Precisando posiciones
Vengo solicitando desde hace varios meses la celebración de un convenio bilateral entre Panamá y los Estados Unidos por razones que considero vitales para el país.
Desde la fundación de la República, en la cual, para bien o para mal intervinieron los Estados Unidos, Panamá por razones de esas circunstancias y de la construcción del Canal, ha tenido muy especiales relaciones con ellos.
Con una cláusula onerosa que hipotecaba nuestra soberanía y parte de la jurisdicción de nuestro territorio introducida por un extranjero francés a quien se le invistió de poderes plenipotenciarios, Panamá tuvo la necesidad de desarrollar una lucha nacionalista por varias generaciones, que culminaron en unos Tratados de 1977, que al fin y a la postre, y de acuerdo con el co-gestor de esos Tratados, nos ponían bajo el paraguas del Pentágono e igualmente nos recomendaba que tratáramos con gran sentido de responsabilidad el manejo de estos nuevos instrumentos so pena de estar expuestos a futuras intervenciones. Y hago énfasis, y repito, a futuras relaciones.
Esta cláusula no tiene fecha de cumpleaños para hablar la jerga revolucionaria. Es, por lo tanto a perpetuidad.
Sin entrar a mencionar otros factores, nada más con la existencia de estas dos situaciones que le permiten a Estados Unidos intervenir en Panamá y, unilateralmente, consideran que el Canal no se está manejando eficientemente o de que hay el asomo de inseguridad para el mismo, yo creo que es necesaria la celebración de este convenio bilateral especial, con el objeto de aclarar estas cláusulas, por lo menos interpretativamente y de obtener colateralmente entendimientos en materia de defensa nacional, para ambos países. Y no creo que me alejo mucho del sentir y del deseo de la mayoría de los panameños. Una encuesta que apareció apenas unos días atrás, nos indicaba que hay un 62% de panameños que consideraban, de que en Panamá debería haber brigadas militares americanas en nuestro territorio, lo que para mí implicaba ni más ni menos, bases militares.
Ahora, en ningún momento, y me gustaría que me citaran, he dicho que abogo por una intervención americana que nos custodie nuestras fronteras. Pedir un convenio bilateral no conlleva este proyecto. Si Panamá en el ejercicio de su soberanía y de su jurisdicción celebra un convenio, cualesquiera que él fuere, por un término de 8 años a 10 años más o menos, para copar con situaciones de peligro emergentes que pongan en peligro nuestra seguridad nacional o la del Canal de Panamá, apenas nos adelantamos a circunstancias que pueden presentarse, porque comenzamos a vivirla.
Yo no puedo esperar ni de la mayoría del PRD, ni de la mayoría de los miembros de la fuerza de defensa a quienes el ejército americano expulsó del poder, de manera humillante cuando se dio la invasión, que le tengan ningún cariño fraternal a Estados Unidos. Es apenas natural pensar que un rescoldo de profundo resentimiento debe existir en quienes imprudencialmente y declarando la guerra a Estados Unidos atrajeron los trágicos e innecesarios acontecimientos que tiñeron de sangre al país causando dolores y muertos que no tenían por qué haberse dado.
Yo creo, junto con la mayoría de los panameños, que no debemos tener ningún complejo para llegar a entendimientos con la hoy en día, pésele a quien le pese, es la única superpotencia mundial. Los que se alejen de este centro de poder y de influencia no podrán asegurar el mejor progreso para su pueblo.
Ayer nada más oía y veía al presidente electo de México, Vicente Fox, decirle al presidente Pastrana en una visita relámpago que hizo a Bogotá, que México apoyaba totalmente al Plan Colombia, que le daría a ese país toda la ayuda en su lucha contra el narcotráfico y los narcotraficantes y que se sumaba al esfuerzo que los Estados Unidos para conjuntamente combatir este flagelo no sólo externamente sino además persiguiendo el consumo en sus respectivos países.
No sé por qué esto pasa a ser una noticia de segundo orden en algunos medios importantes.
Los ilusos que creen que nuestra frontera se van a defender sola o con nuestra Policía o son premeditadamente ingenuos o tienen algún hacha que amolar en la frontera o con las guerrillas.
