Presidencia que ofende
"Periodismo". Así tituló hace más de cuarenta años, el enérgico periodista Manuel Celestino González, un artículo en el que fustigaba a los periodistas que vendían su pluma: "Propiamente no son periodistas, sino aventureros de la pluma que pasan el contrabando de sus mentiras bajo las alas esplendorosas de las ideas. Gacetilleros mercantilizados que cobran a tanto por línea. Hombres moralmente asquerosos que desprestigian la profesión del periodismo y llevan al sindicato profesional el mal olor de su podredumbre".
Corresponderá a cada quien juzgar si esas palabras de "Gonzalito" (como le decían) se ajustan al proceder de algunos periodistas beneficiados con canonjías o sinecuras del gobierno. Una prueba de fuego para ellos, puede ser la postura que asuman ante la nueva Ley 33 (porque es 3 veces peor que la 11), dejando que un corregidor guarde por treinta días al caricaturista (por mencionar un caso) que se le ocurra dibujar el barrigón de un ministro, los juanetes de yo no se quién, o reciba la denuncia de alguien a quien le digan sombrero loco, o loco con sombrero.
¿Por qué creer en la voluntad derogatoria del actual representante de la Presidencia, Ernesto Pérez Balladares, si él firmó la Ley 11 en 1978?
Hace unas semanas, la asesora de información del Presidente escribió un artículo titulado "Periodismo que ofende", que le valió la distinción de la UNESCO para que presidiera un coloquio sobre la ética del periodismo. Las acciones del Presidente, me hacen pensar que la asesora éticamente debiera escribir ahora otro artículo con el título: "Presidencia que ofende". El coloquio donde periodistas cruzaron impresiones sobre la "ética del periodismo y la democracia", tuvo lugar el 14 de julio, en las oficinas de la UNESCO. Esta iniciativa despegó gracias al artículo titulado "Periodismo que ofende", escrito por la asesora de información del presidente Ernesto Pérez Balladares, Dora de Reyna, en el que narró el caso de un abogado que pagó 2 mil balboas a un periodista para que no lo atacara por los medios de comunicación. El 15 de julio, un día después de tal coloquio, "El Siglo" publicó partidas secretas del presidente, en las que figuraban periodistas pagados en concepto de no se qué. Escribí por entonces, que no quería juzgar hasta que cada periodista y el presidente dieran una explicación. No estoy de acuerdo con las explicaciones que he conocido de los periodistas, por un lado, y me han resultado ofensivas las del presidente, por el otro. Las "partidas discrecionales" (como él llamó a las "partidas secretas") se usan para "regalarles anteojos a los indigentes", dijo en una entrevista.
Ya sabe, si usted ve a un indigente con anteojos, que rehuya a sus preguntas, no lo culpe; el está guardando un "secreto de Estado". El presidente también dijo que se usaban para sufragar caras operaciones de algún niño que no contara con recursos, y pienso que eso es muy humano, pero ¿qué tiene de confidencial? Me imagino que si esa persona operada, comenta la forma en que fue pagada su operación, se le abrirá una investigación por revelar "información clasificada del Estado". Dijo que se usa darle respuesta a una escuela afectada por un vendaval, y me parece bien que los niños sean auxiliados, pero: ¿Por qué es un secreto de Estado? ¿Por qué cuando el presidente habló de los usos de esas partidas no se refirió al pago a los periodistas? Creo que es una ofensa hacernos creer que la confidencialidad de esas partidas se guardó por lentes, operaciones y vendavales rompe escuelas, y gracias a la publicación de "El Siglo", estamos viendo por qué eran secretas.
El 7 de mayo se le dijo al Presidente que abandonara la "Casa Presidencial", pero al parecer se rehúsa a salir de la casa sin antes adecuar la "Sala" (Quinta) a su medida, y lo mismo harán con el comedor, con la cocina, con los cuartos y con las "partidas secretas". Yo no sé si ustedes recuerdan el cruce de cartas entre el presidente y el contralor, en que el primero dijo al segundo que "para beneficio del público" se hiciera "un áudito que muestre el uso que se les ha dado a las partidas discrecionales". El contralor le contestó que "la Contraloría no puede acceder a poner en los medios de comunicación informes que surjan de sus áuditos". ¿Qué derecho tienen los funcionarios públicos a escondernos los manejos de las finanzas públicas? Ahora resulta que el periódico que dio una información que se intentó obtener por la vía normal, es acusado porque hizo el trabajo que los gobernantes rehusaron hacer.
