default

Presidios funestos


En varias ocasiones nos hemos referido a la impostergable necesidad de construir cárceles modernas con capacidad de alojamiento adecuado.
Hemos advertido que no hay que continuar aglomerándolas por el peligro al contagio de enfermedades graves como la tuberculosis, el SIDA y otras menos graves, pero fastidiosas, como las erupciones cutáneas y el sofoco por la estrechez que conduce a la irritación con su secuela de riñas, heridos y muertes.
En otras palabras, lo trágico del aislamiento carcelario es algo sumamente serio. Las constantes capturas que a diario hacen nuestras autoridades permiten predecir que cada vez será más aguda la aglomeración carcelaria, y que el problema no debe tratar de resolverse con casa por cárcel, rebajas de penas ni indultos.
Es preciso, por tanto comenzar a planear cómo y cuánto costarían las construcciones de cárceles modernas que el país requiere. Esto consistirá en una elevada erogación no fácil de efectuarse.
La situación se agudiza especialmente ahora, cuando hemos descubierto no solamente que los reclusos están expuestos a contagios, sino que por el hacinamiento existente ha surgido una nueva extraña enfermedad hasta ahora desconocida, que ya cobró una vida, lo cual es preocupante para las autoridades, y desesperante para los presos y sus familias.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América