default

Primer año, según la Presidenta


El discurso de la presidenta Moscoso, tras su primer año de gestión, merece ser analizado con igual interés que las críticas de que ha sido objeto. Reconoció que el "clima de incertidumbre y pesimismo" afectó severamente la economía, aunque dijo que "muy poco o nada tiene que ver con la gestión oficial". Culpó a la privatización que le privó de aportes por B/.240 millones, a la salida de los norteamericanos, al excesivo uso de celulares, a los precios del petróleo, a la merma de las exportaciones del agro y a la saturación del crédito.
La privatización, no obstante, le ahorró en modernizar equipos, gastos de planilla y operación, pudiendo concentrarse mejor en salud, educación y rubros sociales. En lo demás tiene razón, salvo en las exportaciones agrícolas que más que causa es consecuencia de tareas por hacer.
Mencionó al turismo y a los enormes proyectos hoteleros en las márgenes del Canal, así como en las playas del interior y el terminal colonense de cruceros, que en breve arrojará jugosos frutos. Y en eso también tiene razón pues, aunque son todas inversiones privadas, tal ha tenido lugar gracias al papel de "facilitador y promotor" al que la mandataria alude en su discurso.
Su política de consulta y diálogo, fue loable y contrasta con la de imposición que fue la tónica del gobierno anterior. La ley del uso del Fondo Fiduciario y la de Seguridad Nacional son dos ejemplos, además de la ley del Patronato del Santo Tomás. La de las jubilaciones especiales de los educadores fue un yerro. Señaló a la pobreza que alcanza el 37%, al déficit de 187 mil viviendas y a los deficientes servicios de salud, como su objetivo. En esto tuvo el tino de prevenir contra "posturas demagógicas", aunque en dos ocasiones pidió la colaboración del sector privado pese a su precaria situación. Obviamente, si mejora el clima, un vigoroso crecimiento económico creará empleos y oportunidades para solucionar todo lo demás.
Lanzó algunas cifras que aunque no se vean lucen impresionantes: B/.35 millones en agua, letrinas y alcantarillas; 7,019 viviendas a costo de B/.16 millones contra 6,064 a B/.20 millones de su predecesor; 12,000 más del PARVIS y similares, y otras 7,000 del sector privado. El esfuerzo, dijo, hizo descender en 8% el déficit habitacional.
Mencionó los programas de reparación de escuelas, la revisión inconclusa de los programas de estudio, los huertos escolares y comunitarios, el programa del vaso de leche, las granjas auto sostenibles, las inversiones viales por B/.130 millones, las titulaciones para "miles" de panameños y los programas de capacitación de empleos para 8,000 jóvenes.
Aunque no detalló el nivel de ejecución del gasto, que se señala pobre, dijo que a julio de este año, en comparación con igual período previo, aumentó el pago a proveedores en 13%, la inversión en 23% y las partidas presupuestarias en 24.5%. El año anterior, sin embargo, fue el último de la administración Pérez Balladares, cuando había perdido el impulso de sus primeros tres años.
Hay que aguardar al segundo año, cuando quizás logre mejorar la ejecución presupuestaria y cuente con los recursos adicionales comprometidos por las IFIs y el Fondo Fiduciario. Todavía tiene tiempo para mejorar.


101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América