¿Prensa libre e imparcial?
He experimentado una práctica muy desagradable en el diario El Universal, el mismo que se anuncia como el diario "Abierto a todas las opiniones, pero controlado por ninguna". Bueno, eso era antes de los nuevos dueños que recientemente lo adquirieron. Hoy día los nuevos propietarios, con intereses disímiles, aparentemente son los que dan órdenes e intervienen en su dirección pues todos se sienten con el derecho de hacerlo.
Inicié la publicación de mis artículos en dicho diario, gracias a atenta invitación que me hizo su ex Director, el Lic. Milton Heríquez, en un viaje que ambos atendimos a Chile, con motivo de visita de Estado que realizó el ex presidente Pérez Balladares. Desde que inicié mis escritos hasta hoy día no había recibido ninguna censura, ni una coma fue cambiada. Recibí una muy considerada atención no solamente del Director Henríquez, sino de los que lo sucedieron en el cargo, lo que agradezco, y hasta en una oportunidad se me llegó a solicitar autorización para incluir mi nombre en una lista de posibles directores del diario El Universal, a lo que asentí, pero hasta allí evolucionaron las cosas.
Desde hace un par de meses, mis artículos no son publicados. En forma puntual y sin haber fallado, todos los domingos mandaba al diario, a la atención de su Director General el Lic. Carlos Ernesto González de la Lastra y a veces del Jefe de Redacción, el artículo que sería publicado los miércoles. Es decir, con tres días de antelación el diario tenía el material de cada semana. Ni siquiera por motivos de enfermedad dejé de cumplir. Muchos fueron los lectores que seguían mis escritos que eran objeto de encontradas opiniones.
Jamás obtuve de la dirección del diario ni del Jefe de Redacción explicación alguna de lo acontecido y ni siquiera mis comunicaciones, donde inquiría sobre la causa de la exclusión del espacio que por algún tiempo hice uso, jamás, recibí respuesta alguna.
Parece ser que el Director de El Universal muy poco ejerce sus funciones debido a la injerencia que en la dirección tienen los nuevos propietarios. No es de extrañar que muy pronto esta situación haga crisis y veamos rodar, por segunda vez, la cabeza del actual Director de El Universal, quien por temperamento creo que no debe aprobar lo acontecido al suscrito, pero por razones de subsistencia accede. Y extraña esta actitud huérfana de personalización, pues el director de El Universal fue un hombre perseguido y deportado durante la dictadura y, más recientemente, dado en cesantía de la Dirección del periódico, hecho que él calificó "un ataque a la libertad de expresión", que ni más ni menos es casualmente lo que hoy día hace con este servidor.
Deseo transcribir algunos fragmentos de anécdota que narra el acreditado columnista Carlos Ball, en donde deja patente situaciones como la por mi experimentada
Dice el acreditado columnista: "Recuerdo como una pesadilla que, en mis últimos días como director general de El Diario de Caracas, mi superior directo en la organización dueña del periódico me llamaba todas las tardes para que le leyera el editorial del día siguiente y asegurarse así que no hubiese crítica alguna al gobierno.
Recientemente, varios de los más distinguidos columnistas del diario El Universal de Caracas fueron suspendidos porque sus artículos eran muy críticos del gobierno de Chávez. ¿Autocensura? ¿Presiones ejercidas desde el palacio presidencial? ¿Temor a perder la publicidad del gobierno en medio de una terrible recesión económica? No lo sé y seguramente nunca lo sabremos porque los periódicos, aunque informan todo el tiempo sobre lo que sucede a nuestro alrededor, suelen ser muy cerrados sobre lo que pasa internamente. Un buen ejemplo es la revista Forbes, la cual publica anualmente la lista de la gente más rica, pero siempre deja fuera la fortuna personal de su editor, Steve Forbes."
En CNN sucedió algo tan lamentable como los acontecimientos en El Universal. Renunció Lou Dobbs, quien comenzó en CNN desde su fundación, hace 19 años, y era presentador de "Moneyline", el segundo programa de mayor audiencia de la estación, cuya popularidad había aumentado 17% desde que fue expandido a una hora cada noche. El comienzo del fin ocurrió el jueves 3 de junio, cuando el presidente de CNN, Rick Kaplan, ordenó al productor de "Moneyline" suspender la transmisión normal para pasar en vivo un discurso muy poco interesante de Bill Clinton, desde la escuela Columbine en Littleton, Colorado. Dobbs, visiblemente molesto, le dijo a los televidentes que estaban regresando a Colorado "porque el presidente de CNN Rick Kaplan lo quiere así". La razón aparente es que el clintonista Kaplan es compañero de golf del presidente de Estados Unidos y si usted quiere jugar golf regularmente con Bill Clinton y compartir esa aureola de celebridad, mejor es que no le niegue a la Casa Blanca los favores que le pidan.
Mientras las otras cadenas de televisión de Estados Unidos han informado lo menos posible sobre el espionaje chino y la incompetencia de la administración Clinton en guardar los secretos militares de la nación, Lou Dobbs presentó un programa en vivo desde Los Alamos y ha hecho constantes seguimientos a esa importante noticia que ya brilla por su ausencia en los demás canales de televisión.
