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Precipitud criminal


Luego de una ausencia de 4 semanas hemos tratado de digerir con serenidad los resultados de las elecciones generales y sopesar los pasos que debe dar el nuevo gobierno para asegurar el perfeccionamiento de nuestra democracia. Encontramos que la serenidad es imposible en vista de los hechos que vivimos y de las acciones que con precipitud criminal impone la taurodictadura.
Los hechos a que nos referimos son las artimañas que han tendido un velo oscuro sobre el resultado de los comicios legislativos, además de que el partido de la narco-taurodictadura logró una mayoría absoluta en el Legislativo, también en una forma nebulosa, principalmente debido a las partidas circuitales.
Es demasiado evidente, y esto ha sido denunciado por tirios y troyanos, que el dictador de turno ha hecho todo a su alcance, con el contubernio de una legislatura cuyos miembros se han portado como esclavos serviles, para mantener una influencia indebida en todos los poderes del Estado, con excepción del Ejecutivo.
Para agregar injuria a insulto, los adláteres de la narcotaurodictadura se preparan a aprobar, con su conocida aplanadora, una Sala Quinta en la Corte Suprema de Justicia cuyos miembros serán nombrados por el dictador civil de turno de modo que la presidenta entrante ni siquiera pueda nominar uno solo. El argumento de que Endara nombró 9 magistrados sin que nadie hubiera protestado es engañoso porque nadie puede decir que esos nombrados supeditarían sus fallos al capricho de Endara. ¿Nos acordamos de Faúndes?
Hemos tratado de observar con paciencia las medidas que anuncie Mireya para cumplir con sus promesas electorales hacia los más desposeídos, las cuales apenas están en proceso de elaboración. Sin embargo, el bochinche que se ha formado con las patrañas electorales, principalmente las legislativas, las opiniones sobre un supuesto proyecto de constituyente que, en efecto, dista varios meses de tomar siquiera forma; la Sala Quinta ya mencionada, y otras bellezas, pasadas y presentes, no se reconcilia con la paciencia y serenidad de los panameños que demandamos que nuestro mandato en las urnas sea respetado.
Ese mandato no ha podido ser más contundente, primero en el referendo de 1998 y luego en las elecciones de 1999. No queremos saber de pretensiones "priístas" y "fujimoristas" en nuestro suelo. La precipitud, y sobre todo la desfachatez, con que se han implantado medidas para asegurar un tauromandato paralelo al de la presidenta electa, tienen que ser detenidas. Las contramedidas no deberán hacerse esperar, a pesar de que los perpetradores de tamañas afrentas a la democracia que queremos consolidar no les ha importado la inminencia del traspaso del Canal, la esperada retirada de fuerzas foráneas de nuestro suelo, con todo lo que conlleva, y tantos problemas ingentes que debe afrontar nuestra nación, cuya adecuada formación la ha atrasado la politiquería de siempre, pero nunca al grado que lo ha hecho la narcodictadura.
Este es un panorama devastador para la patria. No obstante, no vemos otra salida sino que, como ha manifestado Winston Spadadora, se busquen "...los mecanismos para contrarrestar que un mandatario que sale, siga mandando...". Si la corrección de todos los ex abruptos cometidos exigen, entre otras cosas, la convocatoria a una constituyente paralela, bienvenida sea. Insistimos que la Cruzada Civilista no terminó con el arresto de Noriega, como menos con la invasión, foránea, ni con la elección de unos pocos en puestos de elección, su objetivo fue y es hacer lo que más conviene a los panameños. Apelamos a todos los sectores representativos del país para que de ser necesario afrontemos decisivamente el caos que la soberbia y el autoritarismo están creando. ºPanamá es inmortal!

101 años de Panamá América

 
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