Durante el coloquio (celebrado un día antes de la publicación de "El Siglo") sobre " tica del periodismo y democracia", después de una pregunta, la profesora Dora de Reyna me (nos) dijo entre otras cosas:
"Todo el mundo habla de que en las instituciones del Estado y en todos lados hay listas de periodistas a los que les pagan". Pero, enseguida contrapuso que ella tiene dos años y medio de estar en la Presidencia y que jamás ha pagado a un periodista en esas condiciones. "Y trabajo directamente con el Presidente", subrayó esa mañana. Dijo más adelante:
"Yo; trabajando tan cerca del presidente y manejando justamente lo de su trabajo, no he tenido que pagarle a periodistas para que hablen bien o mal del presidente
Corresponderá a cada quien juzgar si esas palabras de "Gonzalito" (como le decían) se ajustan al proceder de algunos periodistas beneficiados con canonjías o sinecuras del gobierno. Una prueba de fuego para ellos, puede ser la postura que asuman ante la nueva Ley 33 (porque es 3 veces peor que la 11), dejando que un corregidor guarde por treinta días al caricaturista (por mencionar un caso) que se le ocurra dibujar el barrigón de un ministro, los juanetes de yo no se quién, o reciba la denuncia de alguien a quien le digan sombrero loco, o loco con sombrero.
¿Por qué creer en la voluntad derogatoria del actual representante de la Presidencia, Ernesto Pérez Balladares, si él firmó la Ley 11 en 1978?
Hace unas semanas, la asesora de información del Presidente escribió un artículo titulado "Periodismo que ofende", que le valió la distinción de la UNESCO para que presidiera un coloquio sobre la ética del periodismo. Las acciones del Presidente, me hacen pensar que la asesora éticamente debiera escribir ahora otro artículo con el título: "Presidencia que ofende". El coloquio donde periodistas cruzaron impresiones sobre la "ética del periodismo y la democracia", tuvo lugar el 14 de julio, en las oficinas de la UNESCO. Esta iniciativa despegó gracias al artículo titulado "Periodismo que ofende", escrito por la asesora de información del presidente Ernesto Pérez Balladares, Dora de Reyna, en el que narró el caso de un abogado que pagó 2 mil balboas a un periodista para que no lo atacara por los medios de comunicación. El 15 de julio, un día después de tal coloquio, "El Siglo" publicó partidas secretas del presidente, en las que figuraban periodistas pagados en concepto de no se qué. Escribí por entonces, que no quería juzgar hasta que cada periodista y el presidente dieran una explicación. No estoy de acuerdo con las explicaciones que he conocido de los periodistas, por un lado, y me han resultado ofensivas las del presidente, por el otro. Las "partidas discrecionales" (como él llamó a las "partidas secretas") se usan para "regalarles anteojos a los indigentes", dijo en una entrevista.
Ya sabe, si usted ve a un indigente con anteojos, que rehuya a sus preguntas, no lo culpe; el está guardando un "secreto de Estado". El presidente también dijo que se usaban para sufragar caras operaciones de algún niño que no contara con recursos, y pienso que eso es muy humano, pero ¿qué tiene de confidencial? Me imagino que si esa persona operada, comenta la forma en que fue pagada su operación, se le abrirá una investigación por revelar "información clasificada del Estado". Dijo que se usa darle respuesta a una escuela afectada por un vendaval, y me parece bien que los niños sean auxiliados, pero: ¿Por qué es un secreto de Estado? ¿Por qué cuando el presidente habló de los usos de esas partidas no se refirió al pago a los periodistas? Creo que es una ofensa hacernos creer que la confidencialidad de esas partidas se guardó por lentes, operaciones y vendavales rompe escuelas, y gracias a la publicación de "El Siglo", estamos viendo por qué eran secretas.
El 7 de mayo se le dijo al Presidente que abandonara la "Casa Presidencial", pero al parecer se rehúsa a salir de la casa sin antes adecuar la "Sala" (Quinta) a su medida, y lo mismo harán con el comedor, con la cocina, con los cuartos y con las "partidas secretas". Yo no sé si ustedes recuerdan el cruce de cartas entre el presidente y el contralor, en que el primero dijo al segundo que "para beneficio del público" se hiciera "un áudito que muestre el uso que se les ha dado a las partidas discrecionales". El contralor le contestó que "la Contraloría no puede acceder a poner en los medios de comunicación informes que surjan de sus áuditos". ¿Qué derecho tienen los funcionarios públicos a escondernos los manejos de las finanzas públicas? Ahora resulta que el periódico que dio una información que se intentó obtener por la vía normal, es acusado porque hizo el trabajo que los gobernantes rehusaron hacer.
Durante el coloquio (celebrado un día antes de la publicación de "El Siglo") sobre " tica del periodismo y democracia", después de una pregunta, la profesora Dora de Reyna me (nos) dijo entre otras cosas:
"Todo el mundo habla de que en las instituciones del Estado y en todos lados hay listas de periodistas a los que les pagan". Pero, enseguida contrapuso que ella tiene dos años y medio de estar en la Presidencia y que jamás ha pagado a un periodista en esas condiciones. "Y trabajo directamente con el Presidente", subrayó esa mañana. Dijo más adelante:
"Yo; trabajando tan cerca del presidente y manejando justamente lo de su trabajo, no he tenido que pagarle a periodistas para que hablen bien o mal del presidente