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Primeras Damas sin contexto claro 


Está claro que la pérdida de la obra artística "Los juegos de antaño" se ha producido entre numerosos claros-oscuros institucionales desde donde surgen y operan los poderes reales que ejercen todas las primeras damas en el Gobierno panameño, y que les ha permitido tomar amplias decisiones sin mayores responsabilidades. Los resultados de esta práctica, que lleva decenas de años tolerándose, ha demostrado la necesidad de regular o, quizá, eliminar esa figura, pues no pocos opinan que responde a épocas ya superadas, especialmente en Occidente donde las mujeres ocupan y ejercen cargos públicos únicamente por méritos propios, y no porque se deriven de su estatus civil.

Debido a los sucesivos escándalos, cuando no tropelías de las dos últimas administraciones, se ha quebrado la confianza en las labores que realizan los despachos de las primeras damas. Al encontrarnos en plena campaña electoral, y debido a que muchas personas reclaman una mayor transparencia de las acciones que se realizan en esos despachos, sería conveniente exigirle a cada unos de los candidatos una opinión al respecto, particularmente, porque se desconoce quién ejercerá la inexplicablemente poderosa posición.

De allí que resulte inaceptable seguir tolerando tales funciones sin controles específicos. Recordemos que las primeras damas manejan presupuestos oficiales, dirigen programas estatales, comprometen la voluntad de la nación en encuentros internacionales, reciben millonarias donaciones y toman importantes decisiones subordinando a los funcionarios al invisible poder personal que ellas ejercen. Hay que corregir esta anomalía institucional en la que se ejercen poderes públicos en contradictoria y ambigua zona cuasi institucional.

101 años de Panamá América

 
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