Presencia de Paulo Freire
HAY SE CUMPLEN diez años de la desaparición física del educador brasileño Paulo Freire (1921-1997). Su trabajo se caracterizó por una continua y decidida actividad en torno a la experiencia educativa y a las posibilidades de transformación social que ésta puede generar.
Entre sus obras se destacan "Educación como Práctica de la Libertad", "Pedagogía del Oprimido y Pedagogía la Esperanza". Sus actividades, calificadas en algún momento como subversiva por la dictadura militar de su país natal, lo obligaron a exiliarse en Chile, viajar y trabajar en varios países del mundo retornando finalmente a Brasil, donde continuó su labor. En 1986 recibió el Premio Internacional Paz y Educación de la UNESCO.
Hace varios años la verdad es que no dudé ni un instante en aceptar la invitación para compartir una experiencia educativa en Costa Rica, en la que iba a encontrarme con Paulo Freire, el educador brasileño que había impactado la pedagogía y las formas de hacer política en todo el mundo. Igual pensó mi amigo mexicano, Carlos Núñez Hurtado. Ambos vivimos intensas vivencias recorriendo las comunidades de Salamanca, la costa atlántica y otros puntos de ese hermano país, en compañía de Freire. Esta anécdota retrata la profunda búsqueda de coherencia que distinguió al educador brasileño.
En el marco de las actividades programas en San José, llegamos al Teatro Nacional. Las puertas estaban cerradas, pues el lugar estaba repleto a pesar de que todavía faltaba bastante para la hora de inicio. No sin dificultad logramos identificarnos como invitados especiales y pudimos ubicarnos en asientos de primera fila de la luneta. El acto empezó de inmediato y nos dimos cuenta entonces de que se buscaba aprovechar la figura de Freire para revestir un acto oficial de aniversario de una institución pública. En la mesa de honor, en medio del escenario, estaba el Presidente de la República, varios ministros y Freire, que no conocía el carácter del evento hasta ese momento. Hablaron los ministros y funcionarios alabando su propia actuación y sus propias obras, mientras que el público cuestionaba a gritos lo que consideraba como falso y repudiaba acremente el montaje de ese espectáculo.
Llegó el momento y el animador del acto presentó al invitado por todos esperado. Freire con voz muy suave expresó que cuando recibió la invitación para visitar ese país había aceptado, pero en base a condiciones muy claras como el poder moverse y hablar libremente, y también que no lo convirtieran en un mito: "Puse como condición no dar ninguna conferencia de este tipo..y esto no ha sido cumplido. Yo quiero ser coherente y quiero ser un hombre de diálogo, por lo tanto invito a todos los presentes a que dialoguemos, porque no soy un mito y lucho contra mi propio mito". El silencio del gran teatro era total, luego se escucharon rumores y cuchicheos, y empezaron a llegar algunas preguntas escritas a la mesa, algunas muy provocadoras, que eran contestadas con claridad por Freire. Al rato el Presidente y luego sus ministros se fueron retirando aduciendo compromisos previos. Luego lo mismo hicieron los funcionarios y también el público que había abarrotado el lugar. Unos esperaban loas y otros diatribas, pero ese viejito brasileño lo que hacía era encender el diálogo.
El Teatro Nacional quedó vacío. En la mesa principal sólo Pablo Freire y el moderador. En el público sólo Carlos Núñez y yo, que no podíamos asimilar lo que estaba sucediendo. Tanto los oficialista como sus impugnadores habían dejado al "mito" hablando solo. Freire terminó de responder la última pregunta a sus ausentes interrogadores y agregó: "Este ha sido mi segundo fracaso monumental, la primera vez fue en una universidad norteamericana no hace mucho. Pero aunque esto sea muy duro, estoy contento, porque he sido coherente. He logrado ser coherente con lo que digo y con lo que pienso. He vencido mi propio mito.. y estoy contento por ello".
Se levantó lentamente y bajo hacia la luneta, enceguecido por los reflectores, que le impedían ver la magnitud del gran vacío que nos rodeaba. Triste, golpeado pero con la frente en alto, nos descubrió ahí parados, fuertemente impactados por la emoción. Al vernos de pie, solos, se dirigió hacia nosotros y al encontrarnos nos abrazó a los dos en medio de un profundo silencio que lo decía todo sin tener nadie que decir nada. Así permanecimos un minuto, dos, tres.. "No lo sé -recuerda Carlos- me pareció largo, íntimo y muy emotivo ese tiempo, que me hizo conocer y entender el valor humano profundo y el alma sensible y fraterna, que en aquel abrazo, me enseñó más que cualquier tratado. El había luchado contra su propio mito.. y lo había derrotado. Pero, ¿cómo no admirar y apreciar más al hombre que piensa, siente, actúa y se compromete así?".
Freire fue un hombre que se definió así mismo como "sustantivamente político y adjetivamente pedagogo"; propuso una educación basada en la comunidad entre educador y educando, atravesada por la realidad y la capacidad de transformación.
La anécdota contada es ejemplo de su valía, en un mundo donde la coherencia parece ser escasa.
Hoy Freire sigue vivo brotando luminosa e intensamente en las apuestas educativas en todo el mundo. Desde mi responsabilidad actual como Secretario General del CEAAL (Consejo de Educación de Adultos de América Latina), fundado por Paulo Freire, su presencia late en los esfuerzos alfabetizadores, educativos y de transformación que se mueven a lo largo y ancho de nuestra América.
