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Precandidatos y constituyente


A veinticinco meses de las próximas elecciones generales, terceras después de la recuperación de la democracia, el país tiene que corregir los errores que han impedido la consolidación de un sistema democrático con gobernabilidad cuyo objetivo es el logro de un desarrollo sostenible del Estado panameño.
La clase política panameña ha perdido credibilidad frente a la ciudadanía, situación que se deriva del instrumento político fundamental llamado a establecer y reglamentar los objetivos del pueblo panameño constituido como nación. La institucionalidad política, social y económica establecida desde 1946 se resquebrajó violentamente el 11 de octubre de 1968, cuando el poder fue asaltado por los bandidos que derrocaron el gobierno Constitucional del Dr. Arnulfo Arias Madrid, mediante un golpe de Estado.
Como siempre ha ocurrido, los militares golpistas encontraron inmediatamente cómplices civiles que se encargaron de tratar de legitimizar al gobierno de facto, elaborando una Constitución política diseñada para mantenerse en el poder por la fuerza de las armas, por siempre, pretendiendo alcanzar el poder económico mediante el control del poder político. Esos cómplices de los dictadores uniformados y los elementos de la clase política que entienden que esa Constitución es un instrumento que garantiza el poderío económico por medio del control político mediante la partidocracia, la defienden a capa y espada porque no quieren gobiernos que trabajen en función de resolver las necesidades de las grandes mayorías.
Hemos llegado al momento de nuestra historia en que ha quedado demostrado que la actual organización política, social y económica, establecida en la Constitución heredada de la dictadura con todos sus remiendos, no es la apropiada para el logro de nuestro objetivo de vivir en una democracia con desarrollo sostenible. El diseño político legal de los tres órganos del Estado panameño lo impide.
Hasta el momento, siguiendo nuestro orden constitucional actual, en mayo de 2004, el pueblo panameño deberá escoger en las urnas a quienes regirán nuestro destino por los próximos cinco años, con las actuales reglas electorales establecidas en la Constitución y en la ley electoral vigentes. O sea, que se mantiene la práctica de que los candidatos a cargos públicos de elección popular, son impuestos `por los dueños de los partidos políticos en su gran mayoría, representantes de los grandes intereses económicos. El pueblo está obligado a escoger nunca a proponer, porque así lo establecen las actuales reglas, situación que solamente puede variar permitiendo las candidaturas independientes o las elecciones primarias obligatorias en los partidos políticos para todos los cargos de elección popular.
Quienes aspiren a esos cargos de elección popular en las próximas elecciones y no comprendan lo indispensable de una nueva Constitución Política para el futuro del país, no merecen el voto de los electores. Los precandidatos deben anunciar su total respaldo a una convocatoria para elegir la Asamblea Nacional Constituyente, si no lo hacen debemos entender que no tienen la capacidad de aportar las verdaderas soluciones a las necesidades de las grandes mayorías.
111La comisión encargada no aprobó la reforma propuesta para que todas las postulaciones a cargos de elección popular fuesen producto de elecciones primarias.
Es importante mencionar que en estos momentos existe un proyecto de reformas a la ley electoral que nos rige. La comisión encargada no aprobó la reforma propuesta para que todas las postulaciones a cargos de elección popular fuesen producto de elecciones primarias, siendo ésta la figura más parecida a las candidaturas independientes para dichos cargos. Los electores debemos presionar al Organo Legislativo para que se aprueben las elecciones primarias obligatorias para todos los cargos, es la única forma que en el actual sistema permitiría a las bases de los partidos y no a sus dueños escoger sus candidatos.
Para las próximas elecciones quede claro, los panameños no debemos elegir a ningún candidato a cualquier cargo de elección popular que no se haya manifestado de acuerdo con la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, electa directamente por el pueblo panameño en las urnas, con representación de todos los sectores de la sociedad panameña.
(hyasoc@yahoo.com)

101 años de Panamá América

 
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