default

Privatizaciones que explotan


Mucho se ha escrito en torno a las privatizaciones del INTEL e IRHE efectuadas en la administración perredista, bajo el liderazgo del ex presidente Ernesto Pérez Balladares, por los graves males que de ellas se han originado para una nación que ha venido protestando, permanentemente, porque representan un golpe de gracia para la economía de las grandes mayorías nacionales que no están en condiciones de pagar las altas tarifas impuestas por transnacionales que, desde hace mucho tiempo, vienen jugando con la paciencia de miles de centenares de panameños. Lo inexplicable e inaceptable es que, después de algunos años de que el gobierno perredista privatizara inconsultamente con el país y en consenso con la Asamblea Legislativa de ese entonces y las transnacionales, no se haya hecho nada para lograr modificaciones a convenios que sólo favorecen los intereses de estas empresas que reciben, a manos llenas, ganancias que salen del sufrido pueblo que paga con creces servicios que, con mucha frecuencia, no responden a sus necesidades.
El tema de las privatizaciones del INTEL y del IRHE, tal como se hicieron, merece la eterna protesta de los panameños y la lucha incansable para que el gobierno actual y los venideros se interesen en dar solución a este problema, tal como lo demanda la ciudadanía. Consideramos que la actual administración debiera encaminar su gestión en el sentido de lograr que la privatización de estas instituciones de servicio como la arriba mencionadas, contemplen, prioritariamente, los intereses de una República que ya se ha cansado de tantas injusticias sociales y diga “No” a transnacionales que pretenden subyugar a un país que ya está sufriendo las consecuencias del alto costo de la vida, impuesto por monopolios de empresas que controlan la riqueza de la nación. El país continúa viviendo la misma realidad de pobreza extrema por la falta de verdadero desarrollo agrícola e industrial, por el acaparamiento de tierras a lo largo y a lo ancho del país, por la mala distribución de la riqueza, por la presencia de transnacionales que aniquilan, día tras día, la pobre economía del panameño que anhela vivir una vida mejor.
Las próximas elecciones están a la vuelta de la esquina y el panameño debe reflexionar sobre la necesidad de escoger a los mejores hombres y mujeres para el período 2004-2009, a ciudadanos que por sus cualidades de líderes, capacidad, deseos de trabajar en beneficio de la patria y vocación de estadistas, puedan lograr los cambios que se necesitan para colocar a Panamá en el camino de sus reivindicaciones. No podemos mirar, alegremente, este problema de explotación que representan las tarifas de Cable & Wireless y de las empresas privatizadoras del IRHE. Es necesario luchar a través de una cruzada contra estas privatizaciones que, hoy por hoy, están golpeando sin misericordia, la economía de hogares humildes hundidos en estados de pobreza y desempleo.
Hagámonos la promesa de luchar hasta las últimas consecuencias para que el Gobierno disponga defender los intereses de la comunidad nacional.
No existe mejor medio que la familia para criar y educar a los hijos como seres humanos capaces de obrar como hombres y mujeres responsables. La familia es el vehículo por medio del cual se reproducen modos de pensar y sentir, proporcionando a sus miembros protección económica, seguridad, afecto y educación, además de engendrar comunión, esperanza, amor al prójimo y sobre todo a Dios.
Los estímulos que proporciona la sociedad se dirigen sólo hacia el éxito económico. Se fijan normas de vida por medio de la publicidad comercial y las personas viven obsesionadas por el afán de consumir, creando así valores éticos que contrastan con los principios básicos de nuestras creencias cristianas y de la educación.
Los padres de familia, amigos y vecinos de todas y cada una de las diferentes comunidades, al igual que los educadores al servicio de los jóvenes de nuestra patria y demás autoridades en general, juegan un papel muy decisivo e importante para concientizar a toda la juventud sobre el peligro mortal que entraña el consumo de drogas y su influencia dañina en el desarrollo socio-económico, de salud, educativo y moral de nuestro pueblo.
Jóvenes, ustedes están siempre presentes en el corazón de Dios y en el de sus padres y familias. Rompan con esa dependencia y esclavitud de los vicios e incorpórense a la tarea de construir una sociedad mejor. El Señor los necesita para construir la civilización del amor. Recuerden que sólo con Él, ustedes podrán ser. . . ¡INVENCIBLES!

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América