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Preocupa la violencia


Ultimamente hemos conocido diversos actos de violencia, los cuales no eran nada comunes en Panamá. Cuando se nos presentan en los medios de comunicación, parecieran suceder fuera de nuestra tierra y no nos tocara a nosotros. Preocupa la indiferencia de los panameños ante los casos violentos. Cuando vemos los descuartizamientos nos impresionamos y luego lo olvidamos, como es natural. Hubo un matricidio, existen genocidios y ahora le ha tocado a la Iglesia Católica sufrir una experiencia nada agradable.
Lo malo de esto es que aumenta la calidad de la violencia. Desde la observada en el manejo de autos en las calles hasta crímenes pasando por robos, violaciones, violencia intrafamiliar y demás. Lo que vivimos el domingo pasado impresionó a todo Panamá, menos al homicida. Los periodistas quisieron saber noticias para mañana publicarlas morbosamente en los periódicos, sin resultado. Muy pronto se detuvo al homicida; pero, resulta que ahora el muchacho era modelo de líder comunitario, brillante y buen estudiante. Las apologías que se han hecho del mismo casi me hacen llorar de emoción. ¿Quién nos devuelve a Monseñor Altafulla? ¿Encontraremos quien haga también su apología?
Conozco cuál será la evolución de este caso. Sobrarán abogados para defender al "pobre muchacho" con tal de ir contra la Iglesia. Sobrarán quienes lo defiendan con tal de desprestigiar a la Iglesia. Ya el homicida empezó a decir que no quería hablar; uno de estos días dirá horrores de Monseñor y los medios lo publicarán. Sea verdad o mentira, se ensañará contra él porque está muerto y no puede defenderse, y porque en esa forma tratará de defenderse y encontrar un justificativo que no le veo ninguno a semejante crimen.
Los anticatólicos apelarán a los derechos humanos que protejan al homicida, quien no es más que eso: un simple matón que lo hizo con premeditación y alevosía; con todo planificado y sin emociones que justifiquen trastorno mental. Y por allí vendrán los que buscan defenderlo. Desquiciado y sintiéndose perseguido por Monseñor, emprende contra él y lo mata. Mientras esté en la cárcel tendrá que ser atendido a cuerpo de rey porque si no es así, los derechos humanos protestarán contra las autoridades penitenciarias. Exigirán un cuarto aparte para él con tres comidas especiales, incluyendo langosta y su copa de vino.
Pero, al llegar a un juicio, o los fiscales y los acusadores no preparan suficientemente bien la acusación o un jurado compuesto por cinco damas y cuatro caballeros lo encuentran inocente por falta de pruebas y terminará el caso diciendo que Monseñor se suicidó de 14 puñaladas. Y de lo que digo hay antecedentes. Piensen en esta posibilidad. De ser así, todavía la sociedad tendrá que pedir disculpas al homicida, quien es un simple criminal, por los años que ha pasado en la cárcel.
111 Es necesario estudiar los sucesos que se dan en Panamá. Se impone el análisis de las causas de estos delitos, sea en la sociedad, en la familia, en la falta de comunicación o en la falta de autoridad.
Es necesario estudiar los sucesos que se dan en Panamá. Se impone el análisis de las causas de estos delitos, sea en la sociedad, en la familia, en la falta de comunicación o en la falta de autoridad. Desde aquí, cualquier alumno fracasado por un maestro o profesor, se sentirá con derecho a acabar con el mismo y en vez de estudiar, justificará su error culpando a aquellos que se relacionan con ellos en una u otra forma. Estamos trastocando los valores; caemos en un comportamiento errado que, en ocasiones, justifica los delitos. Entre los regués, las letras de protesta por cualquier cosa y el comportamiento que no dominan los padres, entramos en terreno movedizo en cuanto a la formación de la sociedad.
Ojalá que el caso no se convierta en morbosidad y todo marche normalmente, así como se evite el desprestigio a Monseñor y a la Iglesia Católica, la nuestra.

101 años de Panamá América

 
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