¿Primer vicepresidente hebreo en USA?
La reciente postulación a la vicepresidencia del senador Joseph Lieberman, hebreo ortodoxo, y no simplemente un hebreo por descendencia racial, ha promovido un debate interesante sobre el judaísmo en USA y en nuestro mundo del Siglo XXI.
Quizás la noticia de la selección hecha por el candidato demócrata Al Gore no sorprenda mayormente en el nordeste yanki, pero sí en el sur, conservador, confederado y más profundamente cristiano-protestante. Tal vez en la costa nordeste se trate simplemente de Jo - muy a la gringa- y ni siquiera de ningún Lieberman.
No han faltado tampoco, ni en el norte, en sur u oeste del país, quienes se formulan la pregunta: ¿Cómo se desenvolvería un hebreo ortodoxo, como Lieberman, si ...en medio de la abstinencia del Sabbath... estallase una guerra contra los enemigos árabes de Israel?. La respuesta ya ofrecida a la prensa, precisamente por un hebreo ortodoxo, ha sido simple y categórica: Rompería todas las reglas. ¿Confiará el electorado en esta "respuesta"?. En todo caso, bien sabemos que Estados Unidos ejemplariza una sociedad más liberal y abierta que otros países, donde incluso el ex secretario de Estado, Henry Kissinger, es admirado por todos por su erudición, sin pensar en su judaísmo. También estamos ante la presencia de un país en el cual ya la mayoría de los jóvenes hebreos se han estado casando, en matrimonios mixtos, con no hebreos.
Recordemos la expresión jocosa, posiblemente producto del famoso sentido del humor hebreo, que dice: "El problema que estamos teniendo ahora es que ya no quieren perseguirnos, sino casarse con nosotros". Podríamos también ir mucho más atrás en la historia, a las largas épocas de intransigencia que vivió casi toda Europa, pero recordando a la vez las diferencias en este lado del Atlántico. La sociedad esencialmente anglosajona continuaría su larga evolución política y económica, sobre la base de la Declaración de Independencia, redactada por Thomas Jefferson y fundamentada en las ideas racionalistas tomadas irónicamente del inglés John Locke y la concepción económica formulada por Adam Smith.
Para Locke, la moral (y sus vertientes religiosas) puede ser una ciencia, tan precisa como las matemáticas. Y también para Locke, el proceso de elección de los representantes, por los representados, constituye la esencia de la democracia, en la cual el poder político solamente es delegado por el pueblo en forma condicional. Es decir, mientras quienes hacen las leyes y vigilan su aplicación, cumplan con su juramento de servir a la comunidad. De igual manera, no podemos olvidar que tanto para John Locke como para Adam Smith, la superestructura política que la sociedad se impone, han de servir a la preservación y desarrollo de la propiedad, como motor principal de la sociedad civil.
Mas, volviendo a la Norteamérica de hoy, la que postula a "Jo" Lieberman, los pronósticos políticos para la próxima elección de noviembre, anticipan una competencia muy cerrada entre el republicano Bush y el demócrata Gore. ¡Menos mal que allá los dos grandes partidos no dependen de complejas coaliciones con numerosos partidos pequeños!
El sólido desenvolvimiento de la economía de ese país favorece un continuismo con Gore. Igual podría ocurrir allá por la tendencia de no ofrecer mayoría en el Congreso al mismo partido que controla el Ejecutivo, en el supuesto de que los republicanos pudiesen mantener su actual mayoría en las dos cámaras del "rgano Legislativo Federal. Pero, de la otra parte, el mayor apoyo financiero con que cuentan los republicanos para la costosísima promoción de su campaña, bien podría inclinar la percepción del electorado a favor de Bush, porque "es hora de un cambio" y una alternabilidad muy democrática. Otro elemento que favorece a Bush es su mayor simpatía personal "vis a vis", la supuesta "rigidez de un trozo de madera de 4 x 4", atribuida a Gore.
Una apreciación balanceada de las posibilidades, sin embargo, parece sugerir que la selección hecha por Gore de su compañero de nómina para la vicepresidencia, pudiese obedecer a lo siguiente: Durante la Convención Nacional del Partido Republicano celebrada en Filadelfia, y el inicio de su ofensiva electoral de este año, se hizo marcado énfasis en el escándalo Bill Clinton - Mónica Lewinsky... y en la especie de complicidad del actual vicepresidente Gore, por no haber denunciado tales hechos con la energía y "la ira santa", que los republicanos quisieran encontrar en el electorado.
Ante semejante andanada moralista, los demócratas y en especial, su candidato presidencial Gore, parecen haber decidido postular a Jo Liberman, respetado miembro del Senado, considerado igualmente íntegro por ambos partidos mayoritarios. Se trata, entonces, de una especie de escudo ético. Ni más ni menos que si algún partido político nuestro hubiese postulado a ese prestigioso abogado y dilecto amigo que fue Woodrow De Castro.
Después de todo, fue Lieberman uno de los miembros del Congreso que más condenó públicamente la conducta del presidente Clinton en aquella ocasión... llegando incluso después a publicar su libro: "En elogio de la vida pública", en el que califica el episodio Clinton-Lewinsky como "el ejemplo más vívido del virus de la pérdida de los parámetros morales".
