Prensa y libertad
En la Asamblea de la SIP en Uruguay (1998), ya se calificó de sombrío al panorama de la libertad de prensa en América Latina y el Caribe. Asesinatos, atentados, amenazas, hostigamientos, normas legales y sentencias judiciales represivas, que frecuentemente acechan al comunicador social, por parte de autoridades abusivas, sujetos intolerantes o el crimen organizado.
En países totalitarios como Cuba, que soporta al conocido tirano vitalicio, existe la comunicación de una vía, sólo la prensa gubernamental; quien se atreve a discrepar con la "verdad" oficial es recluido en clínicas psiquiátricas, golpeado por turbas preparadas para la represión o enviado largos años a prisión, lo que demuestra la atmósfera de absolutismo que ahoga a esa sociedad.
Centenares de periodistas han muerto o están tras las rejas por cumplir su deber sin claudicaciones, son verdaderos héroes de la pluma que merecen agradecido recuerdo y permanente adhesión. Sonados casos preocupan a la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que pide investigación pronta y castigo con severidad para los autores intelectuales y materiales de los "asesinatos en la frontera": Criminales vinculados al narcotráfico mataron a Roberto Mora García ("El Mañana", Nuevo Laredo), Francisco Arratia Saldierna ("El Periódico", Tamaulipas) y Francisco Ortiz F. ("Zeta", Tijuana). El edificio del diario emblemático de Honduras, "La Tribuna", recibió disparos de sujetos posiblemente relacionados al crimen organizado. Mi rechazo por esa torpe agresión y mi absoluta solidaridad a tan entrañable periódico que refleja la intelectualidad y la realidad hondureña, bajo inclaudicables principios que orientan a ese importante medio desde su fundación. La revista de gran contenido, "Semana", en Bogotá, ha recibido torvas amenazas, junto a la comprobada intervención de sus teléfonos. En Colombia, no es difícil darse cuenta que aquellos repudiables procederes vienen de los padrinos de la droga y de sus socios, los amantes de la violencia. En Chile, a otra valiosa revista, "El Periodista", le han asaltado y robado, presuntamente por sus denuncias de corrupción.
En Guatemala, donde también han matado a periodistas o se los ha pretendido intimidar, entre el 22 y el 24 de octubre sesionará la SIP para seguir defendiendo la libertad de prensa que garantiza a los pueblos respeto a sus elementales derechos y respaldo a los más substanciales ideales de paz y prosperidad.
Los autores de las execrables acciones mencionadas deben recibir la sanción legal que merecen. No olvidemos que la impunidad fortalece al delito y que la libertad de prensa es la madre de todas las libertades.
En países totalitarios como Cuba, que soporta al conocido tirano vitalicio, existe la comunicación de una vía, sólo la prensa gubernamental; quien se atreve a discrepar con la "verdad" oficial es recluido en clínicas psiquiátricas, golpeado por turbas preparadas para la represión o enviado largos años a prisión, lo que demuestra la atmósfera de absolutismo que ahoga a esa sociedad.
Centenares de periodistas han muerto o están tras las rejas por cumplir su deber sin claudicaciones, son verdaderos héroes de la pluma que merecen agradecido recuerdo y permanente adhesión. Sonados casos preocupan a la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que pide investigación pronta y castigo con severidad para los autores intelectuales y materiales de los "asesinatos en la frontera": Criminales vinculados al narcotráfico mataron a Roberto Mora García ("El Mañana", Nuevo Laredo), Francisco Arratia Saldierna ("El Periódico", Tamaulipas) y Francisco Ortiz F. ("Zeta", Tijuana). El edificio del diario emblemático de Honduras, "La Tribuna", recibió disparos de sujetos posiblemente relacionados al crimen organizado. Mi rechazo por esa torpe agresión y mi absoluta solidaridad a tan entrañable periódico que refleja la intelectualidad y la realidad hondureña, bajo inclaudicables principios que orientan a ese importante medio desde su fundación. La revista de gran contenido, "Semana", en Bogotá, ha recibido torvas amenazas, junto a la comprobada intervención de sus teléfonos. En Colombia, no es difícil darse cuenta que aquellos repudiables procederes vienen de los padrinos de la droga y de sus socios, los amantes de la violencia. En Chile, a otra valiosa revista, "El Periodista", le han asaltado y robado, presuntamente por sus denuncias de corrupción.
En Guatemala, donde también han matado a periodistas o se los ha pretendido intimidar, entre el 22 y el 24 de octubre sesionará la SIP para seguir defendiendo la libertad de prensa que garantiza a los pueblos respeto a sus elementales derechos y respaldo a los más substanciales ideales de paz y prosperidad.
Los autores de las execrables acciones mencionadas deben recibir la sanción legal que merecen. No olvidemos que la impunidad fortalece al delito y que la libertad de prensa es la madre de todas las libertades.