Privatización vs. Concesión
Desafortunadamente la discusión sobre qué hacer con el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) ha concentrado energías en hacer una distinción entre "privatización" y "concesión administrativa" ya que el gobierno contempla otorgar esta última a quien resulte ganador en el proceso de licitación que ya ha precalificado a empresas de Inglaterra, España y Francia para prestar los servicios que en la actualidad presta el IDAAN. Este estéril esfuerzo ha contribuido a la frustración ciudadana y restado autoridad a quienes promueven acción inmediata en cuanto a una institución que en 36 años de existencia ha producido cuantiosas pérdidas sin llenar las expectativas de la sociedad panameña.Por un lado, las autoridades gubernamentales que están atendiendo el proceso han indicado que no se está frente a la "privatización" del IDAAN ya que no se están vendiendo activos sino simplemente dándolos en concesión. Ellos han hecho una distinción entre la concesión del IDAAN y la venta de activos que ocurrió con las acciones del Instituto Nacional de Telecomunicaciones (hoy Cable and Wireless Panamá) y con las acciones de las tres empresas distribuidoras de energía eléctrica y las cuatro generadoras que se crearon del Instituto de Recursos Hidráulicos y Electrificación (IRHE). A esta argumentación, los opositores a la iniciativa gubernamental plantean que no existe diferencia entre privatización y concesión administrativa toda vez que ambos mecanismos conllevan el traspaso al sector privado de lo que hasta ahora ha sido una actividad estatal. Aunque en los casos del INTEL e IRHE el Estado retuvo un porcentaje importante de las acciones de las empresas cuyas acciones fueron subastadas (entre 49% y 51%), el resto de las acciones así como la administración de las operaciones de éstas pasaron a manos del sector privado; lo mismo ocurriría con el IDAAN toda vez que la administración de la potabilización y distribución del vital líquido así como la recolección y tratamiento de aguas residuales pasaría al sector privado. Es cierto que los activos del IDAAN no serán vendidos, pero sin embargo se debe reconocer que tampoco estarán siendo utilizados por el Estado; éstos estarán bajo la administración de quien sea el adjudicatario de la concesión.Salvo por la connotación negativa del uso del térmion privatización por los estereotipos creados con el tiempo, todo lo anterior resulta, sin embargo, un tanto abstracto e intrascendente para el ciudadano común, quien no realiza este tipo de análisis pero sí sabe que hoy le paga al Estado y que eventualmente le estará pagando a una empresa administrada por personas distintas al Estado. En vez de malgastar tiempo y esfuerzo explicando lo anterior, las autoridades deberían concentrarse en los temas de fondo, todos los cuales son lo suficientemente convincentes para toda persona razonable.