En conclusión, si usted -colega periodista- juega golf con Clinton o es amigo de Chávez, su posición está asegurada. De lo contrario, ponga su barba en remojo y esté siempre dispuesto a meterse la lengua discretamente en el bolsillito de su chaleco.
Inicié la publicación de mis artículos en dicho diario, gracias a atenta invitación que me hizo su ex Director, el Lic. Milton Heríquez, en un viaje que ambos atendimos a Chile, con motivo de visita de Estado que realizó el ex presidente Pérez Balladares. Desde que inicié mis escritos hasta hoy día no había recibido ninguna censura, ni una coma fue cambiada. Recibí una muy considerada atención no solamente del Director Henríquez, sino de los que lo sucedieron en el cargo, lo que agradezco, y hasta en una oportunidad se me llegó a solicitar autorización para incluir mi nombre en una lista de posibles directores del diario El Universal, a lo que asentí, pero hasta allí evolucionaron las cosas.
Desde hace un par de meses, mis artículos no son publicados. En forma puntual y sin haber fallado, todos los domingos mandaba al diario, a la atención de su Director General el Lic. Carlos Ernesto González de la Lastra y a veces del Jefe de Redacción, el artículo que sería publicado los miércoles. Es decir, con tres días de antelación el diario tenía el material de cada semana. Ni siquiera por motivos de enfermedad dejé de cumplir. Muchos fueron los lectores que seguían mis escritos que eran objeto de encontradas opiniones.
Jamás obtuve de la dirección del diario ni del Jefe de Redacción explicación alguna de lo acontecido y ni siquiera mis comunicaciones, donde inquiría sobre la causa de la exclusión del espacio que por algún tiempo hice uso, jamás, recibí respuesta alguna.
Parece ser que el Director de El Universal muy poco ejerce sus funciones debido a la injerencia que en la dirección tienen los nuevos propietarios. No es de extrañar que muy pronto esta situación haga crisis y veamos rodar, por segunda vez, la cabeza del actual Director de El Universal, quien por temperamento creo que no debe aprobar lo acontecido al suscrito, pero por razones de subsistencia accede. Y extraña esta actitud huérfana de personalización, pues el director de El Universal fue un hombre perseguido y deportado durante la dictadura y, más recientemente, dado en cesantía de la Dirección del periódico, hecho que él calificó "un ataque a la libertad de expresión", que ni más ni menos es casualmente lo que hoy día hace con este servidor.
Deseo transcribir algunos fragmentos de anécdota que narra el acreditado columnista Carlos Ball, en donde deja patente situaciones como la por mi experimentada
Dice el acreditado columnista: "Recuerdo como una pesadilla que, en mis últimos días como director general de El Diario de Caracas, mi superior directo en la organización dueña del periódico me llamaba todas las tardes para que le leyera el editorial del día siguiente y asegurarse así que no hubiese crítica alguna al gobierno.
Recientemente, varios de los más distinguidos columnistas del diario El Universal de Caracas fueron suspendidos porque sus artículos eran muy críticos del gobierno de Chávez. ¿Autocensura? ¿Presiones ejercidas desde el palacio presidencial? ¿Temor a perder la publicidad del gobierno en medio de una terrible recesión económica? No lo sé y seguramente nunca lo sabremos porque los periódicos, aunque informan todo el tiempo sobre lo que sucede a nuestro alrededor, suelen ser muy cerrados sobre lo que pasa internamente. Un buen ejemplo es la revista Forbes, la cual publica anualmente la lista de la gente más rica, pero siempre deja fuera la fortuna personal de su editor, Steve Forbes."
En CNN sucedió algo tan lamentable como los acontecimientos en El Universal. Renunció Lou Dobbs, quien comenzó en CNN desde su fundación, hace 19 años, y era presentador de "Moneyline", el segundo programa de mayor audiencia de la estación, cuya popularidad había aumentado 17% desde que fue expandido a una hora cada noche. El comienzo del fin ocurrió el jueves 3 de junio, cuando el presidente de CNN, Rick Kaplan, ordenó al productor de "Moneyline" suspender la transmisión normal para pasar en vivo un discurso muy poco interesante de Bill Clinton, desde la escuela Columbine en Littleton, Colorado. Dobbs, visiblemente molesto, le dijo a los televidentes que estaban regresando a Colorado "porque el presidente de CNN Rick Kaplan lo quiere así". La razón aparente es que el clintonista Kaplan es compañero de golf del presidente de Estados Unidos y si usted quiere jugar golf regularmente con Bill Clinton y compartir esa aureola de celebridad, mejor es que no le niegue a la Casa Blanca los favores que le pidan.
Mientras las otras cadenas de televisión de Estados Unidos han informado lo menos posible sobre el espionaje chino y la incompetencia de la administración Clinton en guardar los secretos militares de la nación, Lou Dobbs presentó un programa en vivo desde Los Alamos y ha hecho constantes seguimientos a esa importante noticia que ya brilla por su ausencia en los demás canales de televisión.
En conclusión, si usted -colega periodista- juega golf con Clinton o es amigo de Chávez, su posición está asegurada. De lo contrario, ponga su barba en remojo y esté siempre dispuesto a meterse la lengua discretamente en el bolsillito de su chaleco.