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Privatización...¡no! Ganancias ...¡sí!


No hay dudas que la década de los 60 significaron abundantes ofertas de préstamos para la mayoría de los países del mundo, incluyendo la América de Bolívar, independiente de que éstos estuviesen gobernados por civiles o militares (léase Panamá o Costa Rica). Cada país se endeudó de acuerdo con sus políticas económicas, mayormente dirigidas por los sabios economistas egresados de la crema y nata de universidades de EUA y aparentemente, dentro de un plan a mediano plazo: Presto barato y luego cobro caro y hasta recupero capital, intereses y hasta infraestructuras.
Definitivamente se hicieron buenos y no muy buenos manejos de esos empréstitos, quedando en algunas naciones infraestructuras de carreteras, salud y educación, entre otras, que beneficiaron a grandes mayorías y disminuían la deuda social que nació en cada país de América, desde sus independencias y que crecía, dicha deuda social, a niveles que muchos pueblos no soportaron y decidieron disminuirla a través de la lucha armada (Nicaragua, El Salvador, Guatemala, entre otras).
Panamá, para bien o mal, utilizo la política del golpe militar, reformismo, populismo, bonapartismo, dictadura o como se le quiera llamar y logró, aunque la pasión política no lo deje reconocer, avances destacados en salud, educación, agua potable, electricidad, telefonía, carreteras, etc. El costo político para algunos fue "demoledor", porque acabó la democracia formal, que aún impera en nuestro país. Democracia heredada de los círculos económicos, desde nuestra independencia, que mantuvieron estructuras latifundistas y avasalladoras para la mayoría de la población marginada del país-democracias formales llenas de episodios e historias que espantan y avergüenzan cualquier verdadero demócrata. Léase entre otros, las escritas por Conte Porras o Diógenes de la Rosa.
Al final, independiente del buen uso o mal uso de los préstamos, quedamos endeudados. Sin embargo, a través de ese endeudamiento, se fortalecieron instituciones como el INTEL y el IRHE, que apoyaban con significativos ingresos el erario público. Se distribuía al menos la inversión de dichos préstamos en la población panameña. Recordar que dichos préstamos los pagamos todos los panameños.
Finalmente renacen los sabios del neoliberalismo y deciden que hay que privatizar todo. Lo rentable y lo no rentable. Surgen nuevamente los sabiondos de la economía nacional del gobierno de turno y otros colaboradores (algunos exfuncionarios de la banca internacional o IFIS) y cumplen a cabalidad con esa nueva ola, que sepulta cada día más a los pueblos en pobreza y miseria. Los "progresistas" de otrora le siguieron los pasos a un señor de origen oriental que dijo que "las ideologías habían fenecidos" y ellos dogmáticos como siempre, siguen la "nueva Línea" y se acomodaron al nuevo proceso del neoliberalismo. Hasta el Papa y la Iglesia mundial, han protestado por este nuevo experimento económico llamado neoliberalismo y su consorte globalización. Pero ahí no queda todo, porque entregamos instituciones estatales sólidas y rentables a una minoría de dueños que seguirán usufructuando un bien común, que a través de dichos préstamos se desarrollaron y crecieron, y los panameños seguimos pagando dicha deuda sin tener ya derecho a esos bienes de uso colectivos. Mientras esto ocurría, la oposición de aquel entonces, hoy en gobierno, lanzaban duras críticas al proceso de privatización y todo lo que de él se derivan. Era un dinero indeseable recogido a través de un sistema impopular, como eran las privatizaciones. Estaba contaminado de una mala acción gubernamental, señalaban, sobre todo en plena campaña electorera, no electoral...
Hoy, la cosa varía. El fondo que alberga dicho dinero obtenido de esa subasta (léase privatizaciones) de las instituciones estatales rentables, se ha convertido en utilidad "limpia", y potable para invertir en bienes sociales (ojalá así sea) y lo que es peor: hay que terminar de vender todas las acciones que quedaban en manos del gobierno, para engrosar dicho fondo. Dicho de otra forma, "la privatización" tan rechazadas en antaño, ahora es la panacea de una política económica salvadora. ¿Le están dando la razón al ex presidente Balladares? Y a través de ese Fondo la economía se salva, según se menciona. ¿Otra razón para el ex presidente? Esperemos que no triunfe la tesis de usar esos fondos para pagar deuda externa, ya pagada miles de veces.
Al concluir, este proceso "liberador" del neoliberalismo (puede leerse neoesclavitud), el panorama es claro. Seguimos pagando deudas utilizadas para desarrollar en su momento unas instituciones estatales que eran rentables y hoy la usufructúan unos pocos accionistas. Negocio redondo de los sabios de la economía mundial y sus aventajados alumnos panameños... Con los préstamos que hoy pagamos, entregamos Instituciones más desarrolladas y de las que derivan excelentes ganancias. Asumimos que lo que se vendió era por el precio al menos real de la inversión, para perder menos en las "prestigiosas" transacciones.
Entendemos el rol del capital nacional y extranjero en el desarrollo del país, pero si se canaliza a instituciones gubernamentales que han mostrado ineficiencia o son parte de una subadministración o subdesarrollo de política de gobierno, pero INTEL E IRHE no lo eran, pues si no eran rentables, ¿quién las adquiriría? ¿Los perdonarán, Omar y Arnulfo, creyentes del desarrollo de los pueblos y no de minorías o élites? ¿Se reivindicará nuestra clase política nacional, o seguirá hundiéndose como otras de América Latina (puede leerse Venezuela) La historia continúa.

101 años de Panamá América

 
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