No debemos involucrarnos en el conflicto, pero debemos buscar los mecanismos para defender nuestra frontera.
Desde la fundación de la República, en la cual, para bien o para mal intervinieron los Estados Unidos, Panamá por razones de esas circunstancias y de la construcción del Canal, ha tenido muy especiales relaciones con ellos.
Con una cláusula onerosa que hipotecaba nuestra soberanía y parte de la jurisdicción de nuestro territorio introducida por un extranjero francés a quien se le invistió de poderes plenipotenciarios, Panamá tuvo la necesidad de desarrollar una lucha nacionalista por varias generaciones, que culminaron en unos Tratados de 1977, que al fin y a la postre, y de acuerdo con el co-gestor de esos Tratados, nos ponían bajo el paraguas del Pentágono e igualmente nos recomendaba que tratáramos con gran sentido de responsabilidad el manejo de estos nuevos instrumentos so pena de estar expuestos a futuras intervenciones. Y hago énfasis, y repito, a futuras relaciones.
Esta cláusula no tiene fecha de cumpleaños para hablar la jerga revolucionaria. Es, por lo tanto a perpetuidad.
Sin entrar a mencionar otros factores, nada más con la existencia de estas dos situaciones que le permiten a Estados Unidos intervenir en Panamá y, unilateralmente, consideran que el Canal no se está manejando eficientemente o de que hay el asomo de inseguridad para el mismo, yo creo que es necesaria la celebración de este convenio bilateral especial, con el objeto de aclarar estas cláusulas, por lo menos interpretativamente y de obtener colateralmente entendimientos en materia de defensa nacional, para ambos países. Y no creo que me alejo mucho del sentir y del deseo de la mayoría de los panameños. Una encuesta que apareció apenas unos días atrás, nos indicaba que hay un 62% de panameños que consideraban, de que en Panamá debería haber brigadas militares americanas en nuestro territorio, lo que para mí implicaba ni más ni menos, bases militares.
Ahora, en ningún momento, y me gustaría que me citaran, he dicho que abogo por una intervención americana que nos custodie nuestras fronteras. Pedir un convenio bilateral no conlleva este proyecto. Si Panamá en el ejercicio de su soberanía y de su jurisdicción celebra un convenio, cualesquiera que él fuere, por un término de 8 años a 10 años más o menos, para copar con situaciones de peligro emergentes que pongan en peligro nuestra seguridad nacional o la del Canal de Panamá, apenas nos adelantamos a circunstancias que pueden presentarse, porque comenzamos a vivirla.
Yo no puedo esperar ni de la mayoría del PRD, ni de la mayoría de los miembros de la fuerza de defensa a quienes el ejército americano expulsó del poder, de manera humillante cuando se dio la invasión, que le tengan ningún cariño fraternal a Estados Unidos. Es apenas natural pensar que un rescoldo de profundo resentimiento debe existir en quienes imprudencialmente y declarando la guerra a Estados Unidos atrajeron los trágicos e innecesarios acontecimientos que tiñeron de sangre al país causando dolores y muertos que no tenían por qué haberse dado.
Yo creo, junto con la mayoría de los panameños, que no debemos tener ningún complejo para llegar a entendimientos con la hoy en día, pésele a quien le pese, es la única superpotencia mundial. Los que se alejen de este centro de poder y de influencia no podrán asegurar el mejor progreso para su pueblo.
Ayer nada más oía y veía al presidente electo de México, Vicente Fox, decirle al presidente Pastrana en una visita relámpago que hizo a Bogotá, que México apoyaba totalmente al Plan Colombia, que le daría a ese país toda la ayuda en su lucha contra el narcotráfico y los narcotraficantes y que se sumaba al esfuerzo que los Estados Unidos para conjuntamente combatir este flagelo no sólo externamente sino además persiguiendo el consumo en sus respectivos países.
No sé por qué esto pasa a ser una noticia de segundo orden en algunos medios importantes.
Los ilusos que creen que nuestra frontera se van a defender sola o con nuestra Policía o son premeditadamente ingenuos o tienen algún hacha que amolar en la frontera o con las guerrillas.
No debemos involucrarnos en el conflicto, pero debemos buscar los mecanismos para defender nuestra frontera.