A prisión desde los 12 años
Una vez más la Ley 40 de 1999, que regula la justicia penal de adolescentes, ha sido reformada. Esta vez para rebajar la edad límite de la responsabilidad penal de 14 a 12 años de edad. Tal parece que los diputados no han reflexionado sobre las implicaciones de tal modificación. Primero, pone el acento de la criminalidad en un grupo de la población que es más veces víctima de la violencia que su actor principal. Segundo, porque obliga a los que están acostumbrados a aprovecharse de niños para emplearlos en labores auxiliares de la operación del crimen, a buscar a niños de 10 y 11 años. Tercero, porque mientras más temprano comienzan las personas a visitar la prisión, menos esperanza hay de corregir su conducta. De la manera como ha quedado regulada la privación de libertad de los menores de edad, se concluye que en la próxima década tendremos un ejército de jóvenes criminales profesionales, que comenzaron a visitar las prisiones desde los 12 años. Esta política de “seguridad”, si así puede llamarse, va a contramano de todo lo que se sabe en materia de las causas sociales de la incidencia criminal. Aunque hoy son muchos los panameños que no entienden la dinámica de la prevención y no conocen lo terrible de nuestras cárceles, los responsables de este desaguisado son los que rubricarán la ley. A esos jóvenes criminales que vendrán la próxima década deberíamos ponerles su nombre.