Prevención, gran responsabilidad familiar
Criar a los hijos es una de las tareas más importantes que la vida nos presenta sin la necesidad de una preparación formal. La mayoría aprende a ser padres sólo por instinto y a través de la experiencia.
En la actualidad, el constante y difundido uso de drogas somete a nuestros hijos, familias y comunidades, a presiones fuertes, creando un caos al no saber enfrentar el problema.
Francamente, necesitamos ayuda para hacerle frente a esa aterradora amenaza a la salud y el bienestar de nuestros hijos.
Como padres podemos contribuir estableciendo una relación sólida, comunicativa y afectuosa con nuestros hijos, enseñándoles normas sobre el bien y el mal; estableciendo y haciendo respetar ciertas reglas de comportamiento, familiarizándonos con los hechos acerca de las drogas e involucrándonos en su crecimiento.
Hay que estimular el amor propio del joven, pues la autoestima es la herramienta más poderosa contra el consumo de drogas y otros problemas que la vida presente. Explique a tiempo a su hijo sobre el peligro que hay en el consumo de drogas.
Los padres tienen la responsabilidad de establecer normas de conducta que los hijos deben seguir. Sea usted específico, explique las razones en que se basan estas normas; dígale a su hijo cuáles son y qué comportamiento se espera de él.
Converse con el niño sobre las consecuencias de faltar al cumplimiento de las normas, cuáles serán los castigos y cómo se aplicarán.
Sea consistente, aclare a su hijo que la norma de no consumir drogas permanezca vigente en todo momento en la casa, en la de los amigos, y en cualquier parte que esté. Sea razonable, no agregue nuevas consecuencias que no hayan sido convenidas antes de haberse infringido la norma.
Evite amenazas irreales como: "tu papá te va a matar cuando llegue". Aplique el castigo que el niño espera recibir con calma y tranquilidad. Enseñe valores. Cada familia tiene expectativas de comportamiento determinadas por principios y normas, las cuales se resumen en valores.
En muchos casos, los jóvenes que deciden no consumir drogas tóxicas tienen una fuerte convicción contra el uso de estas substancias. Los valores sociales, familiares y religiosos proporcionan fuertes razones para que los jóvenes le digan que no y para ayudarles a mantener esta decisión.
Enseñe a sus hijos que los valores ayudan a poder tomar decisiones acertadas, y que una decisión acertada facilita las siguientes.
Reconozca que las acciones de los padres de familia afectan el desarrollo de los valores de sus hijos; los niños copian el comportamiento de sus padres, por ejemplo, cuando éstos fuman, es muy probable que los hijos sean fumadores.
Evalué su comportamiento y considere la forma en que sus actos y actitudes puedan influir en las decisiones de sus hijos acerca del uso de estupefacientes; cuídese de que sus actos coincidan con sus palabras.
Los niños perciben rápidamente cuando un acto de los padres sugiere que esté bien escaparse de las obligaciones desagradables, o ser deshonesto. Hacer que su hijo diga que usted no está en casa cuando alguien llama por teléfono en un momento inoportuno es, en realidad, lo mismo que enseñarle que está bien ser deshonesto.
El padre de familia debe sostener y practicar los valores que impone en el hogar, solamente así tendrá efecto en los más pequeños.
Una familia con valores de éxito, de amor y afecto, sin mimos exagerados, escucha y dedica calidad de tiempo a sus hijos. Procure darles un ambiente familiar estable principalmente en el aspecto afectivo.
Respete a sus hijos y considérelos como personas importantes; evite el mal ejemplo. Oriéntelos y apóyelos para que aprendan a aceptar sus responsabilidades.
Critique la acción cometida, no al muchacho, y en familia; fomente las actividades sanas sin consumo de ninguna sustancia.
La prevención es un proceso simple que funciona. Muchos padres ya han empezado a hacer el esfuerzo de prevenir a sus hijos cuando sacan el tiempo para escuchar, compartir, cuidar, informar y estar cerca de ellos. De esta manera, ya están ayudando a desarrollar las defensas en contra del uso de estupefacientes.