(raulleisr@hotmail.com)
Mientras que en San Francisco, una vivienda que se ha convertido en un problema para los residentes es la del ex dictador de Panamá, Manuel Antonio Noriega, pues está y las autoridades no han explicado qué pasará con ésta.
Entre sus obras se destacan "Educación como Práctica de la Libertad", "Pedagogía del Oprimido y Pedagogía la Esperanza". Sus actividades, calificadas en algún momento como subversiva por la dictadura militar de su país natal, lo obligaron a exiliarse en Chile, viajar y trabajar en varios países del mundo retornando finalmente a Brasil, donde continuó su labor. En 1986 recibió el Premio Internacional Paz y Educación de la UNESCO.
Hace varios años la verdad es que no dudé ni un instante en aceptar la invitación para compartir una experiencia educativa en Costa Rica, en la que iba a encontrarme con Paulo Freire, el educador brasileño que había impactado la pedagogía y las formas de hacer política en todo el mundo. Igual pensó mi amigo mexicano, Carlos Núñez Hurtado. Ambos vivimos intensas vivencias recorriendo las comunidades de Salamanca, la costa atlántica y otros puntos de ese hermano país, en compañía de Freire. Esta anécdota retrata la profunda búsqueda de coherencia que distinguió al educador brasileño.
En el marco de las actividades programas en San José, llegamos al Teatro Nacional. Las puertas estaban cerradas, pues el lugar estaba repleto a pesar de que todavía faltaba bastante para la hora de inicio. No sin dificultad logramos identificarnos como invitados especiales y pudimos ubicarnos en asientos de primera fila de la luneta. El acto empezó de inmediato y nos dimos cuenta entonces de que se buscaba aprovechar la figura de Freire para revestir un acto oficial de aniversario de una institución pública. En la mesa de honor, en medio del escenario, estaba el Presidente de la República, varios ministros y Freire, que no conocía el carácter del evento hasta ese momento. Hablaron los ministros y funcionarios alabando su propia actuación y sus propias obras, mientras que el público cuestionaba a gritos lo que consideraba como falso y repudiaba acremente el montaje de ese espectáculo.
Llegó el momento y el animador del acto presentó al invitado por todos esperado. Freire con voz muy suave expresó que cuando recibió la invitación para visitar ese país había aceptado, pero en base a condiciones muy claras como el poder moverse y hablar libremente, y también que no lo convirtieran en un mito: "Puse como condición no dar ninguna conferencia de este tipo..y esto no ha sido cumplido. Yo quiero ser coherente y quiero ser un hombre de diálogo, por lo tanto invito a todos los presentes a que dialoguemos, porque no soy un mito y lucho contra mi propio mito". El silencio del gran teatro era total, luego se escucharon rumores y cuchicheos, y empezaron a llegar algunas preguntas escritas a la mesa, algunas muy provocadoras, que eran contestadas con claridad por Freire. Al rato el Presidente y luego sus ministros se fueron retirando aduciendo compromisos previos. Luego lo mismo hicieron los funcionarios y también el público que había abarrotado el lugar. Unos esperaban loas y otros diatribas, pero ese viejito brasileño lo que hacía era encender el diálogo.
El Teatro Nacional quedó vacío. En la mesa principal sólo Pablo Freire y el moderador. En el público sólo Carlos Núñez y yo, que no podíamos asimilar lo que estaba sucediendo. Tanto los oficialista como sus impugnadores habían dejado al "mito" hablando solo. Freire terminó de responder la última pregunta a sus ausentes interrogadores y agregó: "Este ha sido mi segundo fracaso monumental, la primera vez fue en una universidad norteamericana no hace mucho. Pero aunque esto sea muy duro, estoy contento, porque he sido coherente. He logrado ser coherente con lo que digo y con lo que pienso. He vencido mi propio mito.. y estoy contento por ello".
Se levantó lentamente y bajo hacia la luneta, enceguecido por los reflectores, que le impedían ver la magnitud del gran vacío que nos rodeaba. Triste, golpeado pero con la frente en alto, nos descubrió ahí parados, fuertemente impactados por la emoción. Al vernos de pie, solos, se dirigió hacia nosotros y al encontrarnos nos abrazó a los dos en medio de un profundo silencio que lo decía todo sin tener nadie que decir nada. Así permanecimos un minuto, dos, tres.. "No lo sé -recuerda Carlos- me pareció largo, íntimo y muy emotivo ese tiempo, que me hizo conocer y entender el valor humano profundo y el alma sensible y fraterna, que en aquel abrazo, me enseñó más que cualquier tratado. El había luchado contra su propio mito.. y lo había derrotado. Pero, ¿cómo no admirar y apreciar más al hombre que piensa, siente, actúa y se compromete así?".
Freire fue un hombre que se definió así mismo como "sustantivamente político y adjetivamente pedagogo"; propuso una educación basada en la comunidad entre educador y educando, atravesada por la realidad y la capacidad de transformación.
La anécdota contada es ejemplo de su valía, en un mundo donde la coherencia parece ser escasa.
Hoy Freire sigue vivo brotando luminosa e intensamente en las apuestas educativas en todo el mundo. Desde mi responsabilidad actual como Secretario General del CEAAL (Consejo de Educación de Adultos de América Latina), fundado por Paulo Freire, su presencia late en los esfuerzos alfabetizadores, educativos y de transformación que se mueven a lo largo y ancho de nuestra América.
(raulleisr@hotmail.com)
Mientras que en San Francisco, una vivienda que se ha convertido en un problema para los residentes es la del ex dictador de Panamá, Manuel Antonio Noriega, pues está y las autoridades no han explicado qué pasará con ésta.