Preocupaciones
En Panamá nos estamos acostumbrando a sintonizar programas radiales donde gente sin ninguna pena nos promete hacer "trabajos" para garantizar que nuestras mujeres nos quieran más; también le prometen a las mujeres que tienen fórmulas amorosas para que sus esposos no las dejen.
La moda es tan fuerte que ya llegó a la televisión, y créanme respetables lectores que a estos señores se les da el título de profesores, doctores y hasta de botánicos. Durante muchos años, solamente escuché al suplente de legislador de Papa Egoró, José Quijada, denunciar estos abusos en el período de incidencias de la Asamblea Nacional. Este ex legislador suplente es especialista en administración de hospitales, así que no me sorprendió su oportuna preocupación.
Estas transmisiones ocurren durante todo el día en diferentes horarios, y en la noche no descansan; lo irónico es que para esta clase de "epidemia" no existen grupos ambientalistas, o los organismos no gubernamentales protestando por defender la salud mental de la población, como si esto no fuera maltrato sicológico, ¿o será que, como estos adivinadores de pueblo cultivan las plantas para sus promesas, también se les considerará ambientalistas? A los estudiantes de medicina, a las asociaciones de médicos, etc., no los escucho protestar, al meno yo no los veo ni oigo.
Las caravanas religiosas desatadas contra la propuesta de salud sexual, no se agrupan para combatir las iniciativas radiales que venden este tipo de servicios, incluso extraños productos que posiblemente no se han sometido a la rigurosidad científica, según denuncias de ciudadanos que se han escuchado en las propias emisoras después de sentirse defraudados.
Sería interesante preguntarle a la procuradora o a la ministra de Salud, si sus funciones le permitirían revisar o analizar este tipo de programas y anuncios por el bien de la población de este país. No faltará quien intente recordarme que en Panamá hay libertad de culto, pero no por eso debemos permitir que a alguien se le ocurra, en un futuro, establecer en su culto el sacrificio humano.