa infame invasión (“también debe haber un museo de esas víctimas, ojo”) y huyó cobardemente. Ser o no ser líderes, eso es lo que está en juego. Aprendan de Omar, cuando nadie de ellos siquiera lo esperaba, dejó que los Royo, De La Espriella, que como ellos mismos conocen, ni lo soñaban, quedaran en los cargos honoríficos. Y Omar se replegó, de verdad, por propia decisión.
homilia.diaz@gmail.com