Prioridades de la integración
La posibilidad de que el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Estados Unidos y Panamá pueda ser ratificado por el Congreso estadounidense en las próximas semanas, es un tema que abre grandes expectativas nacionales, esencialmente entre los productores y comerciantes del país.
No obstante, existen muchas críticas frente a este tipo de acuerdos, porque hay quienes consideran que dejan excluidos algunos sectores. De ahí que en lo inmediato hay temas centrales que se plantean y deben ser continuamente atendidos para aumentar la confianza en los cuestionados TLC. Uno de ellos es asumir que la integración debe favorecer a los sectores más atrasados y débiles de la economía, especialmente a los productores. Y aunque este tema ha sido ampliamente debatido, no ha sido agotado. Se requiere mucha más participación del Estado para garantizar que los cambios económicos se den en los tiempos prometidos para evitar sobresaltos que conduzcan al quiebre de la confianza en los mecanismos de integración en marcha no sólo con EE.UU., sino también los que impulsa Panamá con el resto de América Latina, Europa y Asia, principalmente.
El clima económico en el país es positivo, al menos los analistas así lo aseguran. Sin embargo, pese a que los indicadores de crecimiento económico se mantienen en promedio en los últimos años en un 5% o más, el nivel de pobreza bordea el 40% de la población. Por tal razón, para que algún día la integración sea una realidad para todos los panameños, la desigualdad social debe ser corregida.
No obstante, existen muchas críticas frente a este tipo de acuerdos, porque hay quienes consideran que dejan excluidos algunos sectores. De ahí que en lo inmediato hay temas centrales que se plantean y deben ser continuamente atendidos para aumentar la confianza en los cuestionados TLC. Uno de ellos es asumir que la integración debe favorecer a los sectores más atrasados y débiles de la economía, especialmente a los productores. Y aunque este tema ha sido ampliamente debatido, no ha sido agotado. Se requiere mucha más participación del Estado para garantizar que los cambios económicos se den en los tiempos prometidos para evitar sobresaltos que conduzcan al quiebre de la confianza en los mecanismos de integración en marcha no sólo con EE.UU., sino también los que impulsa Panamá con el resto de América Latina, Europa y Asia, principalmente.
El clima económico en el país es positivo, al menos los analistas así lo aseguran. Sin embargo, pese a que los indicadores de crecimiento económico se mantienen en promedio en los últimos años en un 5% o más, el nivel de pobreza bordea el 40% de la población. Por tal razón, para que algún día la integración sea una realidad para todos los panameños, la desigualdad social debe ser corregida.