Quizás la noticia de la selección hecha por el candidato demócrata Al Gore no sorprenda mayormente en el nordeste yanki, pero sí en el sur, conservador, confederado y más profundamente cristiano-protestante. Tal vez en la costa nordeste se trate simplemente de Jo - muy a la gringa- y ni siquiera de ningún Lieberman.
No han faltado tampoco, ni en el norte, en sur u oeste del país, quienes se formulan la pregunta: ¿Cómo se desenvolvería un hebreo ortodoxo, como Lieberman, si ...en medio de la abstinencia del Sabbath... estallase una guerra contra los enemigos árabes de Israel?. La respuesta ya ofrecida a la prensa, precisamente por un hebreo ortodoxo, ha sido simple y categórica: Rompería todas las reglas. ¿Confiará el electorado en esta "respuesta"?. En todo caso, bien sabemos que Estados Unidos ejemplariza una sociedad más liberal y abierta que otros países, donde incluso el ex secretario de Estado, Henry Kissinger, es admirado por todos por su erudición, sin pensar en su judaísmo. También estamos ante la presencia de un país en el cual ya la mayoría de los jóvenes hebreos se han estado casando, en matrimonios mixtos, con no hebreos.
Recordemos la expresión jocosa, posiblemente producto del famoso sentido del humor hebreo, que dice: "El problema que estamos teniendo ahora es que ya no quieren perseguirnos, sino casarse con nosotros". Podríamos también ir mucho más atrás en la historia, a las largas épocas de intransigencia que vivió casi toda Europa, pero recordando a la vez las diferencias en este lado del Atlántico. La sociedad esencialmente anglosajona continuaría su larga evolución política y económica, sobre la base de la Declaración de Independencia, redactada por Thomas Jefferson y fundamentada en las ideas racionalistas tomadas irónicamente del inglés John Locke y la concepción económica formulada por Adam Smith.
Para Locke, la moral (y sus vertientes religiosas) puede ser una ciencia, tan precisa como las matemáticas. Y también para Locke, el proceso de elección de los representantes, por los representados, constituye la esencia de la democracia, en la cual el poder político solamente es delegado por el pueblo en forma condicional. Es decir, mientras quienes hacen las leyes y vigilan su aplicación, cumplan con su juramento de servir a la comunidad. De igual manera, no podemos olvidar que tanto para John Locke como para Adam Smith, la superestructura política que la sociedad se impone, han de servir a la preservación y desarrollo de la propiedad, como motor principal de la sociedad civil.
Mas, volviendo a la Norteamérica de hoy, la que postula a "Jo" Lieberman, los pronósticos políticos para la próxima elección de noviembre, anticipan una competencia muy cerrada entre el republicano Bush y el demócrata Gore. ¡Menos mal que allá los dos grandes partidos no dependen de complejas coaliciones con numerosos partidos pequeños!
El sólido desenvolvimiento de la economía de ese país favorece un continuismo con Gore. Igual podría ocurrir allá por la tendencia de no ofrecer mayoría en el Congreso al mismo partido que controla el Ejecutivo, en el supuesto de que los republicanos pudiesen mantener su actual mayoría en las dos cámaras del "rgano Legislativo Federal. Pero, de la otra parte, el mayor apoyo financiero con que cuentan los republicanos para la costosísima promoción de su campaña, bien podría inclinar la percepción del electorado a favor de Bush, porque "es hora de un cambio" y una alternabilidad muy democrática. Otro elemento que favorece a Bush es su mayor simpatía personal "vis a vis", la supuesta "rigidez de un trozo de madera de 4 x 4", atribuida a Gore.
Una apreciación balanceada de las posibilidades, sin embargo, parece sugerir que la selección hecha por Gore de su compañero de nómina para la vicepresidencia, pudiese obedecer a lo siguiente: Durante la Convención Nacional del Partido Republicano celebrada en Filadelfia, y el inicio de su ofensiva electoral de este año, se hizo marcado énfasis en el escándalo Bill Clinton - Mónica Lewinsky... y en la especie de complicidad del actual vicepresidente Gore, por no haber denunciado tales hechos con la energía y "la ira santa", que los republicanos quisieran encontrar en el electorado.
Ante semejante andanada moralista, los demócratas y en especial, su candidato presidencial Gore, parecen haber decidido postular a Jo Liberman, respetado miembro del Senado, considerado igualmente íntegro por ambos partidos mayoritarios. Se trata, entonces, de una especie de escudo ético. Ni más ni menos que si algún partido político nuestro hubiese postulado a ese prestigioso abogado y dilecto amigo que fue Woodrow De Castro.
Después de todo, fue Lieberman uno de los miembros del Congreso que más condenó públicamente la conducta del presidente Clinton en aquella ocasión... llegando incluso después a publicar su libro: "En elogio de la vida pública", en el que califica el episodio Clinton-Lewinsky como "el ejemplo más vívido del virus de la pérdida de los parámetros morales".