En la actualidad, el constante y difundido uso de drogas somete a nuestros hijos, familias y comunidades, a presiones fuertes, creando un caos al no saber enfrentar el problema.
Francamente, necesitamos ayuda para hacerle frente a esa aterradora amenaza a la salud y el bienestar de nuestros hijos.
Como padres podemos contribuir estableciendo una relación sólida, comunicativa y afectuosa con nuestros hijos, enseñándoles normas sobre el bien y el mal; estableciendo y haciendo respetar ciertas reglas de comportamiento, familiarizándonos con los hechos acerca de las drogas e involucrándonos en su crecimiento.
Hay que estimular el amor propio del joven, pues la autoestima es la herramienta más poderosa contra el consumo de drogas y otros problemas que la vida presente. Explique a tiempo a su hijo sobre el peligro que hay en el consumo de drogas.
Los padres tienen la responsabilidad de establecer normas de conducta que los hijos deben seguir. Sea usted específico, explique las razones en que se basan estas normas; dígale a su hijo cuáles son y qué comportamiento se espera de él.
Converse con el niño sobre las consecuencias de faltar al cumplimiento de las normas, cuáles serán los castigos y cómo se aplicarán.
Sea consistente, aclare a su hijo que la norma de no consumir drogas permanezca vigente en todo momento en la casa, en la de los amigos, y en cualquier parte que esté. Sea razonable, no agregue nuevas consecuencias que no hayan sido convenidas antes de haberse infringido la norma.
Evite amenazas irreales como: "tu papá te va a matar cuando llegue". Aplique el castigo que el niño espera recibir con calma y tranquilidad. Enseñe valores. Cada familia tiene expectativas de comportamiento determinadas por principios y normas, las cuales se resumen en valores.
En muchos casos, los jóvenes que deciden no consumir drogas tóxicas tienen una fuerte convicción contra el uso de estas substancias. Los valores sociales, familiares y religiosos proporcionan fuertes razones para que los jóvenes le digan que no y para ayudarles a mantener esta decisión.
Enseñe a sus hijos que los valores ayudan a poder tomar decisiones acertadas, y que una decisión acertada facilita las siguientes.
Reconozca que las acciones de los padres de familia afectan el desarrollo de los valores de sus hijos; los niños copian el comportamiento de sus padres, por ejemplo, cuando éstos fuman, es muy probable que los hijos sean fumadores.
Evalué su comportamiento y considere la forma en que sus actos y actitudes puedan influir en las decisiones de sus hijos acerca del uso de estupefacientes; cuídese de que sus actos coincidan con sus palabras.
Los niños perciben rápidamente cuando un acto de los padres sugiere que esté bien escaparse de las obligaciones desagradables, o ser deshonesto. Hacer que su hijo diga que usted no está en casa cuando alguien llama por teléfono en un momento inoportuno es, en realidad, lo mismo que enseñarle que está bien ser deshonesto.
El padre de familia debe sostener y practicar los valores que impone en el hogar, solamente así tendrá efecto en los más pequeños.
Una familia con valores de éxito, de amor y afecto, sin mimos exagerados, escucha y dedica calidad de tiempo a sus hijos. Procure darles un ambiente familiar estable principalmente en el aspecto afectivo.
Respete a sus hijos y considérelos como personas importantes; evite el mal ejemplo. Oriéntelos y apóyelos para que aprendan a aceptar sus responsabilidades.
Critique la acción cometida, no al muchacho, y en familia; fomente las actividades sanas sin consumo de ninguna sustancia.
La prevención es un proceso simple que funciona. Muchos padres ya han empezado a hacer el esfuerzo de prevenir a sus hijos cuando sacan el tiempo para escuchar, compartir, cuidar, informar y estar cerca de ellos. De esta manera, ya están ayudando a desarrollar las defensas en contra del uso de estupefacientes.