Primeras damas y participación
La ciudadanía panameña se aboca en los próximos meses a una contienda electoral para la escogencia de las más altas autoridades del gobierno para el período 2004-2009, entre ellas, la Presidencia de la República, cargo al que aspiran oficialmente cuatro candidatos.
En este proceso de elección, electores y electoras tenemos la obligación de escoger al candidato que demuestre tener mayor capacidad, liderazgo y responsabilidad para conducir los destinos de nuestro país hacia el progreso y el desarrollo con justicia y equidad. social. Pero en esta escogencia no debemos limitarnos al análisis de lo que ofrece y propone el candidato, en este caso también se está escogiendo a la Primera Dama, por lo que es importante conocer la visión y las propuestas de la mujer que como futura Primera Dama tendrá que ejercer grandes responsabilidades sociales, para coadyuvar de manera integral y efectiva en la administración presidencial.
Hasta hace poco tiempo, el papel de las primeras damas se limitaba a funciones básicamente decorativas y asistencialistas; situación que cambió en el plano internacional, con mujeres como Eva Perón en Argentina y en Estados Unidos, Hillary Clinton; en el caso específico de Panamá, con Cecilia Pinel de Remón y Dora Boyd de Pérez Balladares, mujeres que se atrevieron a romper los esquemas tradicionales asignados a las primeras damas, demostrando liderazgo, capacidad y vocación de servicio en el desempeño de funciones más allá del simple bienestar social.
De allí surge la importancia de que las esposas de los candidatos a la presidencia de la República, participen activamente en las campañas electorales y que la ciudadanía pueda conocer su visión y sus propuestas sobre el trabajo que realizarían, en caso de ser una de ellas escogida para tan trascendental espacio de poder.
Fue precisamente buscando conocer los planes de trabajo de esa futura primera dama, que la Unión Nacional de Abogadas (UNA), programó la realización el 21 de enero de 2004, de un conversatorio denominado "Visión del Despacho de la Primera Dama 2004-2009", y cursó invitación a las esposas de los cuatro candidatos a la presidencia, con el objetivo de que dieran a conocer los programas y proyectos que ejecutarían en los temas específicos de la mujer y la igualdad de oportunidades; la niñez y la adolescencia y la familia. Solamente aceptaron la invitación a este evento las señoras Vivian de Torrijos y Marta Linares de Martinelli.
La señora Ana Mae Díaz de Endara se excusó por escrito, señalando que tenía compromisos previos; en tanto que la señora Victoria Dutary de Alemán dejó saber verbalmente que no tenía ningún interés en participar en asuntos de carácter político.
Ante la negativa de las señoras de Endara y de Alemán a participar en este conversatorio, la Unión Nacional de Abogadas (UNA) se vio precisada a cancelar el evento, perdiéndose así la oportunidad de conocer cuáles son sus propuestas de trabajo en ejes tan específicos e importantes para la sociedad panameña.
Y es que ya no basta con saber los planes y los proyectos de quien aspira a llegar al solio presidencial; también es fundamental conocer con certeza lo que hará la primera dama, pues ella representa una pieza clave para la ejecución de un buen gobierno.
Es de esperar que para los próximos meses que faltan hasta el día de las elecciones, la sociedad panameña tenga la oportunidad de conocer públicamente, la visión y las propuestas concretas de las esposas de los cuatro candidatos a la presidencia. Hacerlo así, es promover nuevos estilos de política desde las mujeres, lo que implica una participación activa de la ciudadanía y un ejercicio efectivo de los derechos políticos, que van más allá de votar o de ser elegidos/as a un cargo público, sino, entre otras cosas, debatir, cuestionar y proponer, influir en la toma de decisiones en los espacios de poder, recomendar la adopción de políticas públicas y sociales, así como dar seguimiento a su cumplimiento y exigir rendición de cuentas.
En este proceso de elección, electores y electoras tenemos la obligación de escoger al candidato que demuestre tener mayor capacidad, liderazgo y responsabilidad para conducir los destinos de nuestro país hacia el progreso y el desarrollo con justicia y equidad. social. Pero en esta escogencia no debemos limitarnos al análisis de lo que ofrece y propone el candidato, en este caso también se está escogiendo a la Primera Dama, por lo que es importante conocer la visión y las propuestas de la mujer que como futura Primera Dama tendrá que ejercer grandes responsabilidades sociales, para coadyuvar de manera integral y efectiva en la administración presidencial.
Hasta hace poco tiempo, el papel de las primeras damas se limitaba a funciones básicamente decorativas y asistencialistas; situación que cambió en el plano internacional, con mujeres como Eva Perón en Argentina y en Estados Unidos, Hillary Clinton; en el caso específico de Panamá, con Cecilia Pinel de Remón y Dora Boyd de Pérez Balladares, mujeres que se atrevieron a romper los esquemas tradicionales asignados a las primeras damas, demostrando liderazgo, capacidad y vocación de servicio en el desempeño de funciones más allá del simple bienestar social.
De allí surge la importancia de que las esposas de los candidatos a la presidencia de la República, participen activamente en las campañas electorales y que la ciudadanía pueda conocer su visión y sus propuestas sobre el trabajo que realizarían, en caso de ser una de ellas escogida para tan trascendental espacio de poder.
Fue precisamente buscando conocer los planes de trabajo de esa futura primera dama, que la Unión Nacional de Abogadas (UNA), programó la realización el 21 de enero de 2004, de un conversatorio denominado "Visión del Despacho de la Primera Dama 2004-2009", y cursó invitación a las esposas de los cuatro candidatos a la presidencia, con el objetivo de que dieran a conocer los programas y proyectos que ejecutarían en los temas específicos de la mujer y la igualdad de oportunidades; la niñez y la adolescencia y la familia. Solamente aceptaron la invitación a este evento las señoras Vivian de Torrijos y Marta Linares de Martinelli.
La señora Ana Mae Díaz de Endara se excusó por escrito, señalando que tenía compromisos previos; en tanto que la señora Victoria Dutary de Alemán dejó saber verbalmente que no tenía ningún interés en participar en asuntos de carácter político.
Ante la negativa de las señoras de Endara y de Alemán a participar en este conversatorio, la Unión Nacional de Abogadas (UNA) se vio precisada a cancelar el evento, perdiéndose así la oportunidad de conocer cuáles son sus propuestas de trabajo en ejes tan específicos e importantes para la sociedad panameña.
Y es que ya no basta con saber los planes y los proyectos de quien aspira a llegar al solio presidencial; también es fundamental conocer con certeza lo que hará la primera dama, pues ella representa una pieza clave para la ejecución de un buen gobierno.
Es de esperar que para los próximos meses que faltan hasta el día de las elecciones, la sociedad panameña tenga la oportunidad de conocer públicamente, la visión y las propuestas concretas de las esposas de los cuatro candidatos a la presidencia. Hacerlo así, es promover nuevos estilos de política desde las mujeres, lo que implica una participación activa de la ciudadanía y un ejercicio efectivo de los derechos políticos, que van más allá de votar o de ser elegidos/as a un cargo público, sino, entre otras cosas, debatir, cuestionar y proponer, influir en la toma de decisiones en los espacios de poder, recomendar la adopción de políticas públicas y sociales, así como dar seguimiento a su cumplimiento y exigir rendición de cuentas.