Preocupante pobreza urbana
Preocupante, el número total de pobres urbanos incrementó 59.8%, según consumo, entre 1997-2003 (última Encuesta sobre Niveles de Vida). En la República, dicha cantidad incrementó apenas 10.6%, resultando los niños y jóvenes los más pobres según edad. Además, el porcentaje de pobres urbanos creció de 15.3% a 20.0%, el de extremamente pobres urbanos de 3.1% a 4.0%.
Los centros urbanos ofrecen abundantes oportunidades de superación, pero incuban graves y crecientes problemas sociales genéricos que mutan a problemas sociales delictuosos por insuficiente atención. Además, el acelerado aumento de población urbana no está acompañado de suficientes oportunidades ocupacionales, ni suficientes infraestructuras o servicios esenciales, propiciando condiciones paupérrimas de vida a muchos.
Alimentan la pobreza urbana la carencia de políticas para erradicarla, aunque gubernativamente numerosas medidas y proyectos son implementados para contrarrestarla. También, en las urbes, la guerra entre pandillas y la violencia e inseguridad son crecientes, que sumado a múltiples problemas sociales acumulados, erigen una barrera que obstaculiza superar la pobreza.
La galopante inflación que empobrece a la población, afecta la salud (desnutrición, morbilidad, mortalidad) vía encarecimiento de alimentos; y la insuficiente efectividad de la educación pública, no siempre pertinente al mercado laboral urbano, son parte del entorno de pobreza urbana.
Erradicar la pobreza (gran parte es estructural), no es responsabilidad exclusiva del Estado, es compromiso de la sociedad (todos los panameños). Se debe continuar combatiendo la pobreza indígena-rural e intentar frenar la urbana, caracterizada por desavenencias, alteración del orden público, mutaciones delictuosas, graves conflictos sociales. Ofende a la equidad cristiana ver a miles y miles de panameños zozobrando en la búsqueda de comida y a miles de pobres urbanos vencidos, deambulando por las calles, doblegados por enfermedades, hambre, vicios, demencia, desnudez y despojos.
Debemos desarrollar políticas que cierren las brechas socioeconómicas e incorporar a los excluidos a la actividad productiva adecuadamente remunerados. Las políticas económicas y sociales, respaldando un proyecto socioeconómico basado en la equidad, construirán el país que entregaremos al relevo generacional: próspero, con equidad cristiana y oportunidades. Trabajemos juntos en esa dirección y aniquilemos la pobreza en Panamá.