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Precaución con baratillos


Los baratillos o rebajas ya no son exclusivos de los almacenes en la Avenida Central; ahora, todos los centros comerciales utilizan esto para atraer a más compradores. Siempre es conveniente, para la economía familiar, estar atento a esas venta especiales, principalmente de aquellos productos o servicios que se requieren al momento. Así puede uno comprar un juego de sábanas a mitad precio, una prenda de vestir a menor precio que el regular, y quizás, otro artículo que no se necesite sólo porque está barato.
Para evitar ser víctima de irregularidades en las ventas especiales, es necesario que el consumidor exija el precio anterior, que debe figurar marcado junto al precio nuevo o rebajado. Solicite la factura de la compra, que es el único comprobante en caso de reclamación, e incluso de devolución. No hay normativa que permita a los comerciantes la no devolución de los productos comprados en rebajas en las mismas condiciones que en las ventas regulares. Una disminución del precio no implica rebaja de la calidad. ¡Exíjala!
Pida la debida garantía en la compra de electrodomésticos y otros aparatos. La rebaja del precio no exime al comerciante de esa obligación. Preste atención a las "súper gangas"; usted puede estar comprando productos defectuosos o que oculten alguna irregularidad. Sea precavido y revise bien la mercancía. No olvide que la rebaja es un tipo de venta que implica una reducción de los márgenes comerciales, no una reducción de calidad. Cuando le ofrezcan bienes nuevos con deficiencias de calidad o irregularidades de fabricación, o artículos usados o reconstruidos, exija que se lo indiquen en los empaques, y en los contratos y facturas, así como la indicación del término de la garantía, si la hubiese.
De acuerdo al texto único de la Ley 29 de 1996, es importante que se exprese claramente si la venta especial es total o parcial de los bienes o servicios del establecimiento. En cuanto a la publicidad, se deberá indicar la duración o la cantidad de artículos que se ofertan. Si el proveedor no lo señala, está obligado a proporcionar a los consumidores que lo soliciten estos productos y servicios en las condiciones señaladas, hasta que comunique por el mismo medio la finalización de la venta especial.
Ahora, lógicamente aprender esa forma nueva de vivir, reemplazar esos viejos caminos por unos caminos nuevos y santos, solamente se hace con el poder de Dios.
Abandona tus antiguos amigos y guaridas donde te metías. Debes desarrollar y fortalecer nuevos lazos de comunión cristiana, buscar gente buena con quien tú puedes convivir.
Eso es parte del cambio.
En ese nuevo estilo de vida debes ir cultivando una actitud mental positiva.
Quizás necesites un profesional en el campo de la psicología o un sacerdote para que te oriente por el camino espiritual. Practica un deporte, mantén el buen humor, trata de ilusionarte con nuevas metas, sueña con un futuro mejor.
Comprende que una vida arruinada y destruida por la borrachera, es una vida inútil.
En cambio, una vida nueva en el Espíritu, con diferentes hábitos y costumbres, llena de gozo y de sabia dirección motivada por el Espíritu Santo, va a darte satisfacciones increíbles. Vas a contribuir a que este mundo sea mejor y vas hacer que la realidad, en la cual tú estás inmerso, vaya cambiando.
Quiero decirte que sí hay solución a tu problema. En la vida todo tiene solución, si nos encontramos con el Señor.
Cuando uno se siente nuevo en el Espíritu, cuando uno comienza a experimentar la fuerza del poder de Dios en el corazón, cuando reconocemos que Dios es el primero en nuestra existencia, adquirimos un nuevo estilo de vida y trabajamos con más responsabilidad, estudiamos con más profundidad, amamos más a los semejantes, contemplamos la belleza de la naturaleza y el triunfo es seguro.
Comienza ahora mismo. Por la gracia de Dios, tú puedes despojarte de ese mal hábito de la drogadicción o del licor.
Habrá momentos de desaliento, pero si confías en Jesucristo, tendrás éxito.
Todavía estás a tiempo, tú puedes cambiar, puedes dejar el pasado con el poder y la fuerza de Dios, porque ¡con ÉL, tú eres INVENCIBLE!

101 años de Panamá